27 de mayo de 2012

The Asphalt Jungle (John Huston, 1950)

Creo que el marketing que acompaña al mundo del cine es una soberana estupidez. Resulta ridículo que Marilyn Monroe (quien, admitámoslo, no es que fuera una actriz especialmente brillante) protagonice todos los carteles promocionales de 'La jungla de asfalto', cuando en dos horas de metraje, aparece en pantalla un total de dos minutos, si me apuras. Además sus momentos estelares se convierten en ridículos. Parece ser que cuando está en pantalla la cámara no es capaz de separarse de ella, como si estuviera aprovechándola al máximo, y sin embargo es algo contradictorio con la trama y con el devenir de la historia. Además, no soporto ver a una persona fingiendo llorar con la cara completamente maquillada y sin atisbo de lágrimas.



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En ese sentido, Jean Hagen, que interpreta al personaje de Doll, se come a Marilyn con patatas. No sólo ocupa diez veces más del metraje y con diginidad, sino que sabe llorar con ganas y no le importa que el rímel se le corra y que su cara no aparezca perfecta en la cámara.



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Por lo demás, hay una escena aislada que me ha recordado a cierto señorito filmando a su novia.



19 de mayo de 2012

Guest (José Luis Guerín, 2010)

'Guest' es la prueba irrefutable de que ser cineasta no es un oficio. Un oficio es mecánico y tiene horarios y límites y cuatro paredes, generalmente. Ser cineasta, y sobre todo amar el cine, no sabe de días ni de cansancio y no sabe qué es no ser cinesta, no sabe qué significa no amar el cine, ni siquiera sabe parar de mirar salvo cuando duerme. Saber hacer cine es saber mirar, no me cabe ninguna duda. La realidad está delante para todos y de igual modo, y sólo algunas personas saben interpretarla o saben verla. Se dice fácil y rápido. Saber ver. Estoy leyendo el libro que escribió Patti Smith sobre Robert Mapplethorpe y Robert le decía siempre a Patti: Nadie ve como nosotros, Patti. Nadie ve como nosotros, Patti, una y otra vez.

'Guest' es un manifiesto del saber mirar. Me encanta cuando las personas miran a cámara y sientes como si te estuvieran mirando a los ojos, como si estuvieran al otro lado, increpándote, acusándote o comprendiéndote. Si estas personas miran a cámara es porque delante de ellos no hay ojos. Lo que tienen delante es un objetivo, igual de redondo, igual de brillante, igual de ávido.



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La vida es siempre material de filmación, es de lo que están hechas las historias y también las no-historias, sin guión, sin intérpretes. Uno de los personajes le dice a Guerín: Todavía no me ha aclarado usted si documental y película es lo mismo. Chantal Akerman lo aclara al final, gritando que no hay diferencia. Y cita a nuestro querido Jean-Luc: una buena ficción tiene siempre algo de documental en ella, y un buen documental siempre tiene algo de ficción. Yo misma todavía no he sido capaz de distinguir dónde acaba la vida y empieza el cine, y viceversa.

17 de mayo de 2012

Dark Shadows (Tim Burton, 2012)

Mi relación con Tim Burton es vieja. Cuando era pequeñita mi madre tenía la colección de "Cine de hoy" (el hoy eran los 90) donde uno de los títulos era 'Eduardo Manostijeras'. Me vi toda esa colección, y mis preferidas las repetía hasta la saciedad. Eran otros tiempos y la cultura cinematográfica se construía en base a los videoclubs y los VHS que tenías en casa. 'Eduardo Manostijeras' era de mi favoritas, por lo que la pude ver, sin exagerar, más de 30 veces. Claro que no sabía quién era Tim Burton, ni siquiera reconocía a Winona Ryder ni a Johnny Deep incluso años después, cuando supe quienes eran Winona Ryder y Johnny Deep.

Tim Burton no era un director que me volviera loca, pero por alguna razón cada vez que salía una película suya, iba a verla. Sin más. Es curioso que haya establecido esta fidelización por alguien que tampoco me parece un genio y cuyas películas olvidaba una vez abandonaba la sala, sin excepción. Las únicas que vi y re-vi con placer fueron 'Eduardo Manostijeras' y 'Mars Attacks'. Después de ver 'Sombras tenebrosas' pienso que quizás sea el momento de dejar de ir al cine por él.

'Sombras tenebrosas' no es la peor película del mundo como parecía anunciar su trailer. Sin embargo tiene momentos tan ridículos que solamente puedes agachar la cabeza y darte una palmada en la frente mientras te invade la vergüenza ajena y te preguntas "pero... ¿por qué?". Es una película increíblemente irregular y mal organizada, hay hilos de la trama como la historia de amor que aparecen y tardan una eternidad en reaparecer, y luego al final de la película pretenden hacernos creer que eran el leitmotiv cuando apenas sabemos nada salvo que se querían mucho. Aunque por otra parte agradezco esto porque esa historia de amor es un co-ña-zo absoluto y la cara de muñeca pepona e inocente de la chica me irritaba hasta decir basta. Sin embargo agradecí que la historia de amor-odio entre Johnny Deep y mi adorada Eva Green diera tanto juego, porque es lo único que le da un poco de vida a la película si nos olvidamos de los momentos épicamente bochornosos. ¿Qué le va a dar vida sino, el personaje del niño problemático del que no sabemos nada salvo que es problemático, la adolescente rebelde que en el último minuto le da por convertirse en una niña-lobo, los chistes fáciles sobre el contraste secular? Pero no todo fue tan terrible como pinta, al menos tenemos la oportunidad de ver en acción a la actriz más bella del universo justito después de Natalie Portman:


