31 de diciembre de 2010

An American Tragedy (Josef von Sternberg, 1931)

Hoy he visto la última película del año, 'An American Tragedy'.
Creo que nunca lo digo lo suficiente, pero Sternberg me parece un director tan tan tan acertado y magnífico, que me gustaría que se le prestara más atención.

Esta película en concreto es absolutamente actual en el buen sentido de la palabra. Quiero decir que todo es tan universalizable, que no caduca, no envejece, no es víctima de su época ni está obsoleta.
Recuerdo cuando en la escuela cine hace 4 años nos hablaron de esta película. La estudiamos como un buen ejemplo del uso del diálogo y del sonido. Cuando las cosas nacían y los directores sabían exprimir al máximo todos sus recursos. Cuando se demostraba con cada película que menos es más, y nada era aleatorio.

'Una tragedia humana' es, efectivamente, humana.
Y Sylvia Sidney, por favor, es un ángel.

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Little Fockers (Paul Weitz, 2010)

Hoy mi madre me obligó a ir al cine a ver 'Little Fockers'.

Menos mal que existe Robert De Niro en el mundo.

26 de diciembre de 2010

Otesánek (Jan Svankmajer, 2000)

Ayer vi 'Otesánek’, que cuenta la historia de un matrimonio que no puede tener hijos, por lo que el marido arranca una raíz, le talla piernas, brazos, y boca, y se lo regala a su mujer, que obsesionada con la maternidad, lo ve como un bebé de verdad y decide fingir durante 9 meses estar embarazada de un tronco.

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La sinopsis debería bastar para hacernos una idea de qué película tenemos delante. Los típicos adjetivos ya los conocemos: surrealista, imaginativa, negra, arriesgada, voraz. Y sí, es todo eso, pero es mucho más.

Jan Svankmajer tiene un modo de hacer cine que si bien podría parecer que la fuerza de su peculiar técnica y su cuidada y original animación se come a la historia, nada más lejos.
Porque la historia es apasionante, y tiene todos los ingredientes para ser una buena película. Es retorcida y áspera como una rama. Cruelmente graciosa. Siniestra y política.

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En momentos como este, cuánto me alegro de que mi instinto maternal se encuentre bajo cero.

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I Vinti (Michelangelo Antonioni, 1953)

Ayer vi 'I Vinti'.

La película de Antonioni es, como nos tiene acostumbrados, tan magistral que no hay palabras que puedan hablar mejor que ella misma con sus propias imágenes, sonidos, diálogos, personajes. Nada habla mejor sobre esta realidad desencantada, incapaz de seducir a nadie, y sobre estos seres vencidos en la más inútil de las batallas que ‘Il Vinti’ como obra cinematográfica.

“Estas historias, son las que afectan a la llamada Generación Quemada.
La generación que en tiempos de la guerra, eran unos niños, y que cuando abrieron los ojos, vieron en el mundo una sola cosa: la movilización general de la violencia.

Llegó a identificarse con una especie de juvenil inocencia. Su ley, era el desprecio a la propia ley. Su característica social era el desprecio de la propia sociedad, el triunfo del individuo audaz, cínico, falto de escrúpulos.
Los nuevos héroes de la cuarta página eran jóvenes de familias acomodadas, que ignoraban que estaban incubando tal capacidad monstruosa.

No era la necesidad, no era un complejo de inferioridad social de clases lo que les empujaba al delito. Era el deseo de realizar gestas excepcionales, de emerger... de sentirse protagonistas de revistas, de tebeos, de películas de gangsters.
Ya que guerra y crónica negra, tebeos y cine, todo se juntaba en una sola idea: la celebración de la violencia como triunfo personal."

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Der Krieger und die Kaiserin (Tom Tykwer, 2000)

Anter de ayer vi 'Der Krieger und die Kaiserin' ('La princesa y el guerrero' para los que no tenemos ni idea de alemán).

