27 de diciembre de 2013

El callejón (Blind Alley) (Antonio Trashorras, 2011)

Ayer estaba yo leyendo La bleu est une couleur chaude con el sillón pegado al radiador, mientras mi madre jugaba al Cityville con su ordenador. Entonces me propuso ver una película, y yo temblé, pues siempre hay que temblar cuando mi madre me propone algo así porque mi amor por ella es tan grande que soporta todos los pecados capitales: no solo es que vea las películas dobladas (sin hacer distinción entre el castellano y el latinoamericano), es que para ella no hay diferencia si está grabada en un cine cámara en mano y el sonido recogido con un móvil, así que se baja todo lo que encuentra y de cualquier manera. Tras mil intentos fallidos de películas que ningún reproductor humano reconocía, dije sí a la última de la lista: El callejón.

Estoy MUY contenta de haber visto El callejón porque es oficialmente y sin la más remota duda, la peor película que haya visto en toda mi existencia. Y he visto películas con Britney Spears y con Jennifer López. Decía que estoy muy contenta de haberla visto porque ahora tengo un referente para comparar cualquier producto. Por ejemplo: ¿Te gustó el último Sálvame Deluxe? Bueno, es mejor que El callejón. ¿Te gustaría comerