26 de noviembre de 2012

The Impossible (Juan Antonio Bayona, 2012)

Pensemos en una tragedia reciente que no esté todavía muy trillada. El 11-S fuera, mejor algo climatológico, para no entrometernos en política, no vaya a ser que me confundan con un director comprometido. Mejor no mancharse las manos. Si pienso ir a Hollywood, es mejor no tener antecedentes penales. Ser un corderito.

Un Tsunami. Perfecto. Una historia sin dobleces: bueno y malo, blanco y negro, pañuelos en mano. Quiero que todo el mundo sepa que estoy comprometido con la verdad, y es por ello que he elegido contar una historia basada en HECHOS REALES. Es por ello que antes de poner el título de la película incluyo una frase informando de que esta historia está basada en HECHOS REALES y por si no he sido suficientemente incisivo, borraré el resto de la oración para dejar marcado en negrita HECHOS REALES. Porque todo esto que cuento en mi película le sucedió a una familia española, físicamente no muy agraciados, así que yo voy a contratar a Naomi Watts y a Ewan McGregor, qué cojones, los actores nacionales no están a la altura de mis expectativas, yo voy a ser un grande, yo voy a llegar lejos. Que conste que me interesa la verdad y los hechos reales y voy a invertir un montón de dinero en técnica para que todo sea lo más realista posible, eso sí, con actores rubios y guapísimos para que el público pueda sentir más compasión por ellos (tan buenos, tan guapos) y además cuyos nombres en cartel multiplicarán por 1000 los espectadores de mi melodrama barato (ideológicamente barato, porque me he llevado todo el presupuesto del país que podría financiar unas 500 películas independientes y de calidad pero España apuesta por llegar lo suficientemente lejos como para olvidarse de que es España) . Lástima que uno de los niños que sale parezca un robot sobreactuado que ha visto demasiadas películas de Arnold Schwarzenegger.

Sé que es un poco VULGAR aprovecharme de semejante tragedia y de las vidas que allí se perdieron pero todo sea por subir un paso más en mi escalera hasta Hollywood, en mi próxima película ya ni se me notará que en realidad nací en Barcelona. Voy a ser tramposo. Voy a utilizar música sensiblona, escenas de sangre tan desagradables como gratuitas, y todos los recursos de tensión que Hitchcock inventó cuando yo ni siquiera había nacido, pero el público ignorante saldrá de la sala todavía obnubilado por las lágrimas pensando que soy un director fresco y lleno de talento cuando no soy más que la copia de una copia de una copia de otra copia y es precisa y unicamente por esta razón por la que voy a llegar muy, muy lejos.

19 de noviembre de 2012

Safety Not Guaranteed (Colin Trevorrow, 2011)

'Safety Not Guaranteed' es una película sin más ni menos, sin pena ni gloria. Sin embargo lanza al aire la eterna cuestión: si pudieras volver al pasado, ¿a dónde irías? Y sobre todo, ¿qué cambiarías? Y entonces no puedo evitar acordarme de uno de los poemas más preciosos que he leído jamás:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

Lee todo en: Instantes - Poemas de Jorge Luis Borges http://www.poemas-del-alma.com/instantes.htm#ixzz2CgwqY4Kz
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Lee todo en: Instantes - Poemas de Jorge Luis Borges http://www.poemas-del-alma.com/instantes.htm#ixzz2CgwxBNyU
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

Lee todo en: Instantes - Poemas de Jorge Luis Borges http://www.poemas-del-alma.com/instantes.htm#ixzz2CgwqY4Kz

9 de noviembre de 2012

Carmina o revienta (Paco León, 2012)

Hay muchas cosas interesantes en 'Carmina o revienta', pero lo que más me ha llamado la atención de toda la película es cuando un personaje dice: La vida es tan bonita que parece de verdad.

Parece ineludible hablar de la verdad cuando estamos tratando algo que se autodefine como documental (falso, obviamente, pero documental). La verdad y el documental son eterna pareja irreconciliable y más aún cuando lo real se confunde con la ficción de un modo tan transparente y efectivo. Y el espectador siempre se pregunta: ¿cuánto de esto será verdad o cuánto mentira? Y yo me digo, ¿acaso eso importa lo más mínimo? ¿qué es verdad en el cine? ¿Es como decía Godard algo intrínseco, cine es verdad 24 veces por segundo? Para mí el cine es una mentira 24 veces por segundo, incluyendo absolutamente todos los documentales que proclaman objetividad. Claro que esta tampoco es una postura novedosa ni mucho menos.

