27 de febrero de 2013

Mama (Andrés Muschietti, 2013)

No sé si fue porque estaba un poco borracha de alegría y amor, de batidos de fresa y palomitas, que cuando vi el otro día 'Mama' en la fiesta de pijamas rodeada de mis jinetas me dio incluso un poquito de miedo. Las niñas daban muy mal ambiente y la madre mucho asco, al margen de eso, nada nuevo bajo el sol.


Mi repulsión hacia los niños, ¡creciendo día a día!


16 de febrero de 2013

Promoción fantasma (Javier Ruiz Caldera, 2012)

Me estaba entrando mucha emoción y esperanza en el cine español con esto de #LittleSecretFilm o 'Diamond Flash', dos descubrimientos que me tienen maravillada y en los que llevo días pensando sin parar. Diciéndome a mí misma: es el momento, es nuestra Nouvelle Vague, 50 años más tarde. En España se está haciendo un cine que no tiene nada que ver con el resto del cine que conocemos. Está naciendo algo, poquito a poco, en silencio pero con paso fuerte y firme y perturbador. Entonces vi 'Promoción fantasma' y todo se fue un poco a la mierda.

15 de febrero de 2013

Passion (Brian De Palma, 2012)

El problema de 'Passion' es que es demasiado rara como para ser considerada una película normal y es demasiado normal como para considerarla rara. El resultado es una masa confusa y en ocasiones (muchas) ridícula nivel carcajada sonora en la sala. Un calco palabra por palabra de su obra original con un solo cambio: la fotografía con planos inclinados y tonalidades azules y oscuras. Es como si quisiera ser Lynch y Hitchcock a la vez pero se quedara en Brian de Palma.
Luego recuerdo que la última película que vi suya y que me gustó fue 'Sisters', de 1973, y decido dejar de intentarlo. Este hombre es un caso perdido.


14 de febrero de 2013

Diamond Flash (Carlos Vermut, 2011)



-Lola, ¿tú a mí me quieres?
-Pues claro que te quiero.
-¿Seguro? ¿Por qué tengo esta sensación tan rara?
-¿Qué sensación?
-La sensación de que me estás tomando el pelo.
-No digas tonteridas. Yo te quiero mucho, ya lo sabes.
-Te quiero mucho. Te quiero mucho. Es curioso, ¿sabes? Porque decir te quiero mucho me parece muchísimo menos que decir simplemente te quiero.



-¿Me quieres aunque sea mucho?

12 de febrero de 2013

7 de febrero de 2013

Manic Pixie Dream Girl (An Internet Love Story) (#LittleSecretFilm) (Pablo Maqueda, 2013)

Ya conocía a Pablo Maqueda por su proyecto All The Women, tan precioso como simple. Las ideas simples no deberían ser desdeñables. Te dan rabia porque piensas: estaba ahí todo el tiempo, eso puede hacerlo cualquiera. Pero tú no lo hiciste.

Sobre Littlesecretfilm no puedo decir demasiado porque solo conozco sus normas y esta película inaugural. Por supuesto no tengo nada en contra de la gente que siente y vive su amor hacia el cine. El modelo de producción también es interesante y me gusta cómo refuerza la idea de que las ideas (valga la redundancia) son lo único que realmente importa si de verdad quieres hacer cine. También me gusta que sea algo completamente ajeno al dinero y, sobre todo, a la publicidad por internet, siendo irónicamente internet su único medio de difusión. Algo que hoy en día a algunos les parece más duro que cuando Caín tuvo que sacrificar a Abel.



'Manic Pixie Dream Girl' me ha recordado mucho a 'Blog', la película de Elena Trapé en cuanto al formato. Lo mismo que me gustó en la primera, es decir el formato innovador y cómo se adapta a esta realidad tan adolescente, me gusta en esta elevada al cuadrado. Si hay algo que se siente en el cine habitual es una gran e imperiosa necesidad por adaptarse a los nuevos tiempos. Es por eso que cualquier intento de frescura me parece ya un acierto. Y hasta donde yo sé, 'Manic Pixie Dream Girl' es la película que mejor retrata este algo indescriptible e indescifrable que estamos viviendo. Y ya es difícil hablar de algo que tenemos todavía enfrente de nuestras narices, sin la perspectiva del tiempo.

