24 de diciembre de 2012

Main dans la main (Valérie Donzelli, 2012)

Me gusta mucho Valérie Donzelli porque tiene estilo y sobre todo no tiene miedo a ponerse en ridículo sino que lo convierte en algo creativo. Además creo que maneja a la perfección esa línea intermedia entre la realidad y el "habla de lo que conoces" y la ficción más surrealista y encantadora. 'La guerre est déclarée' es la prueba más real. 'Main dans la main' es distinta en el sentido de que es más mágica y menos real. Te saca una de esas sonrisas que se le sacan a los tontos con una piruleta. Con encuadres equilibrados y perfectos, colores divertidos y exactos, unas actuaciones inolvidables y música en el momento ideal. Pequeños momentos de magia que hacen que te olvides de que en realidad detrás no hay mucha historia. Valérie Donzelli tiene un arma muy potente que es su universo visual. Es innovador y fresco y divertido y supongo que mientras no pierda ese toque podrá seguir haciendo películas que me hagan salir del cine con la sensación de que no he perdido el tiempo.


23 de diciembre de 2012

It Should Happen to You! (George Cukor, 1953)

Una don nadie se compra una valla publicitaria y pone su nombre en ella en una plaza gigante de New York. Luego tiene seis vallas. Todo el mundo empieza a hablar de ella, le piden autógrafos por la calle. Se hace famosa, nadie sabe por qué, nunca hizo nada. Surrealista y sin embargo...


The Women (George Cukor, 1939)

Había visto 'Women' hace años y me había encantado. Ayer tuve la oportunidad de volver a verla en la gran pantalla y me he dado cuenta de cómo una película en la que ni se ve ni se oye la sola voz de un hombre puede llegar a ser una oda al machismo. No podemos olvidar que 'Women' está dirigida por un hombre y, seamos francos, los hombres no tienen mucha idea del comportamiento o el sentir de las mujeres más que de un modo superficial.

La primera evidencia se encuentra ya en los títulos de crédito, cuando mediante un sutil montaje nos muestra a la mujer en cuestión y el nombre seguido por la imagen de un animal: un caballo, un mono, un cordero, una cerda y, por supuesto, una zorra. La principal "cualidad" de las mujeres en la que se hace mucho hincapié es su necesidad imperiosa de cotillear. Sí, puede que esto sea algo intrínseco a nuestro sexo, a mí al menos siempre me gustó hacerlo y, lo reconozco, la mayor parte de estas veces no fueron exentas de cierta malicia. Pero no, no es esto lo más machista de la película ni lo que más me ha cabreado, sino el mensaje final. La protagonista es un personaje absolutamente plano: una mujer tan buena, tan perfecta, sin un ápice de maldad y consecuentemente, sin un ápice de personalidad. Es, efectivamente, un corderito que sigue las reglas que dicta la sociedad, aunque tenga la valentía (oh, qué valentía!) de no callarse y divorciarse de su marido porque este tiene una amante. Todos sabemos que en el relato clásico (y no tan clásico) el relato tradicional está formado por presentación, nudo y desenlace. El divorcio de Mary debería ser el desenlace, el final feliz, la reivindicación de la fuerza y la independencia de la mujer. Sin embargo el error está en que este divorcio es precisamente el nudo de la película. El conflicto a resolver. El final feliz de estas mujeres se encuentra en el perdón hacia su marido, la resignación o la aceptación de los pecados del hombre. En definitiva, un calla y traga en toda regla.

La zorra de Joan Crawford es mi personaje favorito, aunque se suponga el "malo" de la película. Sí, es una zorra. Miente y roba maridos a otras mujeres y no piensa en los demás salvo en sí misma. Sin embargo es la única mujer que engaña a su marido y nunca es la engañada. Es la única que no se deja pisotear por los delirios de un amor pomposo, cursi y ridículo. La única mujer con los pies en la tierra, que sabe lo que quiere y hace lo posible por conseguirlo. La única mujer que sabe aprovecharse de los hombres en un momento en el que todos los hombres se aprovechaban de las mujeres en el ámbito doméstico o sexual. Y sobre todo, es la única mujer diferente, la que no está cortada por el mismo patrón, y en definitiva, la única que tiene personalidad. Lástima que esta personalidad sucumba a ciertos pecados.



Two-Faced Woman (George Cukor, 1941)

No me extraña que en los carteles de la época los nombres de algunas estrellas estuvieran escritos en una letra mucho más grande que los de los propios directores. Greta Garbo brilla mil veces más que Cukor en esta película.



22 de diciembre de 2012

Another Earth (Mike Cahill, 2011)

No pensé que 'Another Earth' me fuera a gustar y sin embargo lo hizo. Solo tiene un pero, y es que la excusa de ciencia ficción que utiliza para enmarcar esta historia de perdones, arrepentimientos, pasados que persiguen, errores que no se pueden enmendar es mil veces más interesante que la historia central. Ahora QUIERO ver una película sobre una Tierra II donde habitaran nuestros dobles y sobre todo quiero saber qué pasaría si un encuentro fuera posible. Al acabar la película me quedo con la sensación de que la historia más interesante se quedó desperdiciada y apenas atisbada. Ojalá hagan Another Earth II.