Siempre me gustaron las películas que de alguna manera, tratan el mundo de la locura.
En ‘La princesa y el guerrero’ está ligeramente apuntada la febledad de los muros que separan lo cuerdo de lo ‘insano’.
Es todo un juego de apariencias, de intereses, de mentiras. Cómo barremos para fuera, intentando espantar los demonios que habitan en las entrañas de cada uno de nosotros, pero que en unos se desatan y en otros no.

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Chema siempre dice que la diferencia entre un loco y un cuerdo es que el cuerdo sabe disimular mejor, y el loco no. Es libre, ajeno a las convenciones, a todas esas estúpidas normas.

También me acuerdo de la maravillosa ‘Shock Corridor’, donde Samuel Fuller escribió en 1963 en boca de un personaje: Tome un chicle. Otro. Mastique. Yo tengo cinco. Mastique. Abra la boca. Le sentará bien. ¡Mastique! ¡Venga, el último! ¡Vamos, vamos!. ¡Mastique, mastique! ¡Mastique, mastique! Los músculos de la mandíbula se cansan. Pronto, los demás músculos se cansarán a su vez. Y poco a poco, usted se dormirá. Y cuando estamos dormidos, nadie es capaz de distinguir a un cuerdo de un loco.

Y creo que estas dos cosas son las mejores que se han pensado jamás sobre eso que todos llamamos “la locura”.

En esta película no hay ninguna otra revelación, me irrita bastante la manía que tiene Tom Tykwer de meter música que no concuerda por doquier, a cada segundo, y también su gusto por las transiciones horteras. Sin embargo suele haber un algo extraño en sus historias y sus personajes que me interesa, que me mantiene en vilo y por qué no, que me entretiene.

Dead of night (Alberto Cavalcanti, Charles Crichton, Basil Dearden, Robert Hamer, 1945)

Antes de ayer vi 'Dead of Night'.

La película nos introduce en un escenario ya conocido: esas noches de campamento, esas pequeñas reuniones nocturnas, en las que las personas se reunen alrededor de una hoguera o una vela y cuentan historias de terror. Aquí es una mansión y un invitado asustado.

El terror, es relativo. Hay un intento de explorar todos esos miedos arraigados e intrínsecos al ser humano, pero se queda lejos de crear una atmósfera adecuada. La duración de cada historia hace imposible que te puedas sumergir en ella, y observas todo con frialdad y desde el exterior.

También nos encontramos con el eterno debate entre el escéptico y el ingenuo. La fe y la ciencia, un contrapunto que dota de racionalidad a una historia que no la pide.

Eso sí, la escena final es absolutamente magistral. Nos sumerge en una pesadilla en abismo rodada “a lo expresionista” que bien vale el visionado.

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20 de diciembre de 2010

Balada triste de trompeta (Álex de la Iglesia, 2010)

Hoy he visto 'Balada triste de trompeta'.

Me gustaría poder hacer un repaso sobre toda la filmografía de Alex de la Iglesia y ver cómo ha podido llegar hasta aquí, pero apenas vi seis películas suyas, y aunque he encontrado muchos tics característicos (como por ejemplo su gusto por las grandes escenas finales en escenarios emblemáticos), no soy capaz de comprender cómo una mente ha podido idear algo tan brillante.

'Balada triste de trompeta' camina por una cuerda floja que atraviesa un circo, los últimos días del franquismo y una España que como bien dice uno de los personajes, no tiene remedio.

Las cuerdas flojas lo que tienen es que son extremadamente peligrosas, y a veces dividen el terreno.

A un lado tenemos lo sentimental: una historia trágica. Una difícil decisión (o imposición): ¿nos reímos de la vida, somos fuertes, y si nos dañan dañamos? ¿o somos el payaso que llora, del que los demás se ríen o sienten compasión?
Al otro lado tenemos lo siniestro: tenemos una cantidad desmesurada de sangre, de dolor. Tenemos mutilaciones, hachazos, disparos, cortes, palizas, quemaduras. Tenemos a ese payaso desfigurado, algo monstruoso que todos hemos creado, que quiere hacer reír y sin embargo es el payaso triste de la historia. Construído con dolor.

