Wrong (Quentin Dupieux, 2012)
Lo absurdo está obligado, por definión, a desobedecer las normas de la lógica. Si nos quedamos en la superficie, se corre el peligro de caer en la irreverencia o la estupidez de tomarlo al pie de la letra y hacer lo que nos venga en gana. La teoría del porque sí. O peor. La teoría del ¿por qué no?. Se corre el peligro de perder los puntos básicos de lógica absurda que mantienen en tensión y en firme una historia sin que esta se caiga por su propio peso. Que hacen que, en definitiva, esta tenga un sentido por el que existir. De lo contrario, todo vale y nada vale. Una cara de la moneda, la del mundo extraño pero nunca vacío, sería Lynch. La otra cara es Mi loco Erasmus. Wrong, en este sentido, se me antoja como una obra maestra del equilibrio. Un hombre se pone a pintar tu coche de azul, cuando tú apareces este te dice que encontró ese bote por ahí y que te lo está pintando. Tú le dices que te gustaba más de rojo. Él dice, vale, otra vez será. El otro responde gracias, y se despiden a...