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La trilogía de las playas.

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Uno
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Playa número 4, idea negra número 1.
Y la sombrilla salió volando arrastrada por el viento, y atravesó a la primera chica que tomaba el sol boca abajo, ajena a la tragedia que se acercaba, mientras la playa entera se llevaba las manos a la cabeza conteniendo la respiración y emitiendo un grito que era mudo porque la chica en cuestión estaba distraída escuchando el último disco de Rosalía, y la sombrilla siguió girando y atravesando a personas por el camino, recogiendo a una abuela, a niños, perros, adolescentes, y giró y giró y gotas de sangre iban salpicando la arena, los flotadores con forma de pulpo, los mojitos, las leches solares del Mercadona, dejando como estampa costumbrista un pincho moruno, una banderilla española con cebolleta, aceituna, pimiento y pepinillo, aperitivo typical spanish, bella como el Guernica.


Dos
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Estoy una semana de vacaciones con mi madre en Tarifa. Ayer iba conduciendo y escuchando mi música. Mi madre me dice:
-Esta música que e…

The Gay Divorcee (Mark Sandrich, 1934)

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Han pasado 4 años desde la última vez que escribí aquí, y como todo en este espacio-tiempo continuo que es la vida, parece que fue ayer. He visto muchas películas desde entonces, pero mi fase cinéfaga se apagó, como un hambre saciada por las series y otras preocupaciones. Ninguna fue tan bella como el cine pero al menos eran palpables. Se podría decir que en todo este tiempo he dejado de ser espectadora para ser actriz de todo lo que pudiera ocurrirme. Y todo ocurrió, y todo fue devastador y me deja en el punto de partida.

A día de hoy me cuestiono sobre la necesidad de escribir sobre cine, y escupo estas palabras aquí sin filtro ni reflexión, como siempre me gustó hacer las cosas bien por convicción bien por holgazanería. No te lo diré. Siempre me gustó escribir el cine como si este fuera una emoción más que una reflexión, algo espontáneo y no premeditado. Sé que el cine en sí no es ninguna de estas cosas, pero es así como me gusta oír hablar de él: no en bocas de gente que cree habe…

Ojalá te hubieras quedado.

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Me despierto en medio de la noche aunque en realidad sé que todavía no he conseguido dormirme. Sé donde estoy porque he estado aquí antes. Es un estado malsano entre el sueño y la realidad, una tierra de nadie sin dios ni rey ni gobierno, donde estoy sola y todo puede ocurrir(me).

Pues eso, tengo este sueño, aunque sé que esta noche seré incapaz de dormir, en el que estoy yo y estás tú. Estamos los dos en este espacio donde el tú real seguramente se encuentre en esos instantes, a las 5 de la mañana. Sé que todavía no te has ido a dormir. Yo, sin embargo, no puedo estar en este espacio, pues estoy en mi cama pensando en ti y en lo que estás haciendo hasta la enfermedad.

En este sueño, en el que estás tú y estoy yo y está este espacio donde tu yo real está en estos instantes, hablamos. Pienso por un instante en ese pasaje de Blue Velvet, in dreams I walk with you. in dreams I talk to you. in dreams you’re mine all of the time. we’re together in dreams. Es bello y es triste que solo te r…

La otra persona.

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Soy otra persona. Cuando nací, me otorgaron una cara y un cuerpo. Una cara específica, con unos rasgos que fueron evolucionando unos 4 años en una sucesión lógica. Mientras tanto, yo estaba en alguna otra parte.  A los 4 años mi cara se convirtió en otra persona. Siempre fui corta de memoria, así que no puedo ser consciente de si mi alma, o ese ente transparente que hace que yo sea así, de esta terrible manera, también cambió. Si esta yo, su primera versión, sintió el cambio de cara, o fue una nueva yo la que vino a habitar esta nueva apariencia, sin hacer demasiadas preguntas (pues lo que no quieras oír no lo preguntes, no lo preguntes nunca, ya que es innecesario que nos enseñen lo que llevamos en el tuétano, lo que sientes caer dentro de ti, más dentro cada vez, blablabla).

La segunda yo mantuvo esta apariencia otros 4 años, como unas elecciones generales, antes de la siguiente mutación. Una vez más privada de recuerdos, solo tengo las fotografías como prueba. Fotos de las de carr…

Still the Water (Naomi Kawase, 2014)

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Mommy (Xavier Dolan, 2014)

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Creo recordar (y no sé si esto es cierto porque solo se lo escuché a alguien decir, y todo se terjiversa, o lo leí en alguna parte, o quién sabe, mi memoria es horrible), que Godard dijo sobre él mismo que era un director viejo haciendo películas de joven y que Xavier Dolan era un director joven haciendo películas de viejo (a propósito de Mommy).

A mí Mommy (y me desgarra contradecir a mi ídolo) no me parece una película vieja. Tiene algo que muy pocas películas tienen, y es un corazón. Pienso en Mommy como un producto del doctor Frankenstein, un pequeño ente al que alguien le introdujo un corazón, y este cobró vida, y empezó a moverse y a hablar y a sentir por él mismo. A Mommy se le sale el corazón por la boca, de tanta emoción y tanto amor y tanto odio y tanta pasión y tanta contradicción que tiene.

Mommy no es vieja, pues ninguna película vieja había experimentado con el formato (¿cómo no se le ocurrió a nadie antes?). Encierras a tus personajes en un formato cuadrado y minúsculo q…

Enemy (2013) / Prisoners (2013) (Denis Villeneuve)

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Hay un cine, un tipo de cine, que es capaz de meterte dentro de sus películas. De cabeza, como quien se tira al mar (que no a una piscina, que aquí no hay seguridad ni límites ni bordillos) desde un acantilado. Una vez estás atrapado entre sus aguas, nada puede salvarte. Ni siquiera los títulos de crédito del final te arrebatarán esa angustia, ese malestar general provocado por haberte implicado demasiado en la historia. Por haberla vivido (pues el cine hay que vivirlo y no verlo). Ya lo dicen algunos: no te impliques, quédate seguro, no salgas de tu zona de confort, acurrúcate en el canapé, ve comedias banales, ríete, no pienses. Duerme tranquilo. Los hombres capaces de llevarte al mar, son los llamados Autores. Los que te dejan al borde de la piscina, no nos interesan.