Touchez pas au grisbi (Jacques Becker, 1954)
Hoy he visto 'Touchez pas au grisbi'. En esta película de gangsters, donde hay más sentimientos que balas, nos encontramos con Jeanne Moreau a sus veinti y tan pocos. Siempre me fascinó cómo unos ojos que se sitúan tras una cámara pueden cambiar la percepción de la belleza de una persona. Mi conclusión es que tal cosa llamada belleza simplemente no existe, en ninguna de sus formas. Nadie existe si no es a través de los ojos de otra persona. Creo que quizás, si Godard no hubiera mirado de esa manera a Anna Karina, con esos ojos tan suyos, con toda esa devoción desbordada, ninguno de nosotros la habríamos visto nunca tan insultantemente bonita. Una vez vi un anuncio de jabones que hizo para la televisión a los 18 años y no, esa no era nuestra Anna Karina, esa era una chica, con rasgos en la cara, con partes en el cuerpo. El problema es que el mundo está lleno de gente sin ojos. Y a los ciegos, suerte. Aquí Jeanne Moreau está arrebatadora, con ese pelo, con esa luz, a través de e...