24 de diciembre de 2012

Main dans la main (Valérie Donzelli, 2012)

Me gusta mucho Valérie Donzelli porque tiene estilo y sobre todo no tiene miedo a ponerse en ridículo sino que lo convierte en algo creativo. Además creo que maneja a la perfección esa línea intermedia entre la realidad y el "habla de lo que conoces" y la ficción más surrealista y encantadora. 'La guerre est déclarée' es la prueba más real. 'Main dans la main' es distinta en el sentido de que es más mágica y menos real. Te saca una de esas sonrisas que se le sacan a los tontos con una piruleta. Con encuadres equilibrados y perfectos, colores divertidos y exactos, unas actuaciones inolvidables y música en el momento ideal. Pequeños momentos de magia que hacen que te olvides de que en realidad detrás no hay mucha historia. Valérie Donzelli tiene un arma muy potente que es su universo visual. Es innovador y fresco y divertido y supongo que mientras no pierda ese toque podrá seguir haciendo películas que me hagan salir del cine con la sensación de que no he perdido el tiempo.


23 de diciembre de 2012

It Should Happen to You! (George Cukor, 1953)

Una don nadie se compra una valla publicitaria y pone su nombre en ella en una plaza gigante de New York. Luego tiene seis vallas. Todo el mundo empieza a hablar de ella, le piden autógrafos por la calle. Se hace famosa, nadie sabe por qué, nunca hizo nada. Surrealista y sin embargo...


The Women (George Cukor, 1939)

Había visto 'Women' hace años y me había encantado. Ayer tuve la oportunidad de volver a verla en la gran pantalla y me he dado cuenta de cómo una película en la que ni se ve ni se oye la sola voz de un hombre puede llegar a ser una oda al machismo. No podemos olvidar que 'Women' está dirigida por un hombre y, seamos francos, los hombres no tienen mucha idea del comportamiento o el sentir de las mujeres más que de un modo superficial.

La primera evidencia se encuentra ya en los títulos de crédito, cuando mediante un sutil montaje nos muestra a la mujer en cuestión y el nombre seguido por la imagen de un animal: un caballo, un mono, un cordero, una cerda y, por supuesto, una zorra. La principal "cualidad" de las mujeres en la que se hace mucho hincapié es su necesidad imperiosa de cotillear. Sí, puede que esto sea algo intrínseco a nuestro sexo, a mí al menos siempre me gustó hacerlo y, lo reconozco, la mayor parte de estas veces no fueron exentas de cierta malicia. Pero no, no es esto lo más machista de la película ni lo que más me ha cabreado, sino el mensaje final. La protagonista es un personaje absolutamente plano: una mujer tan buena, tan perfecta, sin un ápice de maldad y consecuentemente, sin un ápice de personalidad. Es, efectivamente, un corderito que sigue las reglas que dicta la sociedad, aunque tenga la valentía (oh, qué valentía!) de no callarse y divorciarse de su marido porque este tiene una amante. Todos sabemos que en el relato clásico (y no tan clásico) el relato tradicional está formado por presentación, nudo y desenlace. El divorcio de Mary debería ser el desenlace, el final feliz, la reivindicación de la fuerza y la independencia de la mujer. Sin embargo el error está en que este divorcio es precisamente el nudo de la película. El conflicto a resolver. El final feliz de estas mujeres se encuentra en el perdón hacia su marido, la resignación o la aceptación de los pecados del hombre. En definitiva, un calla y traga en toda regla.

La zorra de Joan Crawford es mi personaje favorito, aunque se suponga el "malo" de la película. Sí, es una zorra. Miente y roba maridos a otras mujeres y no piensa en los demás salvo en sí misma. Sin embargo es la única mujer que engaña a su marido y nunca es la engañada. Es la única que no se deja pisotear por los delirios de un amor pomposo, cursi y ridículo. La única mujer con los pies en la tierra, que sabe lo que quiere y hace lo posible por conseguirlo. La única mujer que sabe aprovecharse de los hombres en un momento en el que todos los hombres se aprovechaban de las mujeres en el ámbito doméstico o sexual. Y sobre todo, es la única mujer diferente, la que no está cortada por el mismo patrón, y en definitiva, la única que tiene personalidad. Lástima que esta personalidad sucumba a ciertos pecados.



