1981 (Ricardo Trogi, 2009)
Una piensa que habla francés a la perfección, que lo tiene todo controlado, que podría sobrevivir en cualquier encuentro cotidiano/profesional con este nivel lingüístico. Hasta que ve una película quebequiana y todos mis sueños se suicidan por la borda. Eso sí, me ha costado mucho poder parar de reír.