Viernes 13 (Marcus Nispel, 2009)
Cuando era pequeña (no sé, de los 6 a los 10 años), mi día favorito era el viernes. Como a cualquier niño, diréis. Que acaba el cole y se va a casa a ver el Xabarín Club y a comerse un bocata de nocilla y no tiene que hacer los deberes para el día siguiente. Pero concretamente estaba loca de contenta por el viernes noche. El ritual era ineludible. Primero íbamos, mi madre y yo, a la tienda de gominolas. Y me hacía con una bolsa que por aquel entonces me parecía GIGANTE, pero que en realidad a día de hoy no se acercaría a quitarme siquiera el hambre. Pero como yo era pequeñita, la bolsa era grande. Así funciona todo. Después, pasábamos por el videoclub y cogíamos dos películas que yo elegía. Y después, íbamos a casa a llamar al Rapizz, siempre pedíamos la de jamón y aceitunas, unas clásicas. Mis películas favoritas eran las de terror. De hecho, eran las únicas que me gustaban. También veía las de Jim Carrey y Will Smith, pero no porque me gustaran las comedias o la ciencia ficción, sólo...