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Más dualidades. Tenemos al personaje de la bailarina acróbata. Esa que ama al payaso que hace reír, y también al payaso triste. Porque como le dice otro personaje, tú quieres el balón y la muñeca. Quiere que la traten bien, que la acaricien, y también quiere que le peguen patadas hasta hacerla sangrar en el suelo, que se la follen violentamente contra la pared. Es una persona quebrada entre ambas dimensiones por esa cuerda floja.

Sin embargo 'Balada triste de trompeta' no se cae, se mantiene en un equilibrio absolutamente perfecto y digno, y cruza hasta el final sin hacerse ni el más mínimo rasguño. Increíble.

Pijama's Party.

Ayer tuvimos nuestra fiesta de pijamas de reencuentro y el menú fue: Black Book para el drama, Wonder Boys como comedia y The Loved Ones de terror.

Zwartboek (Black Book): antes de empezarla estuvimos replanteándonos prohibir películas de 2 horas y 15 de la II Guerra Mundial para las fiestas de pijamas porque el ambiente suele ser disperso. Pero cuando por fin conseguimos sumergirnos, oye, 'Black Book' es una película más que digna, elegante, interesante y retorcida. Muy bien.

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Wonder Boys: la vimos durante 40 minutos y la quitamos porque no nos estaba dando nada de humor. Ni siquiera la presencia de mi bienamado Robert Downey Jr. la salvaba. La quitamos en cuando mataron a un perro. Eso sí que NO.
En su lugar pusimos la TVG y como eran las 5:30 de la mañana, ahí encontramos nuestra ración de humor.

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The Loved Ones: peliculón, arte, masterpiece. Somos chavalas curtidas en las cosas de ambiente extraño, pero durante toda la película no pudimos cerrar ni un sólo instante la boca ni parar de decir whaaaat, queeeeee, !!!!
Es una 'Carrie' impecable, muchos sentimientos encontrados, maravilla, maravilla.

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18 de diciembre de 2010

Being There (Hal Ashby, 1979)

Antes de ayer vi 'Being There'.

No tengo derecho a hablar bien o mal de ella, porque la "vi" muy malamente y a cachos con Marina.
Eso sí. Peter Sellers y Shirley MacLaine, qué bonitos.

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16 de diciembre de 2010

Woman of the Year (George Stevens, 1942)

Ayer vi 'Woman of the Year'.

A mí es que nunca me gustó Katharine Hepburn y menos sus comedias insulsas tipo ‘La fiera de mi niña’ que jamás, jamás me hacen reír.
Me parece un poco contradictorio, además, que sea el prototipo de mujer inteligente de la época, como si la mujer fuera un molde, y puedieras escogerla con ideas propias o sin ellas. Que su inteligencia o su clase fuera una característica a resaltar, ya es insultante de por sí.

No soy una de esas que saltan con un hacha en la mano gritando ‘¡machismo!’ a la mínima ofensa, más bien todo lo contrario. Suelo tener sentido del humor al respecto.

Sin embargo ‘Woman of the year’ es tan exageradamente manipuladora que me ha cabreado.

Presentemos a dos personajes: el hombre está interesado en los deportes, y ella es La Mujer del Año, habla mil y un idiomas, coge aviones cada minuto, ha visto mundo, se ha relacionado con toda clase de políticos y espías.
Sorprendentemente, se enamoran y se casan, pero ella sigue con su vida. No renuncia a ella. Sigue trabajando, no cocina, no cose, no quiere ser madre (¡a la hoguera!), lleva los pantalones. Y lo que más le puede doler a un hombre: el ego. Le hace sentir tremendamente inferior e insignificante.

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El error de esta película está ahí, en la base, en el mensaje. La comedia radica en esa incapacidad de ella de ser Una Mujer. En cómo no sabe cocinar, en cómo es tan perfecta que es irritante. No me hace reir.

