31 de enero de 2012

Submarine (Richard Ayoade, 2010)

'Submarine' es prácticamente idéntica a un millón de películas. De esas que están tan de moda desde hace un tiempo, no sé si tienen nombre. Creo que algunos las llaman "indies", aunque sea algo completamente ajeno a su producción, supongo que simplemente se trata de una estética determinada, de una concreta forma de narrar que no llegará más lejos que esto, y que, admitámoslo, es soporífera y vacía en la mayoría de los casos.

Sin embargo 'Submarine' es ligeramente diferente, por lo que la salvaría de la quema. En especial, sus actores (sobre todo los cuatro protagonistas), porque son feos. Puede parecer una tontería, pero no hay nada más irritante en las películas indies que la pareja principal sea radiantemente bella y encantadora. Estos son feos. Me gusta. Al margen de eso, lo cual les da puntos de credibilidad, me parece un casting inmejorable y bordan sus papeles. También tiene algunos detalles de dirección artística muy interesantes, como la decoración de la habitación de Oliver Tate, es como si hubiera sido filmada con mucho mimo y paciencia. Nada parece aleatorio, y eso está bien. Música bonita o la historia de amor sin sentimentalismos hacen que 'Submarine' sea una película digna, aunque olvidable como tantas otras. Además tiene momento como éste, que, eh, ¿quién no lo ha hecho?

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

29 de enero de 2012

Anna (Pierre Koralnik, 1967)

Escribí esto el 5 de agosto del 2008.

"A veces pienso en Anna.

Pienso en la comisura de sus labios y en su perpetua sonrisa triste. En sus ojos pintados, en que nunca la he visto recién despertada.

Pienso menos en ella porque ya no la siento tan mía como cuando la conocí, ahora la siento un poco más de todos, y eso me da una rabia tonta. Celosa, yo quería a Anna sólo para mí, me gustaba presentarle a Anna a la gente, y ver cómo sus ojos brillaban nada más conocerla. Venía de mi mano.

Anna es tan bella, pero es tanto más que eso. Nunca la sentí como actriz, ni como amiga, ni como hermana, ni como novia, ni como madre, siempre la sentí dentro de mí, latiendo. Supongo que ahora Anna late un poco dentro de todos y eso hace que su latido en mí sea más débil. No tiene fuerza para tantos.

Anna, o al menos mi Anna, no crece. Es eternamente azul, eternamente suave, eternamente dulce. Se sentó en el suelo de los 60. No espera nada.

Reconozco también querer a Anna especialmente por abandonada, por muñeca rota, por su cualquier cosa de triste, su cualquier cosa que llora, su cualquier cosa que siente nostalgia. Un balanceo de amor herido. Con su belleza que viene de la tristeza de saberse mujer, hecha apenas para amar, para sufrir por su amor, y para ser sólo perdón.

A veces pienso, veo y escucho a Anna, cuando estoy triste, cuando me siento sola. Y me encuentro con ella, con esa Anna que conocí hace tanto tiempo ya, con la que me entiendo sin necesidad de explicaciones en una comunicación unilateral y silenciosa.

Si tuviera a Anna a mi lado, le diría que yo también me planto aquí, que me siento en el suelo de este minuto. No espero nada. Ya nos llegó, ¿no es así?
Sé que tú me entenderías. Para qué más."

Photobucket

28 de enero de 2012

The Girl with the Dragon Tattoo (David Fincher, 2011)

Nunca leí los libros y si vi la versión sueca de la primera parte hace dos años fue porque era la semana del cine y salía realmente barato.
Si vi ésta es, claro, por David Fincher. Sin embargo o mi memoria me falla, lo cual es muy probable, o no hay realmente mucha diferencia entre ambas. Recuerdo sobre todo la fotografía, y las tonalidades, y no difieren mucho en mi cabeza. Ni la historia, obviamente. Todo parece estar más o menos repartido. Y con toda probabilidad este remake en tan corto espacio de tiempo, sea completamente innecesario. Así que me olvidaré de la película y me centraré en el personaje de Lisbeth Salander.

Hace poco leí en un sitio una lista sobre mujeres mal de la cabeza con las que el redactor tendría una aventura, y allí estaba, entre algunos especímenes como Isabelle Huppert en 'La Pianista' (quien lo escribió era realmente un temerario), Lisbeth Salander. Fue la única chica que me llamó la atención, porque en todas estaba más o menos de acuerdo, pero respecto a Lisbeth, mire a donde mire, todo me aleja de mi concepción de lo atractivo.
Creo que una de las razones que daba es que era hacker. Quizás tenga algo que ver con que es un papel que se le atribuye nornalmente a los hombres, y esas inversiones de roles siempre os excitaron mucho, creo. Ya sabéis, chicas recién despertadas llevando sólo vuestras camisas gigantes, chicas que juegan a la Play o disfrutan de un partido de fútbol gritando improperios a vuestro lado. Si alguien me va a acusar de machista, le partiré la cara.
El caso es que durante este visionado intenté encontrarle el atractivo a Lisbeth, que no a Rooney Mara, que personalmente creo que tiene una cara raruna y difícil, lo cual a priori está bien. Y sí, es cierto que Lisbeth tiene ese pequeño atisbo de animal herido que se ha hecho fuerte (ten cuidado con las personas heridas, son las más peligrosas porque saben que pueden sobrevivir). Y eso no es encantador, pero atractivo es un rato largo. No es vulnerable, no es una pobre y frágil criatura que se queda llorando en una esquina, sino que tiene un instinto animal y una capacidad de reacción envidiables. Lástima que todo esto quede oculto tras sus tatuajes de choni, su vestimenta de persona sucia y su cara SIN CEJAS. Por si todo esto fuera poco, tiene esa ambigüedad sexual sobre la que no se habla (me gustan mucho las cosas de las que no se hablan en las películas), y por encima de todas las cosas, lo maravilloso de Lisbeth es que termina con el corazón roto. La chica fuerte.