Si tuviera que ponerle un pero, sería lo poco camuflado y lo demasiado evidente que se encuentra su mensaje y su tonillo moralizador. Sé que todos los personajes son ridículos hasta decir basta, pero también lo es la víctima (la que más, para qué engañarnos). Me parece un poco hipócrita echarle la culpa a internet de todos nuestros males y no reconocer que los verdaderos responsables de lo que hacemos en él y con él somos nosotros. Para mí si una persona se suicida porque la gente la insulta por internet, pues la culpa es de esta persona por ser una inmadura tarada que ha perdido por completo la perspectiva del mundo real, no de los que la insultan por resaltar una realidad más que evidente.

Por lo demás, no puedo hacer más que quitarme el sombrero que no tengo ante la interpretación de Rocío León y ante la, no voy a decir originalidad porque es una historia que sucede cada día en cada rincón, sino magnífica resolución y puesta en escena de esta historia. Y no puedo estar más de acuerdo en esto:


Hitchcock (Alfred Hitchcock and the Making of 'Psycho') (Sacha Gervasi, 2012)

No tenía ni la más mínima esperanza depositada en esta película más allá de la típica curiosidad por escuchar alguna anécdota nueva sobre Hitchcock. Sin embargo ni eso ocurrió: a menudo los biopics se esfuerzan por investigar un poco más allá de los rumores conocidos, pero en Hitchcock no se cuentan nada más que los topicazos que cualquier fan nivel medio podría conocer, como la poca gracia que le hacía a Hollywood filmar los retretes, los problemas de censura con el desnudo de la ducha de Psicosis, la fuerte influencia y trabajo de su mujer en sus filmes permaneciendo esta a la sombra, su peleilla con Vera Miles, su obsesión por las rubias, etc. Lo de siempre, vamos, nada nuevo bajo el sol.

No es el escaso contenido lo que más me cabrea de Hitchcock (ni siquiera debería usar el verbo cabrear porque tampoco ha despertado en mí dicha pasión), sino esa mezcla de estilos tan cutre. Me explico. Los pasajes en los que se encuentra con el verdadero asesino que inspiró Psicosis son asquerosos (en el sentido malo, no en el bueno). Son cutres, mal filmados, propios de un telefilme, y con una fotografía y una impudicia tan poco elegante que creo que es lo último que Hitchcock habría filmado sobre la tierra. Ni que se tratara de American Horror Story. Sin embargo luego se esfuerza por hacer algún guiño pseudoelegante al toque del maestro: filmar la nuca de su mujer cuando esta le habla de su cuasi-amante indicando así su culpabilidad. En definitiva, decídete. No mezcles un telefilme con cotilleo amoroso y pastelero y crisis matrimonial incluída con algunos de los puntos fuertes de Hitchcock como el interés que despierta su carácter a la hora de afrontar una obra, porque el resultado es Antena 3 de sobremesa.

Los actores muy bien, sí sí.


5 de febrero de 2013

12 Angry Men (Sidney Lumet, 1957)

La sombra de una duda

La verdad es una de las cosas más oscuras que existen. Al inicio del film, uno de los doce personajes, encargados de condenar a muerte o no a un joven, dice: me gusta ese caso, no tiene espacios sombríos, no tiene matices, es claramente culpable. Toda la película es un ejercicio de búsqueda de estos recovecos. Una luz directa que apunta hacia el caso y crea las sombras.

Como suele ocurrir en las historias grupales, cada personaje representa un defecto o una cualidad del ser humano llevándola hasta el cliché. Aquí los tenemos a todos: al prepotente, al frívolo, al estúpido, al racional, al superficial, al inhibido, al inocente, al educado, al humilde, al experto, al empático, y al lleno de ira.

Henry Fonda interpreta en esta película a la voz de la duda. Es el que lanza todas las interrogaciones sobre un caso que se daba por obvio, teniendo a todo el mundo en su contra. Estás solo, le dicen los demás personajes.

No deja de ser horrible que en el mundo en el que vivimos, algunas personas no sean capaces de tomarse una hora para salvar la vida de un hombre. Siempre fue más fácil unirse a la corriente, ir a ver el partido de fútbol, no hacer preguntas, no pensar demasiado, acabar cuanto antes.



Se avecina tormenta

Si Sidney Lumet supo utilizar una bella metáfora, esta es la del calor. Estamos en un periodo sofocante, verano. Cuando estos doce hombres cabreados entran en la pequeña sala, uno de ellos intenta encender el ventilador, que no funciona. Uno de los funcionarios cierra la puerta con llave. Intentan abrir las ventanas, pero entra más calor.

