La vénus a la fourrure (Roman Polanski, 2013)
Polanski es mi amor. Es uno de esos directores que reunen todo aquello que quiero tener a mi alcance. Humor, negrura, perversión, sadismo, inteligencia, saber hacer. Y es a la vez víctima y culpable, algo que lo hace irresistible a mis ojos. La vénus a la fourrure tiene mucho de Polanski. Tiene al Polanski teatral, que hemos visto desenvolverse en espacios cerrados como tiburón en el Océano Atlántico en La muerte y la doncella o en Carnage (Un Dios salvaje). Tiene a su musa (a la que yo no acabo de encontrarle ni un ápice de belleza) de igual manera que un día fue dueño de Catherine Deneuve o de Mia Farrow. Tiene a su alter ego, un Mathieu Amalric que se peina, habla y se mueve como lo haría el propio Polanski, de igual modo que lo tuvimos a él en carne y hueso en El quimérico inquilino o en El baile de los vampiros . Esta Venus no es My Fair Lady. No es una mujer que no sabe hablar ni comportarse, vulgar, descarada, inoportuna, imbécil. Una masa de barro a la que moldear y e...