20 de octubre de 2014

Mes copines / Pourquoi pas moi / Si vous n'aimez pas la montagne

Cuando te das cuenta de que eres lesbiana y te echas tu primera novia, lo primero que haces (después de disfrutar del sexo como si no hubiera un mañana) es ver todas las series y películas con temática lésbica que encuentras.

Primero pasarás por The L Word, una serie que solo es buena porque trata sobre lesbianas. Y así con todo. Te ves cien películas que no valen para nada, PERO, que hablan de eso que a ti te interesa ahora. Ese mundo aparte del que no sabes mucho y quieres saberlo todo. Es una especie de morbo curioso, una especie de tratamiento para sentirte normal. Para sentir que puedes encajar en algún lado. El cine se convierte en un medio. Los heteros no necesitan esto, porque nacen rodeados de películas y series de todo tipo que les hablan de la norma sexual. Crecen viendo Ghost, Dirty Dancing, Jumanji, saben todo lo que siempre quisieron saber sobre el amor y el sexo, y no tienen necesidad de preguntar.

Hace 3 años y medio, cuando quise, quizás, formar parte de esa cultura que me era tan ajena y con la euforia de lo nuevo, me tragué cientos de películas absurdas, como Mes Copines, o Pourquoi pas moi, recomendadas por mis dos nuevas y únicas amigas lesbianas. Películas en las que la sexualidad de las protagonistas toma un primer plano y lo inunda todo.

Yo siempre quise hacer algo, un corto, una película, donde el hecho de ser lesbiana fuera como ser morena, pesimista o checa. Algo ligero (porque ya estoy harta de tanto drama). Y que esa ligereza fuera una posición política. Por eso este verano hice Si no os gusta la montaña, una webserie híbrido entre el cortometraje y el videoclip. Espero poder hacerlo más y mejor, algún día.



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