A medida que la película progresa, hace más calor en la sala. Ellos se cabrean más, gritan más, pierden más los papeles, se vuelven más locos: les entran más dudas. Su verdad se tambalea. Aquello en lo que creían creer pierde su sentido poco a poco. Sus camisas se empapan de sudor. Su pelo está húmedo. Finalmente la tormenta estalla y la lluvia cae torrencial. Casi como un milagro, Henry Fonda ha convencido uno a uno a estos hombres. Cada uno encuentra su razón para creer en la inocencia del acusado. La lluvia lo limpia todo. El calor desaparece. 

Il portiere di notte (Liliana Cavani, 1973)

La erótica del poder

¿Es ‘Portero de noche’ una película erótica? Sí. ¿Habla ‘Portero de noche’ sobre el poder? Sí. ¿Tiene ‘Portero de noche’ una reflexión sobre la política y la culpabilidad? Sí. ¿Es un drama? Sí. ¿Es una película romántica? Sí. ¿Está llena de odio? Sí. ¿Es ‘Portero de noche’ una historia bíblica? Sí. ¿Es un retrato sobre el peso del pasado y el dolor del presente? Sí.

‘Portero de noche’ tiene de todo y a la vez habla de perderlo todo y quedarse sin nada. Nos cuenta la historia de dos personas asfixiadas tras el peso del pasado. Un oficial nazi con una lista de crímenes incontables y una judía torturada primero, y mimada después. El encuentro entre estas dos personas, alejadas de sus antiguos roles: libres, por fin. Y cómo esa libertad les conduce hacia la más profunda e irreversible decadencia.

El amor tiene dos caras

Algunas personas podrían decir, pensar o escribir que esta es una historia sobre sadomasoquismo. Como si el amor solo fuera amor. Como si el odio solo fuera odio. Cuando todos sabemos que donde hay amor hay odio, y viceversa. Eso es lo que mantiene atrapada a Lucia. La necesidad. La dependencia. La nostalgia de ser poseída. Un síndrome de Estocolmo. Todas aquellos defectos que conforman y deforman el amor.



Un animal enjaulado

Es imposible no identificar a Lucia con un gato. ¿Y por qué alguien encadenaría a un gato? Primero, para que no lo roben. Pero segundo y más importante: para que no se escape. Lucia es uno de esos gatos que, para su desgracia, no saben traicionar a sus dueños. Es un animal herido que solo busca dolor, porque es la forma que conoce de enfrentarse a la vida. Un gato superviviente, que termina haciendo de su muerte su libertad.

El espectador contempla a los dos protagonistas de esta película como quien mira a dos enfermos con la distancia prudencial que nos otorga la cordura. Sin embargo, si somos capaces de eliminar la hipocresía de nuestras vidas, reconoceremos que esa zona oscura que habita en Lucia y Max, habita en todos nosotros.

3 de febrero de 2013

The King of Comedy (Martin Scorsese, 1982)

No hace mucho tiempo que vi 'It Should Happen to You!', donde la protagonista, sin absolutamente ningún talento, soñaba con abrirse paso y hacerse famosa en New York. Lo consiguió comprándose una valla publicitaria donde solamente se veía su nombre. Todos empezaron a hablar de ella, ¿quién es esta chica? ¿qué hace? La respuesta era nada. Una chica gris, una persona normal, que hizo todo lo que estaba en su mano para hacerse famosa. Esta chica encarnaba el querer es poder del modo más fanático posible.

Algo parecido pasa con Robert de Niro en 'The King of Comedy'. Su talento para la comedia no se pone en entredicho en ningún momento porque simplemente no se muestra. No es hasta el final que oímos sus chistes y sabemos si son buenos o no, pero como espectadores nos ponemos de parte del protagonisma y queremos creer (y casi deseamos) que hay algo en algún lado. Pero lo que brilla en este personaje es lo mismo que destacaba en la Gladys de antes: las ganas de ser alguien en un mundo en el que la mayor parte de la gente no es nadie. Rupert Pupkin sabe cómo dirigirse a una audiencia, cómo encajar los aplausos y en qué programa quiere salir. Tiene la fuerza necesaria para hacer todo eso, pero no para practicar el verdadero trabajo que quiere realizar: ser humorista. Son dos maneras perfectas de no hacer nada pero conseguir hacer creer al resto del mundo que tienen algo especial, aunque ese algo sea la característica de la mediocridad más anodina.