21 de diciembre de 2012

Mildred Pierce (Todd Haynes, 2011)

 'Mildred Pierce' es una de las grandes joyas de HBO, una miniserie de 5 horas que Cibrán me recomendó diciéndome que era "muy perfecta". Me daba un poco de miedo porque las cosas "muy perfectas" tampoco son santo de mi devoción, y las películas de época, que se pierden entre un exquisito vestuario, peinados, y ambientación, suelen parecerme de lo peor. Sin embargo ya conocía la historia de 'Mildred Pierce' gracias a la película que Michael Curtiz hizo en 1945 y me había gustado mucho, y siendo aún encima de HBO, y siendo aún encima de Todd Haynes y estando aún encima protagonizada por Kate Winslet (en una interpretación al nivel de Joan Crawford), no podía negarme.

'Mildred Pierce' es efectivamente muy perfecta. Muy redonda. Es silenciosa y fuerte e impecable. Es dura, demasiado dura, y por supuesto echa mano de todas las trampas del melodrama: un personaje de moral impecable solo contra el mundo. Algunos le ayudan pero la mayor parte son enemigos o giros trágicos e inevitables. Toda la fuerza del relato reside en este único personaje con la más grande de las virtudes y el peor de los defectos: el instinto de supervivencia a su favor, el amor (filial o de pareja) a su contra.

Lo mejor de la adaptación de HBO y Todd Haynes no es la ambientación, ni la historia en sí, sino la marca de la casa que se impone ante una obra que se podría considerar caduca. Lo mejor de 'Mildred Pierce' son los silencios tras la tormenta, la valentía a la hora de situar la cámara, a la hora de ser excesivo, salvaje, cruel. Lo mejor es su falta de ingenuidad. La sinceridad a la hora de mostrarnos que, citando a Seth, la vida es buena si no te rindes.


17 de diciembre de 2012

Le locataire (The Tenant) (Roman Polanski, 1976)

Yo a Polanski le consiento todo. Se lo consiento porque siempre le he adorado con toda mi alma y muchas de mis películas favoritas del universo son suyas: Repulsion, Rosemary's Baby, Bitter Moon, Death and the Maiden... Incluso me acabé de ver Qué?, que es una de las peores películas que he visto jamás.

Si se lo consiento no es solamente porque me parezca atractivo (lo siento. es así.) ni por su encantadora y terrible historia personal ni porque el mundo haya decidido hacer una quema de brujas con él en pleno S.XXI, aunque son factores que ayudan. Polanski es uno de los maestros absolutos de la historia del cine y creo que hay muy pocos directores que sepan tratar el espacio como él. Del año 2000 para atrás, casi todas sus películas menos 'Chinatown' y 'El cuchillo en el agua' se concentran en un solo espacio y consiguen no solo esquivar el tedio sino aprovecharse de ese encerramiento en pro de la narración, utilizándolo para diseccionar y relatar en crescendo su obsesión del momento: la locura, la paranoia, la conspiración...

Siento que se podrían escribir libros y libros hablando sobre la identidad, la paranoia, la obsesión, el descenso inevitable hacia la locura (desde la ventana hacia el suelo) en 'Le Locataire', sin embargo me he dejado atrapar por el clásico toque de Polanski: confundir al espectador, hacernos dudar de si el loco es el protagonista, sus teóricos enemigos, o nosotros mismos.


15 de diciembre de 2012

Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997)

Creo que Paul Thomas Anderson es el único director capaz de conseguir que adore locamente las historias cruzadas y me olvide de cosas como 'Babel' etc. Y es que ahora que lo pienso, ¡Paul Thomas Anderson es un director INCREÍBLE! Me cuesta cerrar la boca siempre que veo sus películas, me quito el sombrero ante los movimientos de cámara que se mueven por la escena como sangre que circula por las venas y que busca el epicentro para conseguir bombear el corazón. Sí, creo que eso es lo que intenta conseguir con esa cámara perfecta, llevarnos aquí y allá y enseñarnos esto para conducirnos al más allá. Mostrar todos los cómos y los porqués y tenernos rendidos ante ellos. Un viaje a las entrañas: ya sea de las personas, las familias, la industria del porno, el amor, la religión, un yacimiento de petróleo, poco importa. Ver una película de Paul Thomas Anderson es, para mí, sentir que todo tiene un sentido, incluso las lluvias de ranas. Son cosas que pasan y a él le gusta excavar en ellas. Taladrar la superficie, bajar a los infiernos, y hacer que una explosión final saque todo a la luz.

Es por todo esto y mucho más que me ha encantado 'Boogie Nights', y una de las cosas que más me han gustado son cómo se adapta a su centro con todo el peso de la película. Si no fuera porque conocemos a todos los actorazos que salen y sabemos su edad, podríamos creernos que es una película de los años 70/80. Y es entonces cuando me acuerdo de la gran exposición que hizo mi amigo Xacobe sobre Russ Meyer y las metáforas tan cutres como maravillosas de sus películas, que en 'Boogie Nights' vienen de la mano del montaje y nos regalan unos de los cortes tan naïves como inolvidables. Y es entonces cuando lo recuerdo decir tras cada plano: TOMA METÁFORA.







14 de diciembre de 2012

Ruby Sparks (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2012)

Los primeros treinta minutos de 'Ruby Sparks' fueron difíciles. Fueron difíciles porque era muy grande la tentación de quitar esa película para evitarme hora y media de cabreo y blasfemias contra la trama, cosa que nunca fue mi actividad favorita de un viernes noche. Me los pasé así, gritándole a la pantalla:

-Venga, de verdad, ¿un escritor más con crisis creativa? ¿no bastaba ya con los 50.000.000 de películas sobre este tema?
-Una chica que va de loca, qué locura, se ha tirado a la piscina vestida, uuuh, qué chica libre, moderna, "perfecta" aunque sea más fea que pegarle a un padre y aún encima se crea mona, voy a vomitar.
-¿Por qué ese hipster con gafas retro y camisas de cuadro nos esconde su MacBook y enseña al público una flamante máquina de escribir que sabemos que no usa porque son realmente incómodas y las teclas son duras como el demonio?