Lo que me atrae de la frase "La vida es tan bonita que parece de verdad" es que estoy en completo desacuerdo. En primer lugar jamás vi a la vida como algo bonito, de hecho repito casi diariamente que la vida y el mundo son dos lugares horribles. Mi segundo desacuerdo es asociar lo bonito con la verdad. Las cosas más bellas que he encontrado han sido mentiras. Mentiras en el sentido de ficción, o de "algo tratado". Claro que puedo considerar bello un rincón perdido de Galicia donde tengas todo el verde y la humedad y el sonido de una cascada a lo lejos. Sin embargo creo que si proceso ese paisaje como belleza es porque el arte me ha enseñado a verlo así antes, a través de una ficción, y consecuentemente de una mentira. La verdad no es bella. Hemos hecho del mundo algo horroroso y la vida es, la mayor parte del tiempo, una absoluta tomadura de pelo. No creo que esto sea una cuestión de optimismo o pesimismo, creo que es obvio. Si fuera una demagoda empezaría a enumerar todas las tragedias/injusticias que suceden a cada segundo en cualquier rincón, pero creo que todos podemos tener en mente numerosos ejemplos sin hacer el mínimo esfuerzo. Y considero que si la aspiración del documental ha sido y es la verdad, no puede existir tal cosa como un documental bello.

6 de noviembre de 2012

Excision (Richard Bates Jr., 2012)

Ya solo en el reparto de 'Excision' hay tres ironías magníficas. En primer lugar escoger a Traci Lords, famosa actriz (ex)pornográfica para encarnar a la madre perfecta y sumergida en el catolicismo que es incapaz de entender las perversiones de su hija. En segundo lugar escoger a John Waters para interpretar al cura, siempre es un placer verle la carita. Y en tercer lugar la aparición estelar de ¡Leland Palmer! como director del instituto y fanático de Bush.

Lo que me gustó de 'Excision' es que no se pone ningún límite a sí misma, ningún "oh, no podemos mostrar eso, es demasiado". Eso está bien porque me gustan mucho las películas libres y desatadas y sobre todo cuando estas chocan con una forma equilibrada y perfecta que me perturba muchísimo. Lo malo de esto es que empecé a verla cuando estaba cenando, y que aún encima después de cenar me hice una bolsa de palomitas dulces y descubrí que era una mala idea, que es una película para ver con mucha hambre.

A priori todos los temas tratados me hacen la boca agua: la sangre y la carne, la adolescencia, la marginación, todo muy Carrie, pero en plan S.XXI, a lo loco. Sin embargo la protagonista está tan bien, tan lograda (aunque haga memoria no soy capaz de recordar a ni un solo personaje que mostrara abiertamente tanto ACNÉ), que me dio muy mal ambiente. Me produjo mucha repulsión y es la primera vez que no siento compasión por un personaje marginado sino comprensión por aquellos que la marginan! Y eso está muy bien porque es creíble, ya basta de chicas incomprendidas que son rechazadas por sus compañeros porque tienen las tetas pequeñas o porque se visten mal o porque llevan gafas. Pauline no es la víctima, la víctima lo son todas las personas que la rodean.


3 de noviembre de 2012

Kong bu fen zi (Terrorista) (Edward Yang, 1986)

Una escena.











Lian lian feng chen (Dust in the Wind) (Hou Hsiao-Hsien, 1986)

Para mí el momento más duro del cine es ese en el que estás en una sala y has perdido la película. No que te hayas perdido en ella, pues eso es algo maravilloso, sino cuando verdaderamente te has perdido el qué y el cómo y el porqué de esa película. E intentas encontrarlo o bien recuperarlo durante varias escenas pero simplemente sientes que ya no puedes llegar a ello, y (yo al menos) me frustro y me enfado y después de eso, me aburro soberanamente.