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Y el final es, lo habéis adivinado, una renuncia por parte de ella a sus obligaciones y un intento patético de cocinar un gofre en una cocina que se rebela contra ella.

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Muy gracioso. No, gracias.

12 de diciembre de 2010

Tideland (Terry Gilliam, 2005)

Hoy he visto 'Tideland'.

Más allá de todo este viaje de Jeliza-Rose en el país de las maravillas, hay algo que me desgrada muchísimo.
Es una inconcordancia, una imposibilidad de dos mundos, uno imaginativo y hasta simpático, y otro retorcido, brutal y siniestro.
La belleza de algunas imágenes en confrontración con unas ideas insoportables de concebir.
Un cadáver decorativo. Algo que se pudre en los rincones. La parte más negra de un corazón. Insectos en el trigo. Una oreja envuelta en terciopelo azul.

Cotton Club (Francis Ford Coppola, 1984)

Hoy he visto 'Cotton Club'.

No soy capaz de encontrarle ningún fallo, y sin embargo, hay algo que le falta y que no soy capaz de concretar.
'Cotton Club' es arrebatadoramente hermosa, es de ensoñación. Es un retrato perfecto de los años 20 y 30, y no hay nadie que no esté enamorado de esos años locos. De los clubes, del jazz, de los negros, de los gangsters, del saxo, del sexo, de las mujeres tan bien maquilladas. Así que es inevitable no enamorarse de esta película. Y sin embargo.

Hay que verla, no hablarla, porque sólo funciona con la imagen, y no con la palabra.

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Nuit Fantastique.

Ayer en la Nuit Fantastique vi 'Amer', 'Daybreakers', 'La casa muda', 'Orphan', y dormí 'Fantastic Voyage'.
La noche del maratón era una de mis noches favoritas del Cineuropa. Diferencias entre Galicia y Francia:

-El precio, no sé si en Galicia eran como 6 ó 7 euros, aquí 20 (hijos de puta).

-Cantidad: en Galicia, son 7 películas. Aquí 5.

-Comida: en Galicia puedes comer en el teatro principal hasta vomitar en el suelo si quieres y te regalan un chocolate con churros antes de la última película si eres un sobreviviente. Aquí cada uno cocina algo delicioso (están prohibidas las galletas o las cosas del McDonalds o cosas guarras) y todo el mundo come hasta vomitar también, pero fuera, al lado de una gran hoguera, y entre cada película, en pausas de más media hora que se hacían bastante pesadas. Te regalan café toda la noche y croissants antes de la última película (me encanta esta rivalidad nacional Churros vs. Croissants).

-Decoración y predisposición: en Galicia no decoran nada, aquí había hasta un ciervo muerto colgando del techo, y la gente iba disfrazada.

-Gente: he descubierto que la reacción de la gente es siempre parecida, es más humano que cultural. En la primera película todos estamos muy callados, en la tercera la gente empieza a caer dormida, y la última, la gente está tan cansada, tan abotargada por la sangre y el terror y el histerismo colectivo, que se entregan a la película apasionadamente, empiezan a gritar comentarios, a aplaudir cuando el malo muere, a aullar...

Entonces.

AMER: Me encantó, muchísimo. El mejor cine de terror italiano (tanto Dario Argento por ahí) con el erótico japonés.
La crítica dice que peca de falta de contenido, pero pienso en las primeras obras del expresionismo alemán, o tantas esas otras películas que sacrificaron su fondo para experimentar en la forma, y no es algo que me moleste a priori, cuando el resultado es tan magnífico.
'Amer' es desmesuradamente extrasensorial. Absolutamente sinestésica. Vibra, es áspera, los sonidos, tan fuertes, profundos. No alude al miedo, al menos no en su totalidad, sin embargo me parece un experimento sumamente interesante.