Y así una larga lista de elementos que hacen que no me pueda tomar en serio otra estúpida película americana cortada por el mismo patrón que eso que ahora insisten en llamar "Cine Independiente USA", como si esas tres palabras juntas tuvieran el más mínimo sentido. Ah, y otra de las magias del cine: hacerle creer al espectador fracasado masculino que incluso ellos podrían salir durante 5 años con Jessica True Blood. Ya, magia, keep dreaming.



No sé si estoy muerta por dentro o es que estas películas me parece que para ser salvables llegan como 10 ó 15 años tarde, justo cuando empezaron a hacerse y te quedabas maravillado porque eran bonitas, originales, comerciales pero a la vez con un rasgo diferencial. Ahora no son más que las sobras de aquello que fue, algo totalmente prescindible y por lo que me gustaría rogar: por favor, pasemos a otra cosa.

1981 (Ricardo Trogi, 2009)

Una piensa que habla francés a la perfección, que lo tiene todo controlado, que podría sobrevivir en cualquier encuentro cotidiano/profesional con este nivel lingüístico. Hasta que ve una película quebequiana y todos mis sueños se suicidan por la borda. Eso sí, me ha costado mucho poder parar de reír.


13 de diciembre de 2012

Amour (Michael Haneke, 2012)

Llamar a tu película 'Muerte' es muy pretencioso, como si la muerte fuera algo alcanzable. Cuando haces una película que trata sobre uno de los temas más universales que existen, tienes que estar seguro de decir algo certero e inequívoco, algo que no se haya dicho antes ya, que anule los anteriores tratamientos creativos sobre la muerte y se lo ponga difícil a los venideros. Sin embargo todo el mundo se atreve a hablar del amor, hasta el punto de que romance es un género. ¿Os imagináis un género sobre la muerte? 'Amor' habla de amor, sí, muchísimo amor, pero ¿de verdad es lo más importante de esta película? ¿De verdad podemos ignorar que el peso de la muerte, de la decadencia, absorbe cada segundo de la historia ennegreciéndola por completo?

Creo que hay dos tipos de directores: los que hablan del dolor, y los que hacen daño. Haneke siempre perteneció al segundo grupo y a mí siempre me gustó. Defenderé hasta la muerte que 'Funny Games' es una de las mejores y más valiosas películas de toda la historia del cine y que me sacude cada vez que la veo. Me encantó 'La Pianista' y algunas de sus primeras películas. Sin embargo cuando veo 'Amour', una frase de The Smiths me viene a la mente: This joke isn't funny anymore. De verdad, ya no me hace gracia. Ya no me parece ingenioso, rompedor, increíble. Ahora es un maestro del sadismo más (la maestría no se la voy a quitar), y ser sádico en el S.XXI es una tarea sencilla. Ser diferente es otra cosa más difícil. La tuvo y la perdió. Ojalá Haneke no se hubiera afinado y perfilado tanto, ojalá no hubiera madurado. Si madurar era esto.






Me pregunto también si es posible hablar del dolor sin hacer daño. Sobre todo si es posible transmitir o hacer comprender este dolor. Mientras veo 'Amour' tengo un claro referente en mi cabeza y no podría ser otro que el maestro de las agonías y de la muerte: Bergman con su 'Gritos y susurros'. Bergman ha muerto pero sus películas siguen ahí y no creo que el mundo necesite más de lo mismo. No lo necesitábamos cuando Woody Allen lo intentó ni necesitamos que Haneke pierda su siniestro sentido del humor y de la violencia para sumergirse en un tema tan clásico desde un punto de vista formal también clásico. ¡Con lo que tú fuiste!

Pese a todas mis expectativas, siento que no puedo simplemente sentarme a ver esta escandalosa agonía y pensar qué bello es el sufrimiento, qué bello es el amor y quedarme fría. 'Amour' me ha resultado insoportable y eso ya es suficiente para mí para considerarla una película válida, sin embargo no soporto esta idea de sentarme a contemplar un sufrimiento tan ajeno y tan cercano a cualquier persona desde la protección de mi sofá. Y que Haneke intente separarme de este dolor a base de sus métodos narrativos me insulta. Me insulta y me duele esta supuesta barrera que no sirve para nada. Que me hace sentirme como esos que miran a un enfermo a través de un cristal para no contagiarse de su enfermedad o tristeza en este caso. Creo que o entramos con todo, o salimos sin nada.

10 de diciembre de 2012

2 Days in New York (Julie Delpy, 2011)

Estoy segura de que si en la vida real alguien vendiera su alma, sería precisamente Vincent Gallo el primero en comprarla y guardarla en una bolsita marrón de terciopelo en su ropa interior.





Le cinéma de Max Linder (1905-1921)

Lo peor de las leyendas es cuando inundan por completo la imagen de un personaje y dejamos de centrarnos en la calidad de su obra para murmurar cotilleos. Hoy todo el mundo sabe que Max Linder, uno de los primeros cómicos más importantes en Francia sobre el que el propio Chaplin reconoció influenciarse, se suicidió. A mí no deja de parecerme triste e irónico que un cómico termine su vida de este modo, pero supongo que poca gente es capaz de tomarse con humor la I Guerra Mundial.

