30 de octubre de 2011

Blog (Elena Trapé, 2010)

'Blog' es una película que no quieres que se acabe nunca, y eso me hace sospechar. Sospecho porque aunque "disfruto" horrores con una película de, por ejemplo, Bergman, me gusta que se acabe. Si acaso para volver a ponerla desde el principio, pero me gusta que tenga un final, poder ponerle un punto final al sufrimiento o a una historia bonita. 'Blog', sin embargo, como todo aquel producto de un voyeurismo enfermizo, me hace querer más. Y si yo quiero más, no puede ser bueno.

Así es que la película me ha atrapado un poco entre sus garras, condicionada por tres factores:

1) Tengo especial predilección por las obras de directoras, creo que tienen un algo muy distinto a todas las demás películas del mundo hechas por hombres. Además son tan pocas que creo que ya merecen una doble oportunidad de por sí.

2) El formato, la inclusión de conversaciones de messenger y demás moderneces (no en el sentido de moderna de mierda, sino en el de contemporaneidad). Me parece un momento idóneo para hacer películas sobre esto. Las redes sociales y demás se esconden tras una apariencia de banalidad que junto con la cercanía temporal nos hace olvidar su profundidad. Sé que en muchos años seremos objeto de estudio, así que ¿por qué no ir empezando a ver más allá?

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3) Los adolescentes, uno de los universos más atractivos que puedan existir. En un momento de la película una de las chicas dice que sus padres no entienden, no, corrige, que parecen haber olvidado lo que es ser adolescente, lo que se sentía. Todos tenemos recuerdos de cuando éramos niños, o de hace un par de años o incluso tenemos recuerdos sobre nuestro futuro. Pero nadie parece lograr entender qué se sentía cuando éramos adolescentes, qué se sentía de verdad, al estar en esa piel. A los adolescentes sólo les entienden los adolescentes, y ese es su gran problema. Es como un agujero en el espacio-tiempo, una sensación imposible de recuperar, así que bienvenido sea cualquier intento de acercarse a ella. Yo creo que es por el ridículo. Si hay algo que defina a la adolescencia es el ridículo. La ausencia de sentido del. Es por eso que la repudiamos, la empujamos categóricamente para no pensar siquiera en aquello que pudimos haber hecho cuando no teníamos vergüenza. Cuando nos creíamos invencibles, ahora que sabemos (mierda) que no lo somos.

27 de octubre de 2011

Dinner at Eight (George Cukor, 1933)

Me gusta cuando las cosas no se dicen y nos hacen escucharlas. Los asesinatos cometidos por sombras. Los te quiero nunca jamás pronunciados. Las sutilezas, la comida cuando aún no está masticada. Por eso me gusta cuando en 'Dinner at Eight', George Cukor nos dice sin decir que la criada sabe que Jean Harlow tiene un amante.

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24 de octubre de 2011

Sleeping Beauty (Julia Leigh, 2011)

Hace no demasiado tiempo vi una maravillosa película que se titulaba 'Un homme qui dort' y no recuerdo muchas cosas concretas de ella pero sé que cuando un hombre duerme es porque no puede dormir. Es porque quiere separarse de la vida y no es capaz de hacerlo ni un instante. Cuando hablamos de un hombre que duerme estamos hablando en realidad de un hombre despierto. Un sonámbulo fuera de su sueño. Un hombre libre.
Pero si hablamos de una mujer que duerme. Y que aún encima es bella. Entonces es una cosa muy distinta. Entonces es la mujer pasiva, métele los dedos por la garganta. Es la mujer triste y rendida. Aquella que se rebela contra algo y tú no sabes muy bien por qué se queja, de qué se queja. Si lo quiere tener todo y por el camino se queda sin nada.

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Es la rebelión vacía. Las mujeres que tienen una tristeza nosequé que viene de nosedónde, un dolor incierto, perenne. Una tristeza porque sí, un dolor a la moda. Está de moda que las mujeres estemos heridas, que tengamos clavículas y aspecto frágil y moratones por las rodillas, heridas rascadas, venas a flor de piel. Está de moda fingir haber encontrado la libertad en el sexo, como si el sexo no nos hubiera pertenecido en el pasado. Como si acabáramos de conquistarlo, izar la bandera. Y eso nos hiciera más fuertes. Entonces nos despertaremos, y sólo nos encontraremos cara a cara con el dolor.

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Das Kabinett des Dr. Caligari (Robert Wiene, 1920)

La semana pasada volví a ver 'El gabinete del doctor Caligari' porque la pusieron en clase y 'El gabinete del doctor Caligari' es una de esas películas que le gustan a todo el mundo y yo no sé por qué. No me entusiasmó cuando la vi, aunque era bastante pequeña, de edad, qué sé yo, 17 años. Quiero decir que no me da miedo, ni me emociona ni me transmite nada más que una ligera curiosidad o un ajá, vale muy tímido y gris. Una anécdota. Ya está.
Sin embargo me gustaría quedarme con una frase que el profesor que nos la puso dijo a propósito de los finales felices y previsibles, del rescate en el último minuto. Dijo: a necesidade infantil de repetición como elemento suavizador da angustia e autoafirmador do ego. A necesidade infantil de repetición como elemento suavizador da angustia e autoafirmador do ego. Tiene más razón que un santo. Y a veces se lo pido yo también al cine. Le pido, le ruego, quiero ser pequeña y tener una mente más infantil aún y quiero que el cine me suavice entre algodones y me acaricie antes de dormir, aunque mi ego no tenga la más mínima posibilidad salvación.

