The Great Gatsby (Baz Luhrmann, 2013)
Recuerdo cuando hace dos años y medio empecé este blog al que le daba unas semanas de vida. Solo tenía una intención: no olvidar las películas. Pasé una (larga) época de mi vida en la que podía ver 4 películas diarias y era precioso y horrible a la vez, puesto que el placer era tan intenso como momentáneo. Como quien se come un helado. Una vez engullido, no queda ni rastro en la boca pues hasta los restos se derriten. Un orgasmo de hora y media. Así que mi idea fue y es escribir sobre cine con el corazón (oh) y nunca con el cerebro. Inyectarlo de un modo directo y sin rodeos. No engañarnos autoconvenciéndome de que sé lo que digo, como suelen hacer los críticos de cine de verdad. Hablando de cosas vacuas como fotografía o diciendo frases como "el libro es mejor que la película." A esta gente me gustaría decirles: dejad de hablar de cine, empezad a sentirlo. Mi trabajo es no olvidar. El caso es que hoy pensaba en estos motivos que me trajeron aquí porque cada vez más a menud...