Lamentablemente, cuando se trata de películas hechas en 1910, la leyenda vive con más fuerza que la obra en sí, que es apenas revisitada por cinéfilos. Gracias al Cinematographe los nanteses tienen la oportunidad de descubrir a este pequeño genio. Me pareció curioso que la sala estuviera llena de niños, y ojalá pudiéramos alimentarlos siempre con obras de tanta calidad. Si yo fuera un niño, me gustaría poder pensar por un instante que el cine es eso y no lo que en realidad se ha convertido.

Max Linder era muchas cosas: irónico, inteligente, resolutivo, imaginativo, crítico, y sobre todo, contaba con esa calidad que muchos de los mejores directores de la historia del cine tenían: no ser obvio. Esconderse tras el humor para transmitir un mensaje político o social que, tristemente, aún tienen vigencia a día de hoy.

Tenemos que estar agracedidos a la gran parte de estos personajes del cine mudo que nos demostraron lo mucho que se podía hacer con tan poco. Que lo que siempre importó fueron las ideas, y no los avances tecnológicos que nos conducen hacia un vacío cada día más difícil de llenar.


9 de diciembre de 2012

Killing Them Softly (Andrew Dominik, 2012)

Cuando los títulos de crédito de 'Killing Them Softly' empiezan, ya sabes que no estás ante la típica película de género, a pesar de que salga Brad Pitt coronando el cartel (aunque no sea exactamente el protagonista ni tampoco el que mejor lo hace de todo el reparto). Esta especie de ruptura sonora y visual que te desestabiliza y te preguntas si la película ya ha empezado.

Había leído (aunque odio leer) (sobre cine) (a no ser que sea algo escrito por Détour o por mis amigos) vagamente que algunos la relacionaban con 'Pulp Fiction' y puedo entender un poquito el porqué. Preparación de un golpe, ejecución, extrema violencia sin ningún tipo de barrera ni pudor, pero sobre todo un gusto por larguísimas conversaciones que sin saber por qué te enganchan y hacen que te olvides por completo del resto de los dispositivos fílmicos: sólo hay esta historia, banal en apariencia, de la que quieres escuchar su desenlace.

Sin embargo la violencia es la diferencia más grande respecto a 'Pulp Fiction' o a cualquier etiqueta de "comedia negra". Las escenas de violencia son tan, tan crudas, secas y fuertes, que he tenido pesadillas con alguna de ellas. He visto cien millones de películas más sangrientas o explícitamente violentas que acababan siendo divertidas o superficiales, sin embargo esta es de un realismo que pone la piel de gallina y me ha costado mantener los ojos abiertos. La escena del asesinato a cámara lenta, en la que vemos cómo las balas atraviesan los millones de cristales y la sangre brota gota a gota es sencillamente pura poesía y una delicia visual, muy diferente del resto de asesinatos/agresiones mucho menos placenteros.

Yo os diría que fuérais a verla al cine, eh.

2 de diciembre de 2012

Alice Doesn't Live Here Anymore (Martin Scorsese, 1974)

Esta pequeñita joya de Scorsese me ha recordado a esta canción.


También he escrito una crítica por ahí, pero está en francés y no os podéis ni imaginar la pereza que me da traducirla.



Alice, la globe-trotteuse 

Alice a de la chance parce que sa vie se casse chaque peu de temps et elle a l’oportunité d’en recommencer une nouvelle. Toujours repartir de zero, qui ne signarait pas pour pouvoir avoir ça?
La chose plus intéressante de ce film c’est qu’il n’y a pas de miracles dans ses débuts. Il n’y a que des expectatives qui s’abattent. Des rêves qui s’échapent. Des possibilités qui se ferment. La vie devrait être une succession de preuves pour reussir dans ce qu’on veut, cependant Alice se trouve avec une realité trop differente: la vie n’est pas un rêve, c’est se rendre compte de l’impossibilité des rêves. La vie est résignation.

Alice n’est pas une star 



Elle doit dépenser tout son argent pour une jolie robe qui la fait paraître moins de 30 ans. Elle chante et joue du piano dans les bars mais elle n’est pas particulièrement douée. Alice n’habite pas une histoire de Hollywood, Alice n’a pas eu la chance de tomber dans les mains d’un autre réalisateur plus menteur, plus commercial qui lui donne la vie de ses rêves. Un autre réalisateur qui ferait qu’à la fin, elle puisse avoir tout ce qu’elle voulait. Qui lui donne une récompense pour sa souffrance dans un équilibre qui existe seulement dans le cinéma. 

On n’est pas devant le typique film de Scorsese non plus. Cependant, il est capable de donner forme à une histoire aussi crue que drôle. Une drôlerie qui est née du choix de rire pour ne pas pleurer. Dans ce film les personnages choissisent de s’arrêter juste une seconde pour pleurer, pour après pouvoir continuer en rigolant. Et nous on n’a pas autre option que de le faire avec eux, les accompagner dans leur road trip. Peu importe si le film nous amene jusqu’a un happy-end ou pas.

26 de noviembre de 2012

The Impossible (Juan Antonio Bayona, 2012)

Pensemos en una tragedia reciente que no esté todavía muy trillada. El 11-S fuera, mejor algo climatológico, para no entrometernos en política, no vaya a ser que me confundan con un director comprometido. Mejor no mancharse las manos. Si pienso ir a Hollywood, es mejor no tener antecedentes penales. Ser un corderito.

