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Mostrando las entradas etiquetadas como Mia Wasikowska

Maps to the Stars (David Cronenberg, 2014)

Hace unos años que una expresión se popularizó entre mis amigas y yo: mal ambiente. El mal ambiente no es fácil de describir, pues puede incluir bien algo obvio como un padre que se folla a su hija, o bien cosas más sutiles, como un festival lleno de hippies. El mal ambiente es, pues, subjetivo. La subjetividad nace de un mutuo acuerdo entre mis amigas y yo. Somos 4 y aún así, a veces es tarea imposible ponerse de acuerdo. Por ejemplo para una de ellas, la más nazi de todas y amante de las prendas de vestir que se limiten al espectro cromático negro o gris, un vestido de colores vivos pasa a ser mal ambiente. El mal ambiente nació como algo rotundamente negativo, sin embargo hay una concepción positiva del mal ambiente,  por ejemplo David Lynch. La escena de Blue Velvet en la que Dennis Hopper porta una máscara de oxígeno gimiendo: Baby wants to fuck. Get ready to fuck. Daddy's coming. Daddy's coming home. Pues ESO es mal ambiente, pero en plan bien. Maps to the Stars es ex...

Only Lovers Left Alive (Jim Jarmusch, 2013)

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Only Lovers Left Alive es tan bella que casi me hace daño en los ojos, tan bella que casi me muerde en la yugular y me deja desangrándome en mi butaca. Es una canción de color rojo y negro, triste y eterna como la noche que no acaba. Es una vagabunda, que callejea como un gato sin casa buscando dónde caer muerto. Es un antídoto a la felicidad. Un remedio contra la vida. Una apología del dolor y del amor. Si hay algo que me cautiva en Jim Jarmusch es su capacidad única y elegante de arrancarme de mí para llevarme a otro. A otro lugar, a otra vida. Ha creado esta especie de mundo vacío y químico, tan desolador que por momentos sentía que no podía respirar. La angustia de no ver nunca la luz del día, la angustia de tener una vida eterna por delante, la verdadera y palpable angustia de existir para siempre, de no poder acabarse nunca. Me he pasado todo este tiempo temiendo la muerte cuando lo que tenía que temer es la vida.

Stoker (Park Chan-wook, 2013)

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Si alguien me dice que Stoker no está realizada por Park Chan-wook no me costaría nada creerlo. Hay sin embargo en ella ese toque sádico ahogado tan suyo, ese atisbo de crueldad gratuita, una violencia que no nos cuesta nada más que ejercerla y luego contemplarla. Una violencia, por lo tanto, gratificante y apaciguadora, que nos libera y nos lanza hacia un universo de placer, un grito perdido en la noche, que se confunde entre el sexo y dolor, follar o matar. Stoker no es solamente algo que da gusto, mucho gusto ver (que lo da), con unos actores o más bien una actriz que da gusto ver ejercer (que lo da), con una historia que carece de moral (que la hay), con un ritmo digno de admiración (que lo hay). Stoker es una pieza tocada a cuatro manos dedicada a la maldad más pura y negra, y a la vez contenida. La liberación se encuentra, como siempre, al final del camino. Stoker maneja los hilos del sexo y de la muerte como quien teje una cuerda de fuertes hilos para atarta alrededor de n...