Two-Faced Woman (George Cukor, 1941)

No me extraña que en los carteles de la época los nombres de algunas estrellas estuvieran escritos en una letra mucho más grande que los de los propios directores. Greta Garbo brilla mil veces más que Cukor en esta película.



22 de diciembre de 2012

Another Earth (Mike Cahill, 2011)

No pensé que 'Another Earth' me fuera a gustar y sin embargo lo hizo. Solo tiene un pero, y es que la excusa de ciencia ficción que utiliza para enmarcar esta historia de perdones, arrepentimientos, pasados que persiguen, errores que no se pueden enmendar es mil veces más interesante que la historia central. Ahora QUIERO ver una película sobre una Tierra II donde habitaran nuestros dobles y sobre todo quiero saber qué pasaría si un encuentro fuera posible. Al acabar la película me quedo con la sensación de que la historia más interesante se quedó desperdiciada y apenas atisbada. Ojalá hagan Another Earth II.


21 de diciembre de 2012

Mildred Pierce (Todd Haynes, 2011)

 'Mildred Pierce' es una de las grandes joyas de HBO, una miniserie de 5 horas que Cibrán me recomendó diciéndome que era "muy perfecta". Me daba un poco de miedo porque las cosas "muy perfectas" tampoco son santo de mi devoción, y las películas de época, que se pierden entre un exquisito vestuario, peinados, y ambientación, suelen parecerme de lo peor. Sin embargo ya conocía la historia de 'Mildred Pierce' gracias a la película que Michael Curtiz hizo en 1945 y me había gustado mucho, y siendo aún encima de HBO, y siendo aún encima de Todd Haynes y estando aún encima protagonizada por Kate Winslet (en una interpretación al nivel de Joan Crawford), no podía negarme.

'Mildred Pierce' es efectivamente muy perfecta. Muy redonda. Es silenciosa y fuerte e impecable. Es dura, demasiado dura, y por supuesto echa mano de todas las trampas del melodrama: un personaje de moral impecable solo contra el mundo. Algunos le ayudan pero la mayor parte son enemigos o giros trágicos e inevitables. Toda la fuerza del relato reside en este único personaje con la más grande de las virtudes y el peor de los defectos: el instinto de supervivencia a su favor, el amor (filial o de pareja) a su contra.

Lo mejor de la adaptación de HBO y Todd Haynes no es la ambientación, ni la historia en sí, sino la marca de la casa que se impone ante una obra que se podría considerar caduca. Lo mejor de 'Mildred Pierce' son los silencios tras la tormenta, la valentía a la hora de situar la cámara, a la hora de ser excesivo, salvaje, cruel. Lo mejor es su falta de ingenuidad. La sinceridad a la hora de mostrarnos que, citando a Seth, la vida es buena si no te rindes.


17 de diciembre de 2012

Le locataire (The Tenant) (Roman Polanski, 1976)

Yo a Polanski le consiento todo. Se lo consiento porque siempre le he adorado con toda mi alma y muchas de mis películas favoritas del universo son suyas: Repulsion, Rosemary's Baby, Bitter Moon, Death and the Maiden... Incluso me acabé de ver Qué?, que es una de las peores películas que he visto jamás.

Si se lo consiento no es solamente porque me parezca atractivo (lo siento. es así.) ni por su encantadora y terrible historia personal ni porque el mundo haya decidido hacer una quema de brujas con él en pleno S.XXI, aunque son factores que ayudan. Polanski es uno de los maestros absolutos de la historia del cine y creo que hay muy pocos directores que sepan tratar el espacio como él. Del año 2000 para atrás, casi todas sus películas menos 'Chinatown' y 'El cuchillo en el agua' se concentran en un solo espacio y consiguen no solo esquivar el tedio sino aprovecharse de ese encerramiento en pro de la narración, utilizándolo para diseccionar y relatar en crescendo su obsesión del momento: la locura, la paranoia, la conspiración...

Siento que se podrían escribir libros y libros hablando sobre la identidad, la paranoia, la obsesión, el descenso inevitable hacia la locura (desde la ventana hacia el suelo) en 'Le Locataire', sin embargo me he dejado atrapar por el clásico toque de Polanski: confundir al espectador, hacernos dudar de si el loco es el protagonista, sus teóricos enemigos, o nosotros mismos.