Photobucket

Photobucket

Photobucket

25 de enero de 2012

Restless (Gus Van Sant, 2011)

Recuerdo que me gustaba mucho Gus Van Sant. Supongo que fue 'Elephant' la primera película suya que vi. En el cine, a los 16 años, y luego, muchas más veces en mi casa. Me gustaba porque era diferente, no se parecía al resto de películas que conocía. Desde entonces le cogí un cariño incuestionable. No me lo cuestioné con ninguna de sus otras películas que vi a partir de entonces, y no es hasta ahora mismo que me he parado a pensar en ellas y preguntarme qué veía en sus películas.
Gus Van Sant no es uno de esos directores que tenga una marca de estilo especialmente reconocible. Creo que le gusta hacer películas, pero en realidad no sé nada de él. No sé cómo piensa, nunca leí una entrevista suya. Ni siquiera sé qué cara tiene.

Viendo 'Restless' me da la triste impresión de estar ante una película que a esa chica de 16 años le habría hecho llorar, pero que a mí me deja completamente fría e impasible. Eso me da pena. Me pregunto qué pasaría si viera ahora 'Elephant' o tantas otras de mis "intocables". Me desmoronaría, sufriría una crisis de identidad o algo parecido.

'Restless' se parece a 'Noviembre Dulce', que es una película muy mala pero que me hizo llorar muchísimo las veces que la vi en Antena3. Una chica optimista a pesar de estar muriéndose, ¿puede haber algo más trágico? Además de eso, no va nada víctima, se lo oculta a los seres queridos para no hacerles sufrir, es tan estoica y valiente. What a perfect human being.

Photobucket


Me pregunto si 'Restless' es mejor por el simple hecho de no haberme hecho llorar. Debe haber algún mecanismo cinematográfico que me lo ha impedido. Una renuncia al cine clásico hollywoodiense invisible, una renuncia brechtiana a la identificación. Pero qué estoy diciendo. Quizás no he llorado porque no hay ningún tipo de emoción en ella. Y eso sí que me fastidia, las películas que no me sacuden.

24 de enero de 2012

Kaboom (Gregg Araki, 2010)

No sé cómo lo hago, pero en todas las películas que veo ultimamente siempre sale alguna lesbiana.

Photobucket

23 de enero de 2012

Dream House (Jim Sheridan, 2011)

Réquiem por Naomi Watts, por lo que fue ayer, y por lo que es hoy.

Photobucket

Photobucket

The Bad and the Beautiful (Vincente Minnelli, 1952)

Photobucket

Photobucket

Limelight (Charles Chaplin, 1952)

No me cabe en la cabeza cómo fue precisamente Chaplin quien pudo hacer una de las películas más tristes que he visto en mi vida. Estar feliz ante un mundo tan deprimente siempre me pareció la opción más loable, la más difícil, la más imposible, así que todos aquellos directores que son capaces de sacar una sonrisa en medio de esta tragedia (y Chaplin las sacaba como ningún otro) se merecen mi más profunda admiración. Estoy intentándolo pero no sé qué me pasa con Chaplin que siempre me deja sin palabras. A él tampoco le gustaban mucho, así que seguro que no está enfadado por ello. Podemos quedarnos los dos en silencio.

22 de enero de 2012

Drive (Nicolas Winding Refn, 2011)

'Drive' es una de esas películas que yo nunca entiendo por qué se hacen famosas de la noche a la mañana. Un día nadie habla de ella y al día siguiente, te encuentras con todas tus redes sociales en llamas comentando tal o cual cosa sobre dicha película. El director no es nadie, los actores son mediocres (sí, Christina Hendricks es arte pero es un cebo de 10 minutos) y no está inspirado en nada medianamente exitoso, así que, ¿cómo una película cualquiera pasa a ser de la masa?

La gente dice que mola mucho por la música, pero las canciones bonitas las escucho yo en mi casa, sin necesidad de que me den imágenes vacías para acompañarla. Si eso me sabe a poco, siempre puedo ponerme a mirar por la ventana. No se me ocurre nada más fácil en el mundo que engañar a la gente poniendo una buena canción en una mala película y así crear una ilusión de algo bello, grandioso, qué momentazo. Ah. Angelo Badalamenti. Sí, una música maravillosa, como siempre. De hecho, una música muy parecida a la de siempre, muy versátil. Encaja en 'Drive' porque es suficientemente buena para tener una personalidad arrolladora que encaje en cualquier sitio. Badalamenti le aporta mucho a 'Drive', ¿pero qué le aporta 'Drive' a él? Absolutamente nada, cuando creo que la música, la fotografía, el montaje de una película deben siempre tener una relación generosa de mutua ayuda y colaboración, y nunca comerse ni eclipsarse unos a otros, encubrir los pequeños defectos, distraer tu atención porque el otro lo ha hecho francamente mal.

¿Pero qué tiene 'Drive'? ¿Una forma llamativa? Me encantan los silencios bien usados y los ritmos lentos pero no soporto cuando estas dos ideas vienen absolutamente impuestas y forzadas para que esta forma particular de filmar pueda aniquilar y esconder que en el fondo no hay absolutamente nada. Me encanta la violencia gratuita, pero vivo en el S.XXI y no hay nada que puedas hacer que me vaya a impactar, así que si quieres hacer una divertida película violenta, no me castigues aburriéndome el resto del metraje pretendiendo fallidamente que así ésta me vaya a impresionar de alguna manera. No, señorito.

Photobucket

12 de enero de 2012

A Letter from Greenpoint (Jonas Mekas, 2005)

Nunca antes había visto una película de Jonas Mekas. Llevo un par de años detrás de 'As I Was Moving Ahead Occasionally I Saw Brief Glimpses of Beauty', pero me frenaba no tener subtítulos, aunque ahora comprendo que no los necesito.

'Letter from Greenpoint' me ha parecido preciosa. Jonas Mekas tenía 84 años cuando hizo esta película, en la que cámara de vídeo en mano, registra el abandono del piso en el que vivió durante 30 años y su mudanza al nuevo apartamento, y lo registra sin más, incluyendo todos esos momentos patosos desde que enciende la cama hasta que temblando encuentra el detalle, momentos que cualquier otro hubiera desechado sin miramientos. Me arriesgo a decir que esta película es el pedazo de verdad más grande que he visto nunca proyectado.

Hay un momento en el que lloré. Jonas Mekas, a sus 84 años, está bebiendo vino en la cocina con su amigo (muchísimos años más joven), mientras escuchan Like a rolling stone. Su amigo canta exageradamente, como cantamos todos cuando hemos bebido un poco de más y nuestro sentido auditivo se desconecta y nos desinhibimos hasta el extremo. Sin embargo, Jonas Mekas pierde por un instante la euforia, y sus ojos se humedecen. Te preguntas qué está pensando (tú piensas en la muerte), por qué le emociona hasta ese punto la canción, y sabes con seguridad que él también es una rolling stone, y girando la cámara hacia su rostro lleno de arrugas y sus ojos llorosos, le contesta al señor Dylan cuando éste increpa how does it feel?: "nunca me lo han preguntado".

Jonas Mekas parece ser un cineasta exageradamente inteligente, sin embargo hay un momento de la película en el que mirando a su gata, Mitzy, a la que le ha pedido matrimonio minutos atrás, admira cómo ésta no tiene más pretensiones que ser una gata comiendo comida de gatos. No es nada fácil, dice. Nada fácil simplemente ser. Reconoce llevar y seguir intentándolo toda su vida. Sólo ser. Si pudiera hablar con usted, señor Mekas, sólo me gustaría decirle que nunca antes he conocido a nadie que sea tanto y tan bien.

Photobucket

7 de enero de 2012

Blow-Up (Michelangelo Antonioni, 1966)

"Thomas, el protagonista del filme, es fotógrafo no sólo en el sentido de que ejerce esta profesión, sino en el de una verdadera forma de existencia. El mundo entero es para él, en primera línea, un objeto para la cámara fotográfica, o por decirlo con otras palabras: la realidad sólo es interesante para él, más aún: sólo es existente, cuando resulta apropiada como objeto de una fotografía. Si es éste el caso, tiene que apoderarse de ella sin consideración alguna. Al comienzo del filme vemos al fotógrafo en un asilo de ancianos, en el que se ha introducido subrepticiamente para explicar profesionalmente la miseria allí encerrada, porque no le interesa ésta, sino su representación plástica. Con igual desconsideración y dureza procede con las mujeres que le sirven de modelo, y que para él son simplemente meras ocasiones para hacer fotografías y a las que ve y considera como objetos manipulables fotográficamente, no como seres humanos."

LA IMAGEN EN EL FILME. Observaciones sobre Las babas del Diablo de Cortázar y Blow-Up de Antonioni.

Photobucket

1 de enero de 2012

Tanner Hall (Francesca Gregorini, Tatiana von Furstenberg, 2009)

Victoria es una chica tan perversa, y desea tanto y con tanta fuerza morir, que entra en una tienda de ataudes y los acaricia como si fuera su sueño, pregunta por el satén que los forra, por la madera de cerezo, se pregunta cómo será estar ahí dentro, y, sobre todo, no olvida preguntar qué tipo de color quedará bien con su tono de piel.

Photobucket