29 de febrero de 2012

Pociag (Jerzy Kawalerowicz, 1959)

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La règle du jeu (Jean Renoir, 1939)

Hoy he vuelto a ver 'La regla del juego' y me ha entrado mucha angustia porque no recordaba absolutamente nada de ella. Esto por sí solo no significa nada, pero me he puesto a pensar en esa infinidad de películas que he visto y de las que apenas recuerdo una escena, un momento o una vaga sensación. Aún ayer hablábamos de que hace tiempo me propuse ver la filmografía entera de Woody Allen, Almodóvar y Hitchcock y que acabar una filmografía me deja una sensación de vacío tremenda porque empiezo a pensar en lo poco que recuerdo de cada una de esas películas y siento que tengo que volver a verlas otra vez, y otra vez y otra vez pero entonces no podría ver ninguna otra película y tengo tantas obras de arte por ver que siento que no puedo parar de perder el tiempo y a la vez estoy pensando en que esta noche me apetece ver cualquier basura y me siento culpable porque esas dos horas podrían ser para otra película mejor, otra película que se lo mereciera más, y estar aquí ahora mismo podría significar siempre hacer algo mejor, siempre más, nunca perder el tiempo aprovecharlo todo absorberlo todo, ¿y después qué? No sirve de nada. El empacho sólo lleva al olvido y ahora siento que estoy rellena de nada, de nada salvo nada.

Y mientras la veía me acordé de una escena que sí recordaba y es la escena en la que todo el mundo se vuelve loco, todo el mundo se vuelve animal, todos pierden la cabeza y quieren sexo y quieren violencia y se desatan y hay bestias en el escenario, un oso creo, y es una escena maravillosa, no me extraña que no la hubiera olvidado. Me acordé muchísimo de 'El ángel exterminador', que qué maravilla de película, y también me acordé de 'La escopeta nacional' que es mala pero también iba sobre una cacería y burgueses y trepas e hipócritas que están encerrados en un espacio y lo horrible aflora, lo animal aflora, y no puedo olvidar a ciertos personajes de 'La regla del juego' diciendo que hoy en día nada es natural, que la gente miente, los políticos mienten los banqueros mienten los anuncios mienten así que lo raro sería que nosotros no lo hiciéramos, ¿NO? Qué maravilla de película, cómo puedo olvidar cosas así, vaya cabeza la mía. He escrito esto en 3 minutos porque estoy tratanto de recuperar mis entrañas, las dejé por alguna parte y soy incapaz de recuperarlas, mis disculpas.

26 de febrero de 2012

Mädchen in Uniform (Leontine Sagan, 1931)

'Muchachas en uniforme' es una película de 1931 que trata abiertamente por primera vez el tema de la homosexualidad. Y por si ése fuera poco escándalo, la historia de amor surje entre una chica de 14 años (y medio) y su profesora. Riete tú de Lolita.
Es muy interesante porque la película se debate entre lo descarado y lo sutil, y también porque la homosexualidad no se plantea como que tal chica es lesbiana, qué escándalo. Al contrario, se da por hecho que todas las niñas del internado tienen tendencias o son capaces de sentir amor en mayor o menor medida por otras mujeres, como un hecho intrínseco, sin dar más explicaciones, lo cual es muchísimo más avanzado que el presente.