15 de diciembre de 2012

Boogie Nights (Paul Thomas Anderson, 1997)

Creo que Paul Thomas Anderson es el único director capaz de conseguir que adore locamente las historias cruzadas y me olvide de cosas como 'Babel' etc. Y es que ahora que lo pienso, ¡Paul Thomas Anderson es un director INCREÍBLE! Me cuesta cerrar la boca siempre que veo sus películas, me quito el sombrero ante los movimientos de cámara que se mueven por la escena como sangre que circula por las venas y que busca el epicentro para conseguir bombear el corazón. Sí, creo que eso es lo que intenta conseguir con esa cámara perfecta, llevarnos aquí y allá y enseñarnos esto para conducirnos al más allá. Mostrar todos los cómos y los porqués y tenernos rendidos ante ellos. Un viaje a las entrañas: ya sea de las personas, las familias, la industria del porno, el amor, la religión, un yacimiento de petróleo, poco importa. Ver una película de Paul Thomas Anderson es, para mí, sentir que todo tiene un sentido, incluso las lluvias de ranas. Son cosas que pasan y a él le gusta excavar en ellas. Taladrar la superficie, bajar a los infiernos, y hacer que una explosión final saque todo a la luz.

Es por todo esto y mucho más que me ha encantado 'Boogie Nights', y una de las cosas que más me han gustado son cómo se adapta a su centro con todo el peso de la película. Si no fuera porque conocemos a todos los actorazos que salen y sabemos su edad, podríamos creernos que es una película de los años 70/80. Y es entonces cuando me acuerdo de la gran exposición que hizo mi amigo Xacobe sobre Russ Meyer y las metáforas tan cutres como maravillosas de sus películas, que en 'Boogie Nights' vienen de la mano del montaje y nos regalan unos de los cortes tan naïves como inolvidables. Y es entonces cuando lo recuerdo decir tras cada plano: TOMA METÁFORA.







14 de diciembre de 2012

Ruby Sparks (Jonathan Dayton, Valerie Faris, 2012)

Los primeros treinta minutos de 'Ruby Sparks' fueron difíciles. Fueron difíciles porque era muy grande la tentación de quitar esa película para evitarme hora y media de cabreo y blasfemias contra la trama, cosa que nunca fue mi actividad favorita de un viernes noche. Me los pasé así, gritándole a la pantalla:

-Venga, de verdad, ¿un escritor más con crisis creativa? ¿no bastaba ya con los 50.000.000 de películas sobre este tema?
-Una chica que va de loca, qué locura, se ha tirado a la piscina vestida, uuuh, qué chica libre, moderna, "perfecta" aunque sea más fea que pegarle a un padre y aún encima se crea mona, voy a vomitar.
-¿Por qué ese hipster con gafas retro y camisas de cuadro nos esconde su MacBook y enseña al público una flamante máquina de escribir que sabemos que no usa porque son realmente incómodas y las teclas son duras como el demonio?

Y así una larga lista de elementos que hacen que no me pueda tomar en serio otra estúpida película americana cortada por el mismo patrón que eso que ahora insisten en llamar "Cine Independiente USA", como si esas tres palabras juntas tuvieran el más mínimo sentido. Ah, y otra de las magias del cine: hacerle creer al espectador fracasado masculino que incluso ellos podrían salir durante 5 años con Jessica True Blood. Ya, magia, keep dreaming.



No sé si estoy muerta por dentro o es que estas películas me parece que para ser salvables llegan como 10 ó 15 años tarde, justo cuando empezaron a hacerse y te quedabas maravillado porque eran bonitas, originales, comerciales pero a la vez con un rasgo diferencial. Ahora no son más que las sobras de aquello que fue, algo totalmente prescindible y por lo que me gustaría rogar: por favor, pasemos a otra cosa.

1981 (Ricardo Trogi, 2009)

Una piensa que habla francés a la perfección, que lo tiene todo controlado, que podría sobrevivir en cualquier encuentro cotidiano/profesional con este nivel lingüístico. Hasta que ve una película quebequiana y todos mis sueños se suicidan por la borda. Eso sí, me ha costado mucho poder parar de reír.