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DAYBREAKERS: Es una película mala. Está hecha a lo América, con Ethan Hawke ahí con sus gafas de sol y su coche fantástico caminando con la puesta del sol. Sin embargo, da mucho asco y hay muchísima sangre y eso me encanta, aparte de que la historia pensé que iba a ser una mierda, y me enganchó bastante de principio a fin.

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LA CASA MUDA: Fue la película sorpresa, uruguaya y aún no estrenada. Me pareció una buena película en muchísimos sentidos. Me morí de miedo. ¡Y yo casi nunca tengo miedo con las pelis! Sin embargo, a ratos tuve que cerrar los ojos porque realmente no podía soportarlo, el corazón en un puño.
'La casa muda' conecta con algunas constantes de 'The Blair Witch Project' o 'REC'. Toda la película es un gran plano secuencia. La cámara está con la protagonista durante todo el metraje, se mueven por la oscuridad, con la iluminación de una lámpara y poco más.
El miedo no tiene montaje. Cuando vemos una película de terror jugamos con nuestro menor o mayor bagaje cinematográfico de género. Por ejemplo: si es una película de terror de los años 80, sabemos que cuando escuchamos música de tensión extrema, algo va a pasar. Si es una película de la década del 2000, sabemos que nada va a pasar durante esa música inquietante, sino que será irresoluta, se producirá un silencio incómodo, y en ese silencio es cuando vendrá 'el susto'.
Estos clichés tan repetidos me resultan horripilantes. La expectativa anula todas las sensaciones, y es por eso que 'La casa muda' juega tan bien sus cartas. Está desprovista de casi todo tipo de efectismo, su material es el miedo real, incierto, ciego.
Además, me gustó mucho ese pequeño guiño hitchcokiano, cuando para ver en la oscuridad empieza a sacar fotos con la polaroid para aprovechar el flash, aunque en 'Rear Window' fuera para cegar al asesino. ¡Eso es aprovechar un elemento central de la película hasta el final y con todas sus consecuencias!

Eso sí, ¿por qué, por qué esa necesidad de dar explicaciones baratas y apresuradas al final de todas las películas cuando ese argumento tira por tierra el 90% de la veces toda la lógica y coherencia narrativa?

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FANTASTIC VOYAGE: Dormidísima sobre el hombro del chico que estaba a mi lado a los 5 minutos. Tuve que pedirle 'pardon, excuse moi'.

ORPHAN: Ya la había visto y no cambió en nada, sigue siendo absurda, torpe y mala. Recordad eso de los finales estúpidos que acabo de decir 4 líneas más arriba. Están muy vistos los 'niños' sádicos, yo la tiraba por las escaleras y acababa con tanta tontería.

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9 de diciembre de 2010

Dogfight (Nancy Savoca, 1991)

Hoy he visto 'Dogfight'.

Podría ser una película amable y entrañable como todas esas que ocurren en una noche que dura horas, y horas, y horas.
Podría ser graciosa, porque un grupo de marines busca cada uno de ellos a la mujer más fea que puedan encontrar para ganar 50 dólares, y el desfile de esperpentos es significativo.
Podría crear empatía, porque todo el mundo siente compasión por los feísimos, tímidos, reprimidos y sin autoestima.

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Pero. Nuestra 'Betty la fea' particular no es otra que LISA.

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Y Lisa, te lo advertí. Nadie jode a nuestra Brenda sin salir inmune. Me alegro de que te comieran los peces. Zorra.

8 de diciembre de 2010

Stage Fright (Alfred Hitchcock, 1950)

Hoy he visto 'Stage Fright'.

Recuerdo que cuando empecé a estudiar Audiovisuales a los 18 años recién cumplidos me encontré en mi clase con un chico que se llamaba Manuel. Yo le enseñé a mi director favorito, Godard, y él me enseñó al suyo, Alfred Hitchcock.

Cuando me lo confesó no había visto más que sus películas más conocidas ('Los Pájaros' me provocó pesadillas horribles durante toda mi infancia), y pensé "pero cómo, no es para tanto, son sólo crímenes, es sólo entretenimiento". Entonces me leí el famoso libro de Truffaut, El cine según Hitchcock, y de pronto lo entendí todo. Cómo podía estar tan ciega.