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La película está dirigida por una mujer y no hay ni un solo hombre en el reparto. Aún el otro día discutíamos qué significaba exactamente eso de "cine de mujeres". El mundo del cine no conoce a demasiadas directoras, y los porcentajes serían ridículos. Parece ser que las mujeres tenemos un tipo de sensibilidad concreta que hace que nuestras obras sean distintas a las realizadas por el género masculino. A priori esto es ridículo. Quiero decir todas esas historias de "cosas de chicas" y "cosas de chicos". Fútbol para los niños y barbies para las niñas. Sin embargo creo que negar nuestras diferencias es de tercos totalitaristas. Hay algo diferente en el cine hecho de mujeres, y es que siempre parece también hecho para mujeres.
No me pueden acusar de machista porque soy una mujer y adoro (mucho) a las mujeres, pero creo que, obviando excepciones innegables, somos malas haciendo películas. O menos buenas que los hombres. Y creo que esto es por la simple razón de que somos muchísimo más impulsivas, mientras que los hombres son más racionales. Al menos ¡yoloveoasí!
Las mujeres siempre queremos hablar sobre lo que nos come por dentro, y no tiene por qué ser algo cursi, también puede ser algo extremadamente siniestro, y tenemos ese potencial hecho un ovillo caótico al que no siempre sabemos darle la forma adecuada. Hacemos películas sobre esa sensación concreta, y no siempre somos capaces de sacarla correctamente y expresarla como es debido. Sin embargo, los hombres tienen una frialdad analítica que hace que sean capaces de convertir las emociones en hechos, en historias.

Creo que Godard explica esta diferencia a la perfección y con mucha más justicia poética.

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24 de febrero de 2012

Deux de la Vague (Emmanuel Laurent, 2010)

Godard dice en este documental muchas cosas interesantes. Siempre las dice, siempre que le escucho hablar siento la necesidad de tatuarme sus sentencias para no olvidarlas nunca.
Pero en un momento concreto dice algo que quiero recordar especialmente. Comenta que en 'Scarface', cuando Paul Muni saca una metralleta, sientes que cinco minutos antes o cinco minutos después, Paul Muni podría hacer hecho otra cosa completamente distinta a sacar una metralleta. Y que él siempre persiguió eso, especialmente en 'A bout de souffle'. Que existiera la fuerte posibilidad de que si todo hubiera ocurrido cinco minutos antes, quizás Jean Seberg no habría traicionado a Belmondo. Que quizás podría haberse cruzado con alguien por la calle y otras cosas diferentes podrían haber pasado, un mundo de posibilidades, y tendríamos una película distinta.

Nunca me había parado a pensar en esto, pero la filmografía de Godard está impregnada de ese pensamiento. Sus personajes siempre tienen este algo aleatorio, caprichoso. Como si el azar fuera su única ley, su única estabilidad interior. Son persona(je)s que sientes que se podrían quebrar facilmente, movidos por la locura, tan pronto se hunden en el mar como se pierden en el bosque. Tan pronto te quieren como te odian. Que estén a tu lado, es sólo un favor de la casualidad, pero nunca podrás tener la certeza de que cuando te despiertes ellos seguirán ahí.
Si la libertad era lo que Godard perseguía, la libertad total de sus personajes sin sentido, la cámara sin ataduras, el sonido ligero y disperso, la libertad del viento fuerte que mece una melena en un coche americano descapotable, la libertad es lo que encontró.

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22 de febrero de 2012

La guerre est déclarée (Valérie Donzelli, 2011)

Reconozco que la sinopsis de 'La guerre est déclarée' me echaba muchísimo para atrás. No soporto las historias de enfermedades y si aún encima son los bebés los que están enfermos, se juntan dos de mis odios estrella. Cuando la gente me decía que no era un drama en absoluto me temía algo peor todavía, una de esas películas con espíritu de superación y un horrible mensaje optimista en el fondo.
Sin embargo he de reconocer también que está bastante bien llevada. Me gustan algunas cosas, como el uso de la música, indiscriminadamente, sí, pero como contrapunto, y nunca como redundancia, o todos los actores, uno a uno. Además es cierto, es una historia dramática contada desde un punto de vista optimista o pragmático. Un poco frío y distante, pero a la vez cálido y muy cercano, lo cual es un punto muy difícil de encontrar.

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Je vais bien, ne t'en fais pas (Philippe Lioret, 2006)

Por favor, qué bonita es Mélanie Laurent.

