Buried (Rodrigo Cortés, 2010)
Ayer mi padre me llevó al aeropuerto, y como a veces no tenemos mucho de qué hablar, me cuenta la última película que ha visto. Entonces me pregunta, ¿viste la película esa del director ourensano? No sé de qué me habla. Y entonces me empieza a contar 'Buried', de principio a fin. Como es habitual en mí, le pido que me cuente el final. Como es habitual en él, me lo cuenta sin absolutamente ningún remordimiento. Con detalle. Y entonces hoy me pongo a ver 'Buried', para comprobar qué es eso de ver una película que está única y exclusivamente basada en una emoción: la angustia. Pero completamente incapacitada para sentir la misma, pues ya sé lo que va a pasar a cada minuto. Y entonces comprendo que no, que eso no está bien, que eso no es cine, al menos no es cine válido para mí. Quizás para algunos lo sea, a mí me falta (enormemente) una idea detrás. Algo más. Una película que está al servicio de un único sentimiento, y que todos sus recursos, tramposos o no, están a su dis...