Sinister (Scott Derrickson, 2012)
No deja de parecerme gracioso que la figura del niño se haya convertido en uno de los tantos temores recurrentes en las películas de terror. El miedo es subjetivo, hay gente a la que le asusta la posibilidad de un apocalipsis zombie (¿en serio?), a otros los fantasmas, a otros los monstruos más grandes y fuertes, a otros los insectos, los animales con fauces, a otros los asesinos de carne y hueso que no tienen siquiera la posibilidad de atravesar paredes pero sí tienen un hacha. Y a otros le dan miedo los niños. No sabría decir cuál fue el primer niño que dio muchísimo miedo, aunque seguramente los niños den miedo al público mucho antes que los zombis, pero en mi cabeza tengo dos historias muy presentes: ¿Quién puede matar a un niño? (yo), y Los chicos del maíz. No me puedo olvidar de El buen hijo, que aunque no sea una película de terror al uso, creo que fue la responsable de hacerme decidir ya a los 9 años que jamás (jamás) tendré descendencia, la única decisión de mi vida a la que...