Un Tsunami. Perfecto. Una historia sin dobleces: bueno y malo, blanco y negro, pañuelos en mano. Quiero que todo el mundo sepa que estoy comprometido con la verdad, y es por ello que he elegido contar una historia basada en HECHOS REALES. Es por ello que antes de poner el título de la película incluyo una frase informando de que esta historia está basada en HECHOS REALES y por si no he sido suficientemente incisivo, borraré el resto de la oración para dejar marcado en negrita HECHOS REALES. Porque todo esto que cuento en mi película le sucedió a una familia española, físicamente no muy agraciados, así que yo voy a contratar a Naomi Watts y a Ewan McGregor, qué cojones, los actores nacionales no están a la altura de mis expectativas, yo voy a ser un grande, yo voy a llegar lejos. Que conste que me interesa la verdad y los hechos reales y voy a invertir un montón de dinero en técnica para que todo sea lo más realista posible, eso sí, con actores rubios y guapísimos para que el público pueda sentir más compasión por ellos (tan buenos, tan guapos) y además cuyos nombres en cartel multiplicarán por 1000 los espectadores de mi melodrama barato (ideológicamente barato, porque me he llevado todo el presupuesto del país que podría financiar unas 500 películas independientes y de calidad pero España apuesta por llegar lo suficientemente lejos como para olvidarse de que es España) . Lástima que uno de los niños que sale parezca un robot sobreactuado que ha visto demasiadas películas de Arnold Schwarzenegger.

Sé que es un poco VULGAR aprovecharme de semejante tragedia y de las vidas que allí se perdieron pero todo sea por subir un paso más en mi escalera hasta Hollywood, en mi próxima película ya ni se me notará que en realidad nací en Barcelona. Voy a ser tramposo. Voy a utilizar música sensiblona, escenas de sangre tan desagradables como gratuitas, y todos los recursos de tensión que Hitchcock inventó cuando yo ni siquiera había nacido, pero el público ignorante saldrá de la sala todavía obnubilado por las lágrimas pensando que soy un director fresco y lleno de talento cuando no soy más que la copia de una copia de una copia de otra copia y es precisa y unicamente por esta razón por la que voy a llegar muy, muy lejos.

19 de noviembre de 2012

Safety Not Guaranteed (Colin Trevorrow, 2011)

'Safety Not Guaranteed' es una película sin más ni menos, sin pena ni gloria. Sin embargo lanza al aire la eterna cuestión: si pudieras volver al pasado, ¿a dónde irías? Y sobre todo, ¿qué cambiarías? Y entonces no puedo evitar acordarme de uno de los poemas más preciosos que he leído jamás:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida.
En la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido, de hecho
tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría
más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido, comería
más helados y menos habas, tendría más problemas
reales y menos imaginarios.
Yo fui una de esas personas que vivió sensata y prolíficamente
cada minuto de su vida; claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría de tener
solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos;
no te pierdas el ahora.
Yo era uno de esos que nunca iban a ninguna parte sin termómetro,
una bolsa de agua caliente, un paraguas y un paracaídas;
Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres
y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante.
Pero ya tengo 85 años y sé que me estoy muriendo.

Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

Lee todo en: Instantes - Poemas de Jorge Luis Borges http://www.poemas-del-alma.com/instantes.htm#ixzz2CgwqY4Kz
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Lee todo en: Instantes - Poemas de Jorge Luis Borges http://www.poemas-del-alma.com/instantes.htm#ixzz2CgwxBNyU
Si pudiera vivir nuevamente mi vida,
en la próxima trataría de cometer más errores.
No intentaría ser tan perfecto, me relajaría más.
Sería más tonto de lo que he sido,
de hecho tomaría muy pocas cosas con seriedad.
Sería menos higiénico.
Correría más riesgos,
haría más viajes,
contemplaría más atardeceres,
subiría más montañas, nadaría más ríos.
Iría a más lugares adonde nunca he ido,
comería más helados y menos habas,
tendría más problemas reales y menos imaginarios.

Yo fui una de esas personas que vivió sensata
y prolíficamente cada minuto de su vida;
claro que tuve momentos de alegría.
Pero si pudiera volver atrás trataría
de tener solamente buenos momentos.

Por si no lo saben, de eso está hecha la vida,
sólo de momentos; no te pierdas el ahora.

Yo era uno de esos que nunca
iban a ninguna parte sin un termómetro,
una bolsa de agua caliente,
un paraguas y un paracaídas;
si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.

Si pudiera volver a vivir
comenzaría a andar descalzo a principios
de la primavera
y seguiría descalzo hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita,
contemplaría más amaneceres,
y jugaría con más niños,
si tuviera otra vez vida por delante.

Pero ya ven, tengo 85 años...
y sé que me estoy muriendo.

Lee todo en: Instantes - Poemas de Jorge Luis Borges http://www.poemas-del-alma.com/instantes.htm#ixzz2CgwqY4Kz

9 de noviembre de 2012

Carmina o revienta (Paco León, 2012)

Hay muchas cosas interesantes en 'Carmina o revienta', pero lo que más me ha llamado la atención de toda la película es cuando un personaje dice: La vida es tan bonita que parece de verdad.

Parece ineludible hablar de la verdad cuando estamos tratando algo que se autodefine como documental (falso, obviamente, pero documental). La verdad y el documental son eterna pareja irreconciliable y más aún cuando lo real se confunde con la ficción de un modo tan transparente y efectivo. Y el espectador siempre se pregunta: ¿cuánto de esto será verdad o cuánto mentira? Y yo me digo, ¿acaso eso importa lo más mínimo? ¿qué es verdad en el cine? ¿Es como decía Godard algo intrínseco, cine es verdad 24 veces por segundo? Para mí el cine es una mentira 24 veces por segundo, incluyendo absolutamente todos los documentales que proclaman objetividad. Claro que esta tampoco es una postura novedosa ni mucho menos.

