26 de febrero de 2014

19 de febrero de 2014

American Hustle (David O. Russell, 2013)


chanchullo.
(De chancha).
1. m. coloq. Manejo ilícito para conseguir un fin, y especialmente para lucrarse.

Y ahora pasemos a otra cosa. No perdamos más nuestro tiempo. Hagámoslo contar.


13 de febrero de 2014

Je sens le beat qui monte en moi / Le Quepa sur la Vilni! (Yann Le Quellec, 2012 / 2014)

En el Katorza han tenido una gran idea y es proyectar Je sens le beat qui monte en moi, el mediometraje que Yann Le Quellec realizó en 2012, antes de su nuevo y primer largometraje, Le Quepa sur la Vilni!

Yann Le Quellec llegó en un momento en el que yo le necesitaba. Necesitaba ver una comedia ingeniosa, una carta de amor al cine, algo que me atrapara, que no me abandonara una vez saliera de esa sala, que se quedara conmigo, en mí, algo nuevo, algo fresco, algo significativo, algo que me emocione, algo que reúna en definitiva, todo aquello que le pido al cine, todo aquello que el cine debería ser. 

Je sens le beat qui monte en moi es una historia tan frágil, tan simple y a la vez tan grande que me asusta. Trata sobre una chica (una chica que baila de una manera muy increíble que además pertenece a la troupe de Pina Bausch) que no puede evitar bailar cada vez que escucha una canción. Su cuerpo se convulsiona como si la música habitara en lo más profundo de sus entrañas, como si tuviera un compás en vez de latidos, un ritmo ternario impreso en cada miembro, incluso con las melodías del móvil, la música de Bach que resuena en una iglesia, los adolescentes que bailan rap en las calles. Esta mujer única encuentra, por supuesto, a un melómano incurable. Es tal la fuerza física de pulsión y propulsión que se establece entre ambos que a veces sientes que puedes tocarla, atraparla y quedártela, para ti. Je sens le beat qui monte en moi me da ganas de bailar y reír y llorar de emoción y verlo una y otra vez hasta vomitar de saciedad.



Pero antes de que puedas recuperarte, Le Quepa sur la Vilni! empieza. Y te encuentras a estos personajes un poco perdidos, las ninfas, los barriobajeros, el que lo ha perdido todo, el absurdo, el que lo ha ganado todo y quiere más, un alcalde que se pregunta por los universos perdidos, y está seguro que poder encontrarlos de nuevo, de llevar a la gente al cine. Si la gente no va al cine, el cine irá a la gente, dice en un momento. La magia que yace en cada instante de Le Quepa sur la Vilni! no se puede transmitir. Cuando salí del cine solo quería atrapar por los hombros a cada persona con la que me cruzara y decirle: vete al cine, vete a ver esta película, déjalo todo en la entrada, sumérgete, disfrútala, entra así, sal distinto.


12 de febrero de 2014

Jacky au royaume des filles (Riad Sattouf, 2014)

Podría pasar horas preguntándome cómo una mezcla entre los Monty Python, Cenicienta y Fellini puede salir tan mal. Pero prefiero gastar mi energía recordando que Riad Sattouf hizo un día Les beaux gosses.


Mon style de roulage de pelles, extrait de Les Beaux gosses

10 de febrero de 2014

Tonnerre (Guillaume Brac, 2013)

El color azul de la nieve cuando se hace de noche en invierno a las 4 de la tarde. La música melancólica para no dormir. El perro triste que amaba la poesía. La piel blanca, la piel dulce, la piel joven. Bailar desde el interior. Los vinilos tras el vino. Las paredes pintadas de ayer. Romperlo todo, el fuego en la garganta. ¿Te das cuenta de que la gente olvida rapidísimo? El lado helado. El lago helado.


The Spectacular Now (James Ponsoldt, 2013)

Veo The Spectacular Now adormilada en el sofá con mi novia entre los brazos. Fuera llueve, o no. Hace viento, en todo caso, como todos los días. Si levanto la vista del ordenador veo los árboles negros bailando al son de esta tormenta. Veo el interior de las casas de los vecinos de enfrente, porque nunca bajamos las persianas, nunca apagamos del todo las luces. Es una especie de pacto silencioso. Ellos nos dejan observar su vida si nosotras les dejamos observar la nuestra. Así, cuando me aburro viendo una película como The Spectacular Now, siempre puedo levantar la mirada y mirarlos, cenando, follando, viendo la tele, una especie de mise en abîme reconfortante. No me identifico con este capullo de protagonista, que se cree el mejor y es solo un perdedor. Me identifico menos con esa virgen mosquita muerta que tiene por novia, que se compre un poco de amor. Pero esa gente que vive enfrente, se mueven exactamente igual que yo, y si pudiera leer sus labios con unos prismáticos (un día), seguro que dicen frases a las que me gustaría contestar. Me fui a buscar algo lejísimos cuando lo tenía justo enfrente.

Hay algo pequeño en The Spectacular Now que me hace darle el privilegio de quedarse a mi lado hasta el final. Y es este ambiente de final de la fiesta que me vuelve loca. El viernes hice una fiesta con mi novia. Lo que aquí llaman una crémaillère, que es una especie de bautizo de barcos pero para las casas. Aunque hace ya 4 meses que nos mudamos. A las 6 de la mañana aún había unas 20, 30 personas en nuestro salón que bailaban desnudos, drogados y felices. Nos besábamos unos a otros sobre las mesas, las sillas, el suelo. Otros, se iban al balcón bajo la lluvia buscando su momento. Y es un poco como cuando no quieres estar solo, quieres que toda esa gente se quede alrededor de ti, bailándote, besándote, tocándote, porque temes el final de la fiesta. Ese momento en el que el disco se atasca y gira eternamente, hay más alcohol en tus zapatos que en las botellas. Ese momento que tan bien ha descrito Espanto cuando cantó. Los invitados en el exterior bailaban contentos sin tiempo ni para pensar, bailaban borrachos y sin reparar en la estampa. Y al final de la fiesta, nadie se quiere marchar, tú me miras y bostezas. Ay, qué tristeza me das. Muerta sobre los postres, la lluvia moja mi cara, ¿por qué no nos vamos de aquí? ¿Es que esta fiesta no acaba? Y al final de la fiesta, rímel corrido y champán. Toda fiesta tiene dos caras: la del que se quiere ir y la del que se quiere quedar.

Y es que no hay nada que se me antoje tan triste como ese momento de volver a casa, o tener que quedarte en ella como en mi caso. Son las 8 de la mañana y todos los demás se han ido. Mi novia está sentada con un chico en el balcón esperando el amanecer, los escucho hablar, también los escucho en silencio. Yo estoy con ese otro chico metida en la cama, besándole sentada sobre él. Sé que ambos se van a quedar con nosotras a dormir este nuevo día, y sin embargo ya siento que todo se ha acabado. Que hay que crecer. Hasta mi próxima adolescencia, o hasta el próximo viernes. Quién podría culparme. Al final de la fiesta, nadie se quiere marchar.


5 de febrero de 2014

Nymphomaniac - Volume II (Lars von Trier, 2013)

My only sin, I believe, is that I always demanded more of the sunset. My only sin, I believe, is that I always demanded more of the sunset. My only sin, I believe, is that I always demanded more of the sunset.