Paranormal Activity 2 (Tod Williams, 2010)
Las películas de terror tienen una carga y es que la emoción que se supone que están destinadas a producir, las colapsa por completo, y si una película de miedo no da miedo, se convierte inmediatamente en un producto fallido. Luego pasa que el miedo es algo muy subjetivo: a mí por ejemplo me dan mucho más miedo las presencias extrañas y los fantasmas que los asesinos psicópatas, y jamás temería a un zombi o a un extrarrestre. Pero el terror tiene mil y un subgéneros, de los cuales algunos son hasta divertidos y reniegan por completo de su función de "dar miedo", como el gore, que son las risas. Los espectadores estamos demasiado acostumbrados a esa forma de filmar concreta que el género de terror viene usando hace años. Por ejemplo, esa música de tensión que llega a su culmen sin producir ningún susto, que llega segundos después, cuando ya te sientes a salvo. O esas criaturas que salen de repente de la nada, que no te esperas y hacen que te sobresaltes. Aburrido. En su moment...