18 de octubre de 2011

Mientras duermes (Jaume Balagueró, 2011)

Los personajes malvados son mil millones de veces más interesantes que los buenos, igual que suele ocurrir en la vida. Son retorcidos, tienen mil recovecos, nunca sabes por dónde van a salir, y si somos honestos con nosotros mismos, es muchísimo más veraz identificarse con los malos y feos de las películas que con los de buen corazón, buenas intenciones, y físico imponente a los que siempre les sale todo bien. Y si amas a alguien malvado, le amarás para siempre, porque se está mostrando ante ti con la piel del revés, las manos estiradas. Desnudo. ¿Qué más vas a descubrir en él que no te guste?

Algo así ocurre con Luis Tosar en 'Mientras duermes'. Dios mío, Luis Tosar es un buen tío, todo el mundo lo sabe, y por eso que siempre haga de malo es algo raro que sólo se sostiene porque es un actor increíblemente creíble. Aquí todo está hecho para que te pongas del lado del malo. Para que seas ese psicópata, contengas la respiración con él, y te sorprendas deseando que no le pillen a él en las escenas de suspense. En vez de que ganen los felices, hermosos y estúpidos buenos. Y por eso me gusta 'Mientras duermes'. Porque el malo no tiene salida a sí mismo, no tiene ningún corazón escondido por ninguna parte, ningún rayo de luz, escapatoria, justificación barata. Es malvado. Es uno de tantos malvados, que no soportan a la gente feliz porque ellos nunca han podido ser felices. Y en ningún momento tienes ganas de matarle o de partirle la cara, sólo quieres que se salve, de alguna manera, no sabes muy bien cómo. Que se explique, que pida perdón. Pero no lo hace, y ahí reside su grandeza.

Secret Ceremony (Joseph Losey, 1968)

Locas, tan diferentes e iguales.

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15 de octubre de 2011

Love Affair (Leo McCarey, 1939)

Ojalá existiera ese tipo de amor en el que el cine me ha hecho creer. Ese que alcanza su máximo grado de perfección al acabar la película, y sobrevive mucho más allá de los títulos de crédito. Lo que nace en el celuloide, se queda en el celuloide.

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Podslon (Shelter) (Dragomir Sholev, 2010)

A 'Podslon' le pasa lo que le suele pasar a todas las películas que he visto en el Festival de Cine Internacional de Ourense desde que empecé a ir intermitentemente hace ya unos 9 años.
Que son películas que vale, bueno. Traen 'Podslon' porque es búlgara. Y Bulgaria no era EEUU la última vez que lo comprobé, ni es correcto comer palomitas viendo películas búlgaras. Y no hay otra razón. Todos sabemos dónde está el dinero de este festival, y ese lugar no es en la calidad de las películas.

De todos modos, sí, 'Podslon', vale, no está mal. Casi toda la película se desarrolla en un mismo escenario y se sostiene bien, los actores están bien, la historia es interesante y tiene algún momento muy moderadamente cómico.
Me ha hecho pensar en las diferencias generacionales, que es un tema ¡muy interesante! El padre dice en un momento "¡Punkis! A mí en su época también me gustaba Deep Purple". Pienso en esa gran división que parece ser la edad, en cómo estamos condenados a la incomprensión. De cuán ridículos e indescifrables podemos llegar a ser a los ojos de nuestros padres, de igual modo que ellos lo fueron ante los suyos. Qué pensaría mi madre de mí cuando me puse un piercing o me hice mi primer (ejem) tatuaje a los 15 años. Qué ridícula.



Hoy mientras me veía pintarme los labios de rojo en el espejo me preguntó que si volvía a estar de moda eso, yo le dije que sí, para qué mentirle, y suspirando recuerda que "en su época también". Y es que no sólo la moda es cíclica, también lo es el desencuentro.

14 de octubre de 2011

Petit tailleur (Louis Garrel, 2010)

Hay muchas cosas que los hombres no entendéis. Cualquier chica prefiere un hombre miserable que uno de éxito, porque todas quieren un amor activo. Los hombres están ocupados. Para ellos, el amor es secundario. Una pequeña conversación, un paseo por el parque, y eso es todo. Para mí quererte significa soñar maneras de curar tu angustia, y cómo seguirte hasta el fin del mundo. Si tú subes al cielo, yo subiré al cielo. Si tú caes, yo caeré contigo.

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12 de octubre de 2011

The Birth of a Nation (D.W. Griffith, 1915)

Qué podría decir sobre 'El nacimiento de una nación'. Qué no se ha dicho o escrito sobre ella ya. Que es muy larga, sí. Que hay infinidad de cosas que han sido inventadas o aplicadas por primera vez de una forma narrativa en una película. Que qué uso de la fotografía, de los colores como forma de expresión, del montaje, de los encuadres, de la fluidez. Qué magistral escena la del asesinato de Lincoln. Que esta película le gustaba mucho a Eisenstein. Y eso que era un comunista progresista, y ésta qué racista, que el Sur es el bueno y el Norte los malos y viva el Ku Klux Klan nuestro salvador y malditos negros que una vez que se vieron libres no supieron estar bajo control y se volvieron en unos malignos asesinos (pienso en cómo Lars von Trier planteó si estos estaban preparados para dejar de ser esclavos, con un par). Pero ya está. Ya pasó. Lo que voy a recordar (lo que verdaderamente voy a recordar) cuando piense en 'The Birth of a Nation' en el futuro, va a ser cómo Lillian Gish besaba interminablemente a un pájaro.

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11 de octubre de 2011

The Servant (Joseph Losey, 1963)

En 'The Servant' hay tan solo planos, movimientos o escenas que son infinitamente más valiosas y fascinantes y magistrales e increíbles que en miles y miles y miles de horas otras películas.

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