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16 de mayo de 2012

Os 3 (Nando Olival, 2011)

La historia del cine está llena de tríos. Sin pararme a pensar, los primeros que se me vienen a la mente son 'Bande à part', 'Jules et Jim' y por supuesto 'The Dreamers'. Este trío siempre está formado por dos chicos y una chica, y en mi cabeza el contrario no funcionaría. Sería incluso un poco machista, aunque el opuesto no es feminista ni mucho menos. También es curioso que los directores de estos tríos son hombres, que aspiran al amor de una mujer que ha de ser compartida. Estas películas acaban siendo un poema de amor, una dedicatoria a la belleza y al encanto de una dama por la que dos hombres llegan a entrar en conflicto. Al final todo se reduce a lo mismo: una chica bonita siendo filmada y observada por otros.

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En 'Os 3' sucede algo parecido, y aunque esté a años luz de las anteriores, no deja de tener un aquel aprovechable. Los tríos funcionan bien porque siempre están desequilibrados, por lo que el conflicto nace de la lucha por estos poderes, que escalan y descienden puestos mientras la trama avanza. Es el fin de las historias de dos, las comedias románticas aburridas y tópicas donde casi no hay lugar para la sorpresa. Ya se sabe, donde caben dos caben tres.

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5 de mayo de 2012

Le nom des gens (Michel Leclerc, 2010)

En el cine están de moda las locas adorables. Sería muy difícil decir quién fue la primera (posiblemente tenga más de 100 años), pero últimamente son tan evidentes que hay que estar ciego para no verlas. Estas chicas enamoran a los chicos porque siempre son una chispa para sus grises y aburridas vidas, les hacen perder el control durante un tiempo y les enseñan una lección moral como... ¡vive! o... ¡sé feliz! Estas locas son unas impostoras porque no son reales, son unas locas de postal. Hay muchos tipos de locuras, lo sé, pero estas nunca te acuchillarían por la noche, sólo hacen estupideces como correr desnudas por la calle o oh, ¡locura!, acostarse con mucha mucha gente, y lo que diferencia a estas neuróticas inestables de las verdaderas locas es que las primeras nunca, nunca acaban por perder el control por completo. Sólo fingen que lo pierden. En este apartado podríamos incluir a todas aquellas que robaron los corazones de nuestros héroes, pero si olvidamos toda la historia del cine y nos centramos en el S.XXI, la líder sería Clementine Kruczynski, mi loca preferida, que cambia su color de pelo según su estado de ánimo.


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También está la loca tipo Zooey Deschanel en Yes Man o en (500) Days of Summer, es una loca un poco más infantil y ridícula sin miedo a serlo, pero igual de encantadora.


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También existen las locas más siniestras que distan de ser adorables pero también conquistaron a algún que otro hombre, y siempre me acuerdo de una película que marcó mi adolescencia, Lágrimas negras, donde Ariadna Gil estaba tan loca que se suicidaba, esas que llegan a matar o a cometer gravísimas agresiones físicas de lo locas que están. Estas no gustan tanto a los hombres porque llegan al punto de ser un poco creepys y una cosa es querer perder un poco el norte y otra muy distinta perder la vida. Aquí entra también el cisne negro y, ay, la bellísima Catherine Deneuve en Repulsion y Anna Karina en alguna de sus vertientes, pero prometí que me olvidaría del pasado.


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Y por último existe la loca triste adorable, su líder es Amelie, que estaba loca, sí, pero de un modo depresivo, soñador y más pasivo que nuestras otras queridas locas. Tuvo muchas seguidoras, como Léa Seydoux haciendo de chica triste sin motivo en tantas películas, pero el gancho de éstas es ser guapas, porque lo que se refiere al carácter, es, reconozcámoslo, un poco coñazo.


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Viendo Le nom des gens donde aparece una de las locas adorables de categoría no peligrosa, me di cuenta de cuántos puntos de común compartían.

 1. Son chicas guapas, pero no despampanantes. Son pequeñitas, no voluptuosas. Eso les quita el matiz sexual físico de sobra compensado por el punto número 2.


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2. Estas locas son unas obsesas sexuales y están completamente liberadas. En el caso de Le noms des gens, Baya Benmahmoud se acuesta con todos los hombres de derechas para convertirlos en hombres de izquierdas. Y estamos en Francia, hay unos cuantos.

3. Aman todo lo cute, defienden a los animales, llevan siempre vestidos preciosos y el pelo perfecto.

 4. Son mujeres inteligentes, libres, independientes y fuertes, capaces de dominar a cualquier hombre.

5. Tienen un pasado oscuro que justifica su locura moderada.

 A veces estas locas cuajan, te identificas con ellas en algún punto concreto (sobre todo porque son muy monas) y las defiendes en sus caprichos y locuras hasta el fin de la película. Otras son tan aleatorias y vacías que te irritan. Estas locas vuelven locos a los hombres porque nunca saben si al día siguiente va a seguir ahí, si van a perderla en un arrebato de ésta. La loca de cine es una veleta, y eso nos gusta, ¿quién quiere inestabilidad pudiendo tener caos? Ya lo decía La Costa Brava: déjese querer por una loca, es único.