Desde entonces soy muy incondicional y he visto casi todo, y personalmente, la mejor película de toda la historia del cine sobre la faz de la tierra jamás existida y por existir es suya, 'Vertigo'.

Si pienso en Cine pienso en Hitchcock (pienso también en Billy Wilder y en Josef von Sternberg). Es el único director que fue capaz de reunir al público a la crítica, que supo darle magistralmente a cada uno una dosis de veneno envuelta en caviar.

Cómo sabe encuadrar de tal manera que no sobre ni falte un milímetro, la economía de planos, cómo habló de los temas más interesantes habidos y por haber, cómo sorteó a la censura.

En 'Stage Fright' encontramos una vez más todo esto.

Y cómo utiliza la luz.

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Cómo utiliza a los actores, cómo les hace hablar, moverse.

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Cómo utiliza los objetos, haciendo de un simple vestido manchado de sangre el centro de toda la acción.

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Cómo se mete en tu cabeza, y opera desde el interior.

6 de diciembre de 2010

Cyrus (Mark Duplass & Jay Duplass, 2010)

Hoy he visto 'Cyrus'.

Cuando descubrí esto del Mumblecore me llamó mucho la atención. El "verdadero" cine independiente. Vi 4 ó 5 películas, y me pregunté muchas cosas sobre ellas.

¿Qué diferencia a una típica comedia comercial de estas comedias Mumblecore?
La narración es absolutamente clásica y manida. Presentación. Crisis. Desenlace. La temática, también. Historias de amor, de madres e hijos, seres disfuncionales, histriónicos, divertidos, al margen de la norma.

La fuerza y el elemento diferencial reside sin duda en la forma. Ese estilo amateur, caótico, improvisado, lleno de horribles (¡horribles!) zooms, desenfoques, un cierto naturalismo. Una forma de filmar relativamente particular, y desde luego, nada novedosa.

El resultado dista de ser algo interesante, sin embargo es amable, simpático, agradable. ¿Es el Mumblecore una ración de comedia prototípica hecha para acallar la mala conciencia de aquellos espectadores que no quieren ver 'cine comercial'? ¿Hay, de verdad, tanta diferencia desde el punto de vista cinematográfico (no de distribución o producción)?
¿Es que todo esto aporta algo?

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5 de diciembre de 2010

Easy A (Will Gluck, 2010)

Hoy he visto 'Easy A'.

La vi por dos razones:
-Vi que Miguelito le había puesto un 7 en Filmaffinity y eso me intrigó.
-Necesitaba una película americana adolescente para desconectar en cerebro y poder repararlo.

Dejando a un lado todas esas cosas horribles y manidas que sabemos de las películas de adolescentes americanas, le encuentro un defecto mucho más grande y de base: la credibilidad.
Nunca entendí la mentalidad americana y no sé cuánto hay de cierto en esto y cuánto de visión propagandística, pero: ¿de verdad un instituto entero le haría la vida imposible y juzgaría y trataría de puta a una chica por haber perdido su virginidad a los 17 años? Eh... ¿Perdón? ¡En todo caso se la harían a la que todavía no la ha perdido!

Y lo peor, lo más asquerosamente moralista del mundo, es que el personaje principal está eximido de toda culpabilidad porque en el fondo, la buena persona, es virgen y por lo tanto inocente del terrible crimen. ¿Qué clase de mensajes absurdos pretende esparcir un país donde Miley Cyrus enseña a una generación de crías a salir a la calle semi-desnudas? ¿Que el sexo es algo horrible y sucio?

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Sé que estoy hablando mucho de América en este post, pero es que la película es 99% América y 1% cine.
No, esta historia no tiene ningún hueco ni sentido en la sociedad actual. Siguiente, gracias.

P.D. Ah bueno. La música y las referencias, tan bonitas como innecesarias.