Lo que me atrae de la frase "La vida es tan bonita que parece de verdad" es que estoy en completo desacuerdo. En primer lugar jamás vi a la vida como algo bonito, de hecho repito casi diariamente que la vida y el mundo son dos lugares horribles. Mi segundo desacuerdo es asociar lo bonito con la verdad. Las cosas más bellas que he encontrado han sido mentiras. Mentiras en el sentido de ficción, o de "algo tratado". Claro que puedo considerar bello un rincón perdido de Galicia donde tengas todo el verde y la humedad y el sonido de una cascada a lo lejos. Sin embargo creo que si proceso ese paisaje como belleza es porque el arte me ha enseñado a verlo así antes, a través de una ficción, y consecuentemente de una mentira. La verdad no es bella. Hemos hecho del mundo algo horroroso y la vida es, la mayor parte del tiempo, una absoluta tomadura de pelo. No creo que esto sea una cuestión de optimismo o pesimismo, creo que es obvio. Si fuera una demagoda empezaría a enumerar todas las tragedias/injusticias que suceden a cada segundo en cualquier rincón, pero creo que todos podemos tener en mente numerosos ejemplos sin hacer el mínimo esfuerzo. Y considero que si la aspiración del documental ha sido y es la verdad, no puede existir tal cosa como un documental bello.

6 de noviembre de 2012

Excision (Richard Bates Jr., 2012)

Ya solo en el reparto de 'Excision' hay tres ironías magníficas. En primer lugar escoger a Traci Lords, famosa actriz (ex)pornográfica para encarnar a la madre perfecta y sumergida en el catolicismo que es incapaz de entender las perversiones de su hija. En segundo lugar escoger a John Waters para interpretar al cura, siempre es un placer verle la carita. Y en tercer lugar la aparición estelar de ¡Leland Palmer! como director del instituto y fanático de Bush.

Lo que me gustó de 'Excision' es que no se pone ningún límite a sí misma, ningún "oh, no podemos mostrar eso, es demasiado". Eso está bien porque me gustan mucho las películas libres y desatadas y sobre todo cuando estas chocan con una forma equilibrada y perfecta que me perturba muchísimo. Lo malo de esto es que empecé a verla cuando estaba cenando, y que aún encima después de cenar me hice una bolsa de palomitas dulces y descubrí que era una mala idea, que es una película para ver con mucha hambre.

A priori todos los temas tratados me hacen la boca agua: la sangre y la carne, la adolescencia, la marginación, todo muy Carrie, pero en plan S.XXI, a lo loco. Sin embargo la protagonista está tan bien, tan lograda (aunque haga memoria no soy capaz de recordar a ni un solo personaje que mostrara abiertamente tanto ACNÉ), que me dio muy mal ambiente. Me produjo mucha repulsión y es la primera vez que no siento compasión por un personaje marginado sino comprensión por aquellos que la marginan! Y eso está muy bien porque es creíble, ya basta de chicas incomprendidas que son rechazadas por sus compañeros porque tienen las tetas pequeñas o porque se visten mal o porque llevan gafas. Pauline no es la víctima, la víctima lo son todas las personas que la rodean.


3 de noviembre de 2012

Kong bu fen zi (Terrorista) (Edward Yang, 1986)

Una escena.











Lian lian feng chen (Dust in the Wind) (Hou Hsiao-Hsien, 1986)

Para mí el momento más duro del cine es ese en el que estás en una sala y has perdido la película. No que te hayas perdido en ella, pues eso es algo maravilloso, sino cuando verdaderamente te has perdido el qué y el cómo y el porqué de esa película. E intentas encontrarlo o bien recuperarlo durante varias escenas pero simplemente sientes que ya no puedes llegar a ello, y (yo al menos) me frustro y me enfado y después de eso, me aburro soberanamente.

Eso me pasó con 'Polvo en el viento' (no estoy segura de si este es el título en español). Estaba allí en el cine, delante de sus imágenes y sus sonidos y fui completamente incapaz de meterme en ella. Por un instante la acusé: "no tiene corazón, eso es lo que le pasa, es muy fría". Segundos después me acusé a mí misma: "no tengo corazón, eso es lo que me pasa, soy muy fría". Fuera de quien fuera la culpa, hay algo que no funcionaba entre esta película y yo. Algo que flotaba en el aire como esas partículas de polvo que la luz del proyector revela (tan encantadoras) que no era capaz de llegar hasta a mí, o yo capaz de llegar hasta ello.

Todo esto me ha hecho preguntarme sobre la hipocresía que rodea al cine. Por qué puedo salir de ver una película taquillera y deleznable y no tener ningún miedo a decir que la película "es mala", sin embargo no me siento intelectual o emocionalmente capacitada como para decir que esta película taiwanesa de los años 80, alabada por la crítica y de un director reputado sea "mala". Creo que son cosas que se sienten y no se explican, y el cine no es matemática, ni siquiera se le acerca. El cine es corazón, cerebro y ojos y los tres órganos se tienen que poner de acuerdo para disfrutar o sufrir algo. No conmigo, no esta vez.

