10 de agosto de 2014

L'inconnu du lac (Alain Guiraudie, 2013)

Me puse a  ver El desconocido del lago, pero a los 30 minutos hubo una escena de sexo superexcitante entre dos hombres y decidimos pararla para hacer el amor. Al día siguiente la retomé desde el mismo punto (cosa que no se hace, muy mal), y a los 40 minutos hubo otra escena de sexo muy salvaje. Me volvió a excitar muchísimo y paramos otra vez la película para hacer el amor. En la vida se nos planteará esta pregunta muchas veces: "¿el cine o la vida?". Elegid siempre la vida.




The Purge: Anarchy (The Purge 2) (James DeMonaco, 2014)

Sigo preguntándome, si matar fuera legal ¿mataría a alguien? ¿A quién? ¿Qué me importa más, la ley o la moral? ¿Tengo algún respeto por la ley, sabiendo que la infrinjo en muchas otras situaciones? ¿Es la ley lo que me impide matar? ¿Tengo, acaso, moral? ¿Y por qué matar es inmoral?


Rubber (Quentin Dupieux, 2010)

¡Me ha encantado Rubber! Es la mezcla perfecta entre tontería y brillantez, pues es inteligente en su absurdidad.

Pero me ha encantado sobre todo esa interacción espectador/película. El director que se quiere cargar a los espectadores, el espectador inteligente, los que no paran de hablar, los curiosos, los voyeurs, los que solo quieren carne, los que solo quieren sangre. Los apartes a cámara, los límites desdibujados. Lo guapa que es la actriz principal.



A tatuarse:

You probably never gave it a thought, but all great films, without exception, contain an important element of no reason. And you know why? Because life itself is filled with no reason. Why can't we see the air all around us? No reason. Why are we always thinking? No reason. Why do some people love sausages and other people hate sausages? No fucking reason. Ladies, gentlemen, the film you are about to see today is an homage to the "no reason" - that most powerful element of style.

Oculus (Mike Flanagan, 2013)

Me pregunto por qué al género de terror le cuesta tanto hacer buenas películas. Hay géneros difíciles y malditos a los que ya se le asume una baja calidad como a la comedia romántica, aunque existan películas como Two for the Road. Hay otros géneros fáciles, como el drama o el documental, al que se le otorga una calidad artística casi de base. Sin embargo el terror es particular porque cuenta con millones de adeptos del género en concreto, cosa que no pasa tan a menudo con los demás género. Hay gente a la que SOLO le gusta el cine de terror, y me pregunto cuál es su fórmula para distinguier lo bueno entre lo malo, entre tantísimos clichés.

De todos los géneros, es aquel al que parece que le cuesta más deshacerse de la fórmula matemática mágica, de todos sus tics insoportables que matan la esencia más pura de su cine: el acto de provocar miedo. Me pasa muy a menudo que me apetece ver una película de terror. Esto también es curioso, pues el procedimiento habitual es distinto: me apetece ver una película, o ESTA película, pero pocas veces digo "esta noche me apetece ver un drama". Sin embargo con el terror parece que se impone su género antes que la obra en sí. Y nunca encuentro nada: todo es una lista de fantasmas. zombis. espejos malditos. muñecos malditos. monstruos.  Todas empiezan y acaban igual. Y tiene otra desventaja más, y es que en todos los géneros encontramos dramas, comedias, documentales fantásticos de cualquier época. Y hay películas antiguas de terror divertidas antiguas (ya, ya sé que hay una centena de excepciones de películas de terror clásicas maravillosas), pero no hay muchas que sigan siendo efectivas, sino que se han vuelto interesantes por su toque kitsch. El miedo evoluciona, nuestros niveles de credibilidad también. Ya no es tan fácil sorprendernos. El drama es intemporal, el terror es pasajero.

Oculus, otra para el montón del olvido inmediato.