Notre jour viendra (Romain Gavras, 2010)
Muchos franceses me habían hablado muy bien de 'Notre jour viendra', que es una de esas películas que te hacen reflexionar (digo esta frase en voz alta y me rio por lo tonta que suena, a veces cuando escribo me recuerdo a una niña de 4º de primaria haciendo redacciones para el cole). La absurdidad de su premisa está basada en la absurdidad del mundo real: la discrminación de los pelirrojos. ¿Pero es, acaso, una discriminación más absurda que el racismo o la homofobia? ¿Existen, de hecho, discriminaciones no absurdas, lógicas, coherentes, o la palabra ya encierra en sí misma una absurdidad? Las discriminaciones no son absurdas en el sentido de que se apoyan en cientos de porqués históricos: tienen una razón de ser, un motivo que las disparó, aunque ese motivo sea el miedo o un complejo. Y es esa razón de ser sí la que es absurda, pero tiene consecuencias. ¿Qué hay de válido en un rechazo racial, religioso o político decidido por una multitud? Las discriminaciones vienen del mied...