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Tanguy (Étienne Chatiliez, 2001)

'Tanguy' me ha hecho sentirme un poco mal porque cuenta la historia de un chaval que con 28 años sigue estudiando y viviendo en casa de sus padres. Me hizo sentir mal porque yo tengo sólo 3 años menos y tal y como están las cosas ahora mismo, el futuro no se me presenta muy esperanzador.
Joy me dijo que en España nos quedábamos muchísimos más años en casa de nuestros padres con respecto a Francia, que se van a los 18, quizás, y nunca más vuelven.

Hablando del humor nacional, es realmente curioso que una frontera social sea capaz de cambiar por completo el sentido de una película, porque las dos francesas con la que las vi se reían a carcajadas. A mí, sin embargo, lejos de resultarme graciosa, Tanguy me daba un poco de pena, de compasión y comprensión, no me hacía reír. Más bien me tenía en un estado de alerta y de identificación. Me pregunto qué pensaría un francés si viera 'Torrente', que lamentablemente es la película que mejor representa España: repugnante e inmunda.



Cualquier estudiante español del S.XXI.

21 de febrero de 2012

The Game (David Fincher, 1997)

'The Game' es el ejemplo perfecto de una "película Fincher". Son películas que quieres ver cuando no quieres comerte demasiado la cabeza, y a la vez, cuando no buscas algo demasiado tonto y simplón que te lo dé todo hecho. Cuando te apetece jugar un poquito, dejarte engañar, levantar tus sospechas. Pero más allá de eso, y aunque él intente hacerte creer que sí, no puedes esperar nada demasiado profundo.

A mí no me suele gustar jugar a adivinar con las películas, ni hacer conspiraciones sobre quién será el asesino o quién dice ser bueno y en realidad es malo (y sobre todo odio a los listillos que lo hacen en voz alta). Sin embargo con 'The Game' me salió un poco sin querer, a los pocos minutos. Deseé toda la película haberme equivocado, y cuando todo acabó y tuve la certeza de que no, me di cuenta de que la película es de 1997 y cómo en tan pocos años evolucionaron las trampas. No creo que el espectador de 1997 fuera más ingenuo que uno del 2012, sólo que le habían engañado menos veces. Quizás su mente no era tan retorcida porque no le hacía falta. En todos esos años, el cine pasó por una fase (esto se puede ver más claro en las películas de terror) en la que era más fácil engañar al espectador haciendo que el asesino o el culpable fuera la persona más obvia sobre la que todas las pistas recaían. Tanto que ellos pensaban "no puede ser él, es demasiado obvio". Su mente intentaba ir un paso más allá, es por eso que hacer al cine retroceder ese paso, era la única manera de sorprenderlo. A mí, en general, no me gustan las películas tramposas, pero creo que 'The Game' camina por una línea no demasiado engañosa que la hace entretenida y no mala.

Y además me encanta ver la cara de Michael Douglas porque me hace pensar mucho en su padre.

4 de febrero de 2012

The Future (Miranda July, 2011)

A Miranda July le gusta escribir, dirigir y protagonizar sus películas, al menos eso es lo que hizo en sus dos únicos largometrajes. ¿El ego es un obstáculo para el arte o es su impulsor? Nunca me atrevería a reprocharle a Orson Welles hacer algo parecido, ni a Woody Allen. Ni siquiera se lo reprocharía a Zooey Deschanel por hacer una serie como New Girl que sólo sirve para mirarse el ombligo, porque te hace reír en los días grises y además da gusto mirarla.

Pero Miranda July... Miranda July no es un genio, nada más lejos. Es una mujer que cree que tiene algo que contar, que cree que hay en ella un factor diferencial. Todos tenemos cosas que contar, sean esas cosas viajes por el Amazonas o cómo sobrevivimos a una redada de la mafia rusa, o cómo cocinamos bacalao con salmón al eneldo y luego nos tiramos en el suelo a llorar por culpa de la insoportable levedad de nuestro ser. Las tres historias me pueden interesar por igual si se da alguno de estos factores:

a) Que me lo cuentes de una manera absolutamente innovadora y excepcional.

b) Que si no tienes mucha gracia para contarlo, al menos seas un personaje carismático.

