Los jueves, milagro (Luis García Berlanga, 1957)
Lo que más gracia me hace de 'Los jueves, milagro' es el hecho de que el cura sea la última persona del pueblo en creerse el milagro. Así era Berlanga, qué sentido del humor. Al contrario que mi bienquerido Cibrán, siempre defendí que el final no importaba lo más mínimo. Que lo que importa es el desarrollo, toda la película, y que el final no es algo más que anecdótico. El ejemplo más claro es 'Psicosis'. Puedes ver cien mil y una veces 'Psicosis' y disfrutarla tanto como la primera vez. Esas son las buenas películas, las que aguantan mil visionados. Son las películas tramposas, las explotadoras fáciles de emociones las que se desploman en cuanto se acaban por primera vez, una vez que sabes su truco, su as en la manga. Es por ello que hay que comprender que Berlanga aceptara la decisión del Opus Dei vinculado a la productora de 'Los jueves, milagro' y de la censura franquista y filmara ese edulcorado y ridículo final que echa por tierra todo el sentido c...