Acabo de ver 'Black Swan'. Cuando abrí este blog, la condición que me autoimpuse fue escribir nada más acabar la película. Con las escenas aún en la sangre, la música aún latiendo fuerte. Porque las películas cuando las reposas y las meditas, tienen otro sabor. Como cuando degustas un plato exquisito, sólo puedes apreciarlo como es debido cuando lo tienes aún en la boca. El resto, es digestión y memoria. Yo no quiero digerir 'Black Swan', quiero comerla una y otra vez, disfrutar de este éxtasis, de esa delicia en celuloide. La mejor palabra que se me ocurre para definirla es hermosa, y la borro porque es demasiado cursi. Y con las plumas aún en la boca puedo escupir intentos torpes de por qué me ha maravillado tanto: 1. El ballet: es uno de los universos más atrayentes que existen. Todas las historias que puedes construir alrededor. La delicadeza, la silueta sobre el escenario. El tutú, las zapatillas de baile, la sangre en los pies destrozados. La competitividad, lo fe...