1 de noviembre de 2012

Stella (Mihalis Kakogiannis, 1955)

El sábado pasado fuimos a ver 'Stella' al cine, una preciosa película griega de los años 50 a la que los franceses añadieron al título "femme libre". Stella, femme libre, para el espectador perdido, habla sobre una mujer que es evidente y descaradamente libre. A esa Grecia años 50 tampoco le podemos pedir demasiado, por lo que esa libertad se traduce únicamente en el ámbito amoroso y sexual. Es triste, pero muchos hombres del 2012 en países teoricamente avanzados todavía no son capaces de tolerar o de comprender a esta mujer que, qué demonios le pasa, no quiere casarse, y prodiga amar hasta que se le acaben las ganas, y después hasta luego. Sin embargo aún a día de hoy Hollywood saca películas en las que ves a una mujer que, dios mío, es una rebelde porque se acuesta con hombres sin querer ningún tipo de compromiso después. Los hombres las llaman libertinas. Las mujeres las llaman putas. Y no estamos en Grecia años 50.

Mientras veía 'Stella' me sentía muy estimulada (no de un modo sexual) por la poesía de muchas de sus imágenes y por la infinidad de cuestiones morales que plantea, sin embargo han pasado 5 días y como todo lo que pasa por el filtro de mi pésima memoria, se ha apagado un poco. No obstante creo que nunca podré olvidar dos escenas en concreto, porque nunca vi cosa más bella.

La primera es cuando Stella conoce a un futbolista, dominador, de carácter fuerte y caprichoso. Su capricho es Stella, y aparece por la noche en su coche, borracho, frente a la puerta del bar donde canta y baila Stella. Dice querer entrar al bar con el coche, por lo que Stella entra al juego de quién es más fuerte y se sitúa frente al coche retándole a pasar por encima de ella si realmente quiere entrar. Él arranca con todas sus fuerzas hacia ella y Stella no se mueve ni un ápice, juraría que ni pestañea ni borra la sonrisa de satisfacción y orgullo en su cara. Esa sonrisa que dice, viva o muera: he ganado. El coche se detiene a apenas un centímetro de su nariz.

La segunda escena está relacionada con la primera. Es el final de la película. Stella ha huído de la boda obligada con este hombre porque sin duda alguna prefiere la muerte antes que verse privada de su libertad. Se encuentran después de una eterna noche de baile cada uno por su parte (otra escena maravillosa, en la que en encuadres y lugares distintos, Stella baila con un chico y su (ex) baila con otra chica, a cada cuál más vigoroso, más fuerte, más loco, más fuera de control, como retando al otro aunque ninguno pueda verse). Pues eso, se encuentran por la mañana en un enorme espacio derruído, vacío, asfaltado y desolador. Ella sabe que él va a matarla y sin embargo empieza a caminar, con la cabeza muy alta hacia él, que sostiene un cuchillo en su mano. Él le grita, vete Stella o te mataré. Vete por favor. Sin embargo ella se dirige altiva y feliz hacia su muerte, como si una fuerza invisible tirara de su estómago hacia la punta del cuchillo. De igual modo que antes el coche se dirigía hacia su objetivo, mirando en una única dirección.

26 de octubre de 2012

De Noorderlingen (Alex van Warmerdam, 1992)

Carne de mi carne

El cine nos prometió movimiento. Nos prometió rebelión frente al estatismo. Prometió dotar de vida a la pintura, 24 veces por segundo. Prometió que esta emoción vendría dada por una acción. De un modo irreverente, ‘Los Norteños’ nos devolvió la fe en el movimiento inmóvil.

Alex van Warmerdam nos lo cuenta todo sobre la religión y el sexo utilizando la absurdidad como hilo conductor. La historia adopta la forma de cine, sin embargo podría ser una sucesión de cuadros. La composición de cada una de las mágicas postales que Warmerdam crea es visceral, certera y sorprendente.

La vida late en cada una de esas imágenes estáticas y de apariencia muerta. Cada movimiento de cámara es una sutil pincelada. Lo que se encierra en los silencios, en los eternos planos fijos, en los personajes petrificados, es la sumisión de cada uno de ellos ante sus pulsiones más primitivas: la fé y la pasión. Y no hay nada más estático que la sumisión.

El bosque entre el cemento

Lo que nos hace reír por no llorar en ‘Los Norteños’ es su corazón negro. La exposición de las entrañas de aquellos que miran al vecino porque no tienen la capacidad de mirarse a ellos mismos. Estas vísceras son como ese bosque artificial y geométrico que se sitúa al lado de las dos hileras de casas que conforman el pueblo.



El bosque es donde enterramos a los muertos. Sus árboles tras los que hacemos aquello que no queremos que los demás vean. Su siniestro lago donde habitan nuestros secretos. Bajo su tierra depositamos aquello que queremos ignorar. No hay por qué preocuparse: el sol no es capaz de traspasar la sombría y espesa capa de árboles, ningún destello nos expondrá. Aquí nuestras vísceras están a salvo de los voyeurs, pero no están a salvo de nuestra propia mirada.

18 de octubre de 2012

Dance Party, USA (Aaron Katz, 2006)

Una de las innumerables cosas que me gustan de Godard era cómo conseguía ser político hasta en sus fundidos. Fundido a azul, fundido a blanco, fundido a rojo. La bandera francesa impregnada en cada mínimo detalle, en cada vestimenta, cada objeto. Hacer de tu cine tu bandera. Ser un maoísta galo. Me parece un gran acierto por parte de Katz jugar a esto al final de 'Dance Party, USA'. Darle un nuevo significado a esos mismos colores que también son la bandera americana, un significado más turbio, más triste, más apagado, el mismo color que tienen los finales de fiesta. Si la innovación es una utopía, pongamos toda nuestra fe en la reinterpretación.