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L'enfant Sauvage (François Truffaut, 1969)

Hoy he visto 'L'enfant sauvage'.

He visto todas las películas de Truffaut menos dos que tengo pendientes, para poder decir con la boca bien grande: "Truffaut no es para tanto".

Desde luego tampoco es que sea un don nadie, ni un director especialmente malo, es simplemente que suelo abalanzarme sobre la gente sobrevalorada, porque es algo que me cabrea bastante.

'L'enfant sauvage' no es nada. Es interesante porque la historia lo es, pero ningún mérito de eso recae sobre el francesito.

Todo está contado de manera muy lógica, no veo salvajismo por ninguna parte salvo por un niño sucio que se da golpes contra todo. Está filmada sin fuerza, convencionalmente, gris, sin ningún animal interior.

Además, da muy mal ambiente.


4 de diciembre de 2010

Tadpole (Gary Winick, 2002)

Hoy he visto 'Tadpole' con Ale.

'Tadpole' es una mierda, y no me apetece demasiado ponerme a argumentarlo, porque los motivos saltan a la vista.

Mira que me gustan las historias de adulterio, y sobre todo me resultan curiosas cuando son a la inversa de lo habitual, y es un adolescente macho el que se enamora de una hembra mayor.

Tengo en la cabeza dos precedentes: 'The Graduate', por supuesto, y la inmejorable 'Le souffle au coeur'. Pero esto... ¿esto qué es? ¿Por qué un Señor de 26 años interpreta a un chaval de 15 años? ¿Hola? Y de entre todas las chicas preciosas de culo prieto, ¿quién en su sano juicio se podría enamorar de Sigourney Weaver, sin contar con los aliens? Esa mujer nunca tuvo un peinado adecuado, ni siquiera en la década del 2000.

Como le dije a Ale, me encantan que las películas malas sean cortas.

2 de diciembre de 2010

Ossessione (Luchino Visconti, 1942)

Hoy he visto 'Ossessione', la primera película de Visconti.

Hemos visto tantas, tantas veces esta historia. Chica se enamora de alguien que no es su marido y convence a este alguien para que asesine al marido. Por amor o dinero, no hay mucha diferencia.

Lamentablemente no encuentro aquí una huella de autor, ningún rasgo diferencial, ningún aspecto reseñable. 'Ossessione' es un pequeño (bueno, un largo) borrador, y sin que sirva de precedente, me gusta bastante más la adaptación americana que hizo Tay Garnett 4 años después con el mismo título, 'The postman always rings twice'.

No me atrevería nunca a calificarla de neorrealismo, y desde luego, no soporto ese tono a moralina final, esa manera de castigar a los personajes por sus pecados.
Todo el mundo sabe que los pecadores, siempre se salen con la suya.

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Pierrot le fou (Jean-Luc Godard, 1965)

Hoy he visto por 5405248 vez 'Pierrot le fou'.

La vi con Joy porque es mi carta de presentación, es la mejor manera que tengo de explicarme, de darme a conocer a alguien. Cuando le empiezo a tomar cariño a una persona, es una prueba de fuego. Puedo alejarme de él/ella para siempre si no pasa el test 'Pierrot le fou'. Si se ríe en los momentos más inoportunos o si pregunta ¿por qué?

Me fui un poco enfadada con Joy porque no pareció muy emocionada, pero me acaba de escribir: "il y a beaucoup de choses à dire, tellement que j'ai surement pas tout saisie... C'est toujours comme ça dans une oeuvre pleine de choses à regarder et à entendre il est tres difficile de tout assimiler du premier coup. Alors j'y repense puis j'écris car en plus nombreux sont les allusions faites à la litterature française, la beauté des mots autant que des images." Y entonces, la perdono.

Parece que cuando se habla de Jean-Luc hay que decir algo profundo. Hay que explicar la poética de las imágenes, hay que in ter pre tar lo todo. Hablar de política, de revolución, pero todo eso ya lo sabemos, ¿verdad? Lo sabemos todo sobre Ferdinand, el loco.

