The Yellow Rolls-Royce (Anthony Asquith, 1964)
Hoy he visto 'The Yellow Rolls-Royce'. Tres historias, una Jeanne Moreau, una Shirley MacLaine, una Ingrid Bergman.
-¿Él te quiere?
-No creo.
-Eloise, por el amor de Dios, ¿por qué?. Supongo que es una pregunta estúpida.
-No, estúpida no. Es imposible de contestar.
-¿Qué debemos hacer?
-Continuar, supongo. Qué otra cosa podemos hacer.
-Dios mío, cómo voy a odiar la vida de ahora en adelante.

-Es la mujer más estúpida, la más insensible, y la más inconsciente de todo el planeta. Esa es mi novia, mia fidanzata. Y de todas las mujeres que he podido elegir para ser mi esposa, ¿a quién he elegido?. A una ignorante chica del guardarropa que cree que Pisa, la Piazza del Duomo en Pisa, es una parada entre dos hamburguesas.

-Me voy ya. Las despedidas son tristes, y no deben prolongarse.
-Las despedidas pueden romper el corazón.
-No exageres. Los corazones nunca se rompen. A veces se dañan un poco, eso sí, pero se rehacen.

-¿Él te quiere?
-No creo.
-Eloise, por el amor de Dios, ¿por qué?. Supongo que es una pregunta estúpida.
-No, estúpida no. Es imposible de contestar.
-¿Qué debemos hacer?
-Continuar, supongo. Qué otra cosa podemos hacer.
-Dios mío, cómo voy a odiar la vida de ahora en adelante.

-Es la mujer más estúpida, la más insensible, y la más inconsciente de todo el planeta. Esa es mi novia, mia fidanzata. Y de todas las mujeres que he podido elegir para ser mi esposa, ¿a quién he elegido?. A una ignorante chica del guardarropa que cree que Pisa, la Piazza del Duomo en Pisa, es una parada entre dos hamburguesas.

-Me voy ya. Las despedidas son tristes, y no deben prolongarse.
-Las despedidas pueden romper el corazón.
-No exageres. Los corazones nunca se rompen. A veces se dañan un poco, eso sí, pero se rehacen.

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