13 de diciembre de 2012

Amour (Michael Haneke, 2012)

Llamar a tu película 'Muerte' es muy pretencioso, como si la muerte fuera algo alcanzable. Cuando haces una película que trata sobre uno de los temas más universales que existen, tienes que estar seguro de decir algo certero e inequívoco, algo que no se haya dicho antes ya, que anule los anteriores tratamientos creativos sobre la muerte y se lo ponga difícil a los venideros. Sin embargo todo el mundo se atreve a hablar del amor, hasta el punto de que romance es un género. ¿Os imagináis un género sobre la muerte? 'Amor' habla de amor, sí, muchísimo amor, pero ¿de verdad es lo más importante de esta película? ¿De verdad podemos ignorar que el peso de la muerte, de la decadencia, absorbe cada segundo de la historia ennegreciéndola por completo?

Creo que hay dos tipos de directores: los que hablan del dolor, y los que hacen daño. Haneke siempre perteneció al segundo grupo y a mí siempre me gustó. Defenderé hasta la muerte que 'Funny Games' es una de las mejores y más valiosas películas de toda la historia del cine y que me sacude cada vez que la veo. Me encantó 'La Pianista' y algunas de sus primeras películas. Sin embargo cuando veo 'Amour', una frase de The Smiths me viene a la mente: This joke isn't funny anymore. De verdad, ya no me hace gracia. Ya no me parece ingenioso, rompedor, increíble. Ahora es un maestro del sadismo más (la maestría no se la voy a quitar), y ser sádico en el S.XXI es una tarea sencilla. Ser diferente es otra cosa más difícil. La tuvo y la perdió. Ojalá Haneke no se hubiera afinado y perfilado tanto, ojalá no hubiera madurado. Si madurar era esto.






Me pregunto también si es posible hablar del dolor sin hacer daño. Sobre todo si es posible transmitir o hacer comprender este dolor. Mientras veo 'Amour' tengo un claro referente en mi cabeza y no podría ser otro que el maestro de las agonías y de la muerte: Bergman con su 'Gritos y susurros'. Bergman ha muerto pero sus películas siguen ahí y no creo que el mundo necesite más de lo mismo. No lo necesitábamos cuando Woody Allen lo intentó ni necesitamos que Haneke pierda su siniestro sentido del humor y de la violencia para sumergirse en un tema tan clásico desde un punto de vista formal también clásico. ¡Con lo que tú fuiste!

Pese a todas mis expectativas, siento que no puedo simplemente sentarme a ver esta escandalosa agonía y pensar qué bello es el sufrimiento, qué bello es el amor y quedarme fría. 'Amour' me ha resultado insoportable y eso ya es suficiente para mí para considerarla una película válida, sin embargo no soporto esta idea de sentarme a contemplar un sufrimiento tan ajeno y tan cercano a cualquier persona desde la protección de mi sofá. Y que Haneke intente separarme de este dolor a base de sus métodos narrativos me insulta. Me insulta y me duele esta supuesta barrera que no sirve para nada. Que me hace sentirme como esos que miran a un enfermo a través de un cristal para no contagiarse de su enfermedad o tristeza en este caso. Creo que o entramos con todo, o salimos sin nada.

10 de diciembre de 2012

2 Days in New York (Julie Delpy, 2011)

Estoy segura de que si en la vida real alguien vendiera su alma, sería precisamente Vincent Gallo el primero en comprarla y guardarla en una bolsita marrón de terciopelo en su ropa interior.





Le cinéma de Max Linder (1905-1921)

Lo peor de las leyendas es cuando inundan por completo la imagen de un personaje y dejamos de centrarnos en la calidad de su obra para murmurar cotilleos. Hoy todo el mundo sabe que Max Linder, uno de los primeros cómicos más importantes en Francia sobre el que el propio Chaplin reconoció influenciarse, se suicidió. A mí no deja de parecerme triste e irónico que un cómico termine su vida de este modo, pero supongo que poca gente es capaz de tomarse con humor la I Guerra Mundial.

Lamentablemente, cuando se trata de películas hechas en 1910, la leyenda vive con más fuerza que la obra en sí, que es apenas revisitada por cinéfilos. Gracias al Cinematographe los nanteses tienen la oportunidad de descubrir a este pequeño genio. Me pareció curioso que la sala estuviera llena de niños, y ojalá pudiéramos alimentarlos siempre con obras de tanta calidad. Si yo fuera un niño, me gustaría poder pensar por un instante que el cine es eso y no lo que en realidad se ha convertido.