Hay mucho de tópico en los que nos gusta el Godard de los 60. También hay mucho de tópico en los que no les gusta.
Porque generalmente, a los que les (nos) gusta este Godard, les (nos) gusta por determinados clichés: porque Anna Karina es bellísima, y canta, por el rojo y el azul, por las armas, por los diálogos, hechos para ser tatuados por todo el cuerpo, por el Ford Galaxie. Por el mar, por Francia, los vestidos, los tocadiscos, gente que baila, gente que huye, gente que miente, gente que ama, gente que lee. Tópicos, tópicos, tópicos.
No les (nos) gusta por las ideas que contiene, por el transfondo, por la política, por la literatura, por la imperiosa necesidad de la gran huída, por Velázquez. No nos gusta por Vietnam.
La mayor parte de las veces, amamos a Godard por los motivos equivocados.

Estas películas son Bellas, no lo podemos negar. Cuando veo una película en el ordenador, quiero sacar una o dos capturas a una frase, a un encuadre, a un momento. Con 'Pierrot le fou' no querrías parar nunca, Google está lleno de los gestos más bellos, de los vestidos más bonitos, los colores más hermosos de sus películas.

Amamos a Godard por lo bello, cuando deberíamos amarlo por todo lo horrible. Es eso o el juego, una gran broma. Pero no, nunca por lo bello.

Y ahora sí. Cita y fotograma. Porque si no hay ideas en los sentimientos, entonces, entonces sí que estoy perdida.

Una mujer puede matar a muchos. Aunque tenga los pechos redondos y los muslos suaves, puede acabar con todos si quiere.

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30 de noviembre de 2010

The Unbearable Lightness of Being (Philip Kaufman, 1987)

Hoy he visto 'The Unbearable Lightness of Being'.

No sé si la película de Philip Kaufman es lo mejor que se podría haber hecho como adaptación literaria.
Cinematográficamente se puede decir que no tiene demasiadas maravillas, entre ellos la elección de Juliette Binoche para el papel de Tereza, que si bien pienso que es bastante acertado, es una mujer que no amo en absoluto y que me irrita sobremanera. No puedo hacer nada contra mis psicosis, y es cierto que el director no tiene la culpa de ellas, pero no soporto su debilidad, me parece una actriz muerta, gris, de un solo gesto, y siempre tiene el flequillo abierto.

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Sin embargo la historia es cautivadora, como todos los grandes retratos que se toman su tiempo para contar las cosas bien. El médico que consigue que todas las mujeres se desnuden con tan sólo pedírselo, la débil, y la fuerte, la que no puede/sabe hacer otra cosa que huir.

Los rusos en Praga. La bandera checoslovaca que como gran parte de las banderas, un tercio es del color de la sangre. Revolución, crimen, silencio, tanques. Me gusta cuando me dejan ver cómo la gente en otra época parecía tener más sangre en las venas. Consecuentemente la perdían más a menudo que nosotros, ahora, refugiados tras tantas excusas y tranquilizantes. Demasiados tranquilizantes.

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Me gustan también todas aquellas cosas apuntadas. Me gusta, especialmente, cómo la mujer débil quiere acercarse a todas aquellas mujeres fuertes con las que su marido se acuesta. Para ver si se le contagia algo de esa fuerza, de ese asentimentalismo, ella, que no se siente cómoda desnuda. Creo que la escena de las fotografías en casa de Sabina es absolutamente mágica.

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Dostoevsky, cámaras fotográficas. Un sombrero. ¿Erotismo? quizás.

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Muy a mi pesar, aquí también me encontré.

La vida es muy pesada para mi, y muy leve para ti. No puedo soportar esta levedad, esta libertad. No soy lo bastante fuerte.
En Praga sólo te necesitaba para el amor. En Suiza dependía de ti para todo.
¿Qué pasaría si me abandonaras? Soy débil. Regreso al país de los débiles.