17 de octubre de 2012

Cold Weather (Aaron Katz, 2010)

Siempre estoy hablando de las películas que veo pero casi nunca hago referencia al contexto en el que las veo. Es curioso porque el entorno y las circunstancias en las que vemos cine condicionan completamente nuestra recepción. Os aseguro que podría haber visto la misma obra en el cine, en mi casa sola, o acompañada, o con sueño, o triste, o distraída, o tomando el sol, y habría visto siete películas distintas y algunas me habrían gustado mucho y puede que alguna otra me horrorizara o me aburriera. Es lo bueno de los tiempos modernos, o lo malo, si eres el autor y buscas una sola respuesta. Es difícil defender la sala de cine en los tiempos que corren y aún así corro a refugiarme en ella siempre que la programación lo permite. Sin embargo creo que hay películas como 'Cold Weather' en las que el contexto es vital. Creo que no es una película que sea pueda ver en verano, o distraído, ni siquiera debería verse acompañado. Las circunstancias que me rodearon para ver 'Cold Weather' fueron, en mi opinión, idóneas: fuera llueve a cántaros, té en mano, soledad en la casa, manta alrededor, ropa invernal, y ningún deber que me obligue a abandonar este refugio. Invito a verla así.


Chained (Jennifer Chambers Lynch, 2012)

Creo que 'Chained' es una película correcta en cualquiera de los aspectos que los críticos nombran cuando hablan sobre una película, sin embargo el mayor acierto de 'Chained' son los títulos de crédito. Estoy segura de haber visto esto antes, pero como no lo recuerdo, pues no cuenta. 'Chained' acaba, como viene siendo cada vez más habitual en las películas de terror, con una especie de inversión de los papeles entre el psicópata y su víctima. Es decir, que la víctima toma de alguna manera el relevo de su odiado mentor y continúa con su tarea o estilo de vida. Muerto el perro sigue viva la rabia. Y las películas acaban ahí. Tipo oh, qué fuerte. Sorpresa final. Pensábamos que todo había acabado, después de hora y media de encerramiento él había conseguido escapar, ahora era libre y ¡oh!, vuelve a su esclavitud puesto que es lo único que conoce. Fundido a negro, y la gente sale de la sala más o menos satisfecha (cada vez más, al principio costó un poquito introducir estos finales relativamente bruscos que te dejan con ganas de más, nunca me olvidaré de la indignación causada por la 'Broken Flowers' de Jim Jarmusch o la 'Caché' de Haneke, curiosamente ambas del mismo año). El caso es que los créditos de 'Chained' son brillantes porque con un simple truco de sonido amortiguan el golpe causado por el final haciéndolo mucho más indigesto y lo que es mejor aún, estimulando la imaginación del espectador (gracias). En el plano final vemos cómo la víctima vuelve a casa del psicópata para instalarse en ella, corte a negro, títulos de crédito. ¿Y la música? No hay música. Lo único que podemos escuchar es la continuación sonora del plano anterior. Él entra en la casa, cierra la puerta, abre la nevera quizás, se sienta en su sofá, pero nosotros no vemos nada. Esta continuidad no podría haberse hecho más efectiva de otra manera, además de que al no interrumpir la acción con la típica música final de créditos tan irritante a veces, no eres capaz de salir facilmente de la acción. Te quedas, de algún modo, atrapado en esa casa, en esa sensación, en ese siniestro irrefutable. Y es ahí donde el terror comienza.





13 de octubre de 2012

Frailty (Bill Paxton, 2002)

Me ha encantado. Me ha gustado mucho cómo la fotografía da frío y miedo y crea sombras de la nada, y me ha gustado que en una peli llena de masacres se corra el riesgo de no mostrar apenas sangre pero, oh dios mío, me he convertido en esa típica persona que a mitad de la película dice "seguro que..." inserte aquí:
-Bruce Willis está muerto
-El protagonistas está mintiendo y él es en verdad el asesino
-Norman Bates es a la vez su madre
Y aún encima tenía razón y me sentí muy lista. Dadme una galletita.

A Foreign Affair (Billy Wilder, 1948)

La gente cuando habla de Billy Wilder siempre se refiere a cómo era un maestro del guión y concretamente de los diálogos. Para mí en este sentido es, poniéndome osada y que me perdonen otros, el mejor que jamás haya existido. Sin embargo Billy Wilder no era solamente eso: también era un director increíble.

En 'Berlín Occidente' hay una escena absolutamente maravillosa en la que el uso del espacio no podría ser mejor. En ella el capitán John Pringle quiere besar a Phoebe para conseguir que ésta no vea el informe sobre Erika Von Schluetow, una nazi y su amante, para más inri. Entonces Phoebe, que se hace la remolona, empieza a huir de el marcha atrás, por un espacio que nos es presentado como algo únicamente horizontal, un tunel que desemboca en una esquina sin salida. Todos sabemos que dentro de las leyes de la racionalidad, Phoebe podría haber corrido hacia nosotros, donde se encuentra la puerta, pero ella huye en dirección contraria a su deseo, a la vez haciéndolo patente permitiendo este arrinconamiento inevitable. Me encanta cómo con este simple truco espacial (omitir la salida real) e interponiendo cajoneras, casos, papeleos entre su camino, abriéndolos incansablemente mientras él avanza como un misil hacia ella, se refleja esta huida/acercamiento hacia la tentación y el deseo apagado de Phoebe, esta lucha contra su yo más primario ahogado por la represión obligada de un fracaso amoroso pasado y a la vez este dejarse llevar en una caída en picado que ofrece, admitámoslo, apenas una dulce resistencia.