Eso me pasó con 'Polvo en el viento' (no estoy segura de si este es el título en español). Estaba allí en el cine, delante de sus imágenes y sus sonidos y fui completamente incapaz de meterme en ella. Por un instante la acusé: "no tiene corazón, eso es lo que le pasa, es muy fría". Segundos después me acusé a mí misma: "no tengo corazón, eso es lo que me pasa, soy muy fría". Fuera de quien fuera la culpa, hay algo que no funcionaba entre esta película y yo. Algo que flotaba en el aire como esas partículas de polvo que la luz del proyector revela (tan encantadoras) que no era capaz de llegar hasta a mí, o yo capaz de llegar hasta ello.

Todo esto me ha hecho preguntarme sobre la hipocresía que rodea al cine. Por qué puedo salir de ver una película taquillera y deleznable y no tener ningún miedo a decir que la película "es mala", sin embargo no me siento intelectual o emocionalmente capacitada como para decir que esta película taiwanesa de los años 80, alabada por la crítica y de un director reputado sea "mala". Creo que son cosas que se sienten y no se explican, y el cine no es matemática, ni siquiera se le acerca. El cine es corazón, cerebro y ojos y los tres órganos se tienen que poner de acuerdo para disfrutar o sufrir algo. No conmigo, no esta vez.

1 de noviembre de 2012

Stella (Mihalis Kakogiannis, 1955)

El sábado pasado fuimos a ver 'Stella' al cine, una preciosa película griega de los años 50 a la que los franceses añadieron al título "femme libre". Stella, femme libre, para el espectador perdido, habla sobre una mujer que es evidente y descaradamente libre. A esa Grecia años 50 tampoco le podemos pedir demasiado, por lo que esa libertad se traduce únicamente en el ámbito amoroso y sexual. Es triste, pero muchos hombres del 2012 en países teoricamente avanzados todavía no son capaces de tolerar o de comprender a esta mujer que, qué demonios le pasa, no quiere casarse, y prodiga amar hasta que se le acaben las ganas, y después hasta luego. Sin embargo aún a día de hoy Hollywood saca películas en las que ves a una mujer que, dios mío, es una rebelde porque se acuesta con hombres sin querer ningún tipo de compromiso después. Los hombres las llaman libertinas. Las mujeres las llaman putas. Y no estamos en Grecia años 50.

Mientras veía 'Stella' me sentía muy estimulada (no de un modo sexual) por la poesía de muchas de sus imágenes y por la infinidad de cuestiones morales que plantea, sin embargo han pasado 5 días y como todo lo que pasa por el filtro de mi pésima memoria, se ha apagado un poco. No obstante creo que nunca podré olvidar dos escenas en concreto, porque nunca vi cosa más bella.

La primera es cuando Stella conoce a un futbolista, dominador, de carácter fuerte y caprichoso. Su capricho es Stella, y aparece por la noche en su coche, borracho, frente a la puerta del bar donde canta y baila Stella. Dice querer entrar al bar con el coche, por lo que Stella entra al juego de quién es más fuerte y se sitúa frente al coche retándole a pasar por encima de ella si realmente quiere entrar. Él arranca con todas sus fuerzas hacia ella y Stella no se mueve ni un ápice, juraría que ni pestañea ni borra la sonrisa de satisfacción y orgullo en su cara. Esa sonrisa que dice, viva o muera: he ganado. El coche se detiene a apenas un centímetro de su nariz.

La segunda escena está relacionada con la primera. Es el final de la película. Stella ha huído de la boda obligada con este hombre porque sin duda alguna prefiere la muerte antes que verse privada de su libertad. Se encuentran después de una eterna noche de baile cada uno por su parte (otra escena maravillosa, en la que en encuadres y lugares distintos, Stella baila con un chico y su (ex) baila con otra chica, a cada cuál más vigoroso, más fuerte, más loco, más fuera de control, como retando al otro aunque ninguno pueda verse). Pues eso, se encuentran por la mañana en un enorme espacio derruído, vacío, asfaltado y desolador. Ella sabe que él va a matarla y sin embargo empieza a caminar, con la cabeza muy alta hacia él, que sostiene un cuchillo en su mano. Él le grita, vete Stella o te mataré. Vete por favor. Sin embargo ella se dirige altiva y feliz hacia su muerte, como si una fuerza invisible tirara de su estómago hacia la punta del cuchillo. De igual modo que antes el coche se dirigía hacia su objetivo, mirando en una única dirección.