El problema de Miranda July es que se sobrestima. Y eso da mucha rabia. Ella es, en general, alguien que me resulta muy irritante. Y es así como tenemos una película en la que la protagonista siente y padece poco más que un alisado de pelo, un arrebato que la hace dejar a su guapo novio por un señor mayor y estúpido, y grabar vídeos suyos bailando para luego subir a YouTube.

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3 de febrero de 2012

La science des rêves (Michel Gondry, 2006)

Siempre discuto con Cibrán sobre 'La science des rêves', porque para mí 'Eternal Sunshine of the Spotless Mind' es probablemente la mejor película del universo (en serio, decidme otra mejor, ¡no podréis!). Y 'La science des rêves' es maravillosa también, claro que sí, pero si me la pones al lado de la otra, no tiene nada que hacer.
Siempre le digo, a Cibrán, que Eternal Sunshine es como la chica perfecta. Es una chica preciosa, pero no engreída. Duele en el punto justo, pero sin torturarte. Además es muy inteligente, puedes hablar con ella de cualquier cosa posible, sin sentirte inferior, pero tampoco superior. No tienes ganas de enseñarle nada, sólo te dejas cuidar y deslumbrar por ella. Dejas que te coja de la mano y te lleve a Montauk, dormirías sobre hielo con ella, en la nieve con ella. Ahora que lo pienso, creo que Joel y Clementine nunca vivieron el verano. 'La science des rêves', sin embargo, como película es sólo una chica absolutamente preciosa. Podrías mirarla durante horas fijamente y no te cansarías. Es tan creativa y preciosista. Pero es una chica un poco tonta. Una chica vacía, no tiene mucho que contarte porque sólo sabe hablar de sueños y vivir en tus sueños y significar algo que quieres y no puedes tener. Eso es todo. Y te pierde por algunos caminos, pero estos no te llevan a ninguna parte más que a llorar sobre tu propio llanto. Es una chica bastante superficial, aunque dios mío, es tan preciosa. Ahora ya, supongo, es cuestión de gustos. Yo me quedaría con la primera sin dudarlo.

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Al margen de esto, 'La science des rêves' es una película única. Con un personaje, Stéphane, que cuando se siente cabreado o humillado, simplemente se esconde bajo su gorro, tan serio. Eso me encanta.

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Me encanta porque es como si se tumbara sobre la película para quedarse dormido, y ésta se acomodara perfectamente a su cuerpo, como nubes, como celofán que no es capaz de encontrar su azar. A salvo bajo las mantas. Todo el metraje no son más que sombras proyectadas desde su cabeza, un poco infantil pero entrañable, un poco cobarde y caprichosa pero brillante. Stéphane es, probablemente, el único niño que me cae bien del mundo entero. Porque es todos nosotros llorando enrabietados por ese algo que queríamos y que nuestra madre no nos quiso dar. Por esa persona que queríamos a la que, simple y llanamente, no le gustábamos. La ciencia de los sueños se sitúa lejos de lo humano, te sube a un sitio del que más tarde te dolerá bajar. Ya sabéis, más dura será la caída. Y cuando caigas, aunque tu cuerpo choque contra el asfalto, lo que escucharás será el mar. El mar que estabas buscando.

2 de febrero de 2012

A Dangerous Method (David Cronenberg, 2011)

'A Dangerous Method' es una película correcta, en el peor de los sentidos.
Podría pasársela a cualquier otro director, pero no a Cronenberg. La trama era miel para sus labios, carne de Cronenberg en estado puro, así que no sé por qué la ha desperdiciado de esa manera y no ha hecho una película revulsiva y repulsiva. No sé, tampoco, por qué ha elegido a una actriz mediocre como Keira Knightley, que se mueve entre la sobreactuación, la vergüenza ajena y la desidia. Qué desperdicio de historia.

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No lo suficiente.