Le nom des gens (Michel Leclerc, 2010)
En el cine están de moda las locas adorables. Sería muy difícil decir quién fue la primera (posiblemente tenga más de 100 años), pero últimamente son tan evidentes que hay que estar ciego para no verlas. Estas chicas enamoran a los chicos porque siempre son una chispa para sus grises y aburridas vidas, les hacen perder el control durante un tiempo y les enseñan una lección moral como... ¡vive! o... ¡sé feliz! Estas locas son unas impostoras porque no son reales, son unas locas de postal. Hay muchos tipos de locuras, lo sé, pero estas nunca te acuchillarían por la noche, sólo hacen estupideces como correr desnudas por la calle o oh, ¡locura!, acostarse con mucha mucha gente, y lo que diferencia a estas neuróticas inestables de las verdaderas locas es que las primeras nunca, nunca acaban por perder el control por completo. Sólo fingen que lo pierden. En este apartado podríamos incluir a todas aquellas que robaron los corazones de nuestros héroes, pero si olvidamos toda la historia del ...