Max Linder era muchas cosas: irónico, inteligente, resolutivo, imaginativo, crítico, y sobre todo, contaba con esa calidad que muchos de los mejores directores de la historia del cine tenían: no ser obvio. Esconderse tras el humor para transmitir un mensaje político o social que, tristemente, aún tienen vigencia a día de hoy.

Tenemos que estar agracedidos a la gran parte de estos personajes del cine mudo que nos demostraron lo mucho que se podía hacer con tan poco. Que lo que siempre importó fueron las ideas, y no los avances tecnológicos que nos conducen hacia un vacío cada día más difícil de llenar.


9 de diciembre de 2012

Killing Them Softly (Andrew Dominik, 2012)

Cuando los títulos de crédito de 'Killing Them Softly' empiezan, ya sabes que no estás ante la típica película de género, a pesar de que salga Brad Pitt coronando el cartel (aunque no sea exactamente el protagonista ni tampoco el que mejor lo hace de todo el reparto). Esta especie de ruptura sonora y visual que te desestabiliza y te preguntas si la película ya ha empezado.

Había leído (aunque odio leer) (sobre cine) (a no ser que sea algo escrito por Détour o por mis amigos) vagamente que algunos la relacionaban con 'Pulp Fiction' y puedo entender un poquito el porqué. Preparación de un golpe, ejecución, extrema violencia sin ningún tipo de barrera ni pudor, pero sobre todo un gusto por larguísimas conversaciones que sin saber por qué te enganchan y hacen que te olvides por completo del resto de los dispositivos fílmicos: sólo hay esta historia, banal en apariencia, de la que quieres escuchar su desenlace.

Sin embargo la violencia es la diferencia más grande respecto a 'Pulp Fiction' o a cualquier etiqueta de "comedia negra". Las escenas de violencia son tan, tan crudas, secas y fuertes, que he tenido pesadillas con alguna de ellas. He visto cien millones de películas más sangrientas o explícitamente violentas que acababan siendo divertidas o superficiales, sin embargo esta es de un realismo que pone la piel de gallina y me ha costado mantener los ojos abiertos. La escena del asesinato a cámara lenta, en la que vemos cómo las balas atraviesan los millones de cristales y la sangre brota gota a gota es sencillamente pura poesía y una delicia visual, muy diferente del resto de asesinatos/agresiones mucho menos placenteros.

Yo os diría que fuérais a verla al cine, eh.

2 de diciembre de 2012

Alice Doesn't Live Here Anymore (Martin Scorsese, 1974)

Esta pequeñita joya de Scorsese me ha recordado a esta canción.


También he escrito una crítica por ahí, pero está en francés y no os podéis ni imaginar la pereza que me da traducirla.



Alice, la globe-trotteuse 

Alice a de la chance parce que sa vie se casse chaque peu de temps et elle a l’oportunité d’en recommencer une nouvelle. Toujours repartir de zero, qui ne signarait pas pour pouvoir avoir ça?
La chose plus intéressante de ce film c’est qu’il n’y a pas de miracles dans ses débuts. Il n’y a que des expectatives qui s’abattent. Des rêves qui s’échapent. Des possibilités qui se ferment. La vie devrait être une succession de preuves pour reussir dans ce qu’on veut, cependant Alice se trouve avec une realité trop differente: la vie n’est pas un rêve, c’est se rendre compte de l’impossibilité des rêves. La vie est résignation.

Alice n’est pas une star 



Elle doit dépenser tout son argent pour une jolie robe qui la fait paraître moins de 30 ans. Elle chante et joue du piano dans les bars mais elle n’est pas particulièrement douée. Alice n’habite pas une histoire de Hollywood, Alice n’a pas eu la chance de tomber dans les mains d’un autre réalisateur plus menteur, plus commercial qui lui donne la vie de ses rêves. Un autre réalisateur qui ferait qu’à la fin, elle puisse avoir tout ce qu’elle voulait. Qui lui donne une récompense pour sa souffrance dans un équilibre qui existe seulement dans le cinéma. 

On n’est pas devant le typique film de Scorsese non plus. Cependant, il est capable de donner forme à une histoire aussi crue que drôle. Une drôlerie qui est née du choix de rire pour ne pas pleurer. Dans ce film les personnages choissisent de s’arrêter juste une seconde pour pleurer, pour après pouvoir continuer en rigolant. Et nous on n’a pas autre option que de le faire avec eux, les accompagner dans leur road trip. Peu importe si le film nous amene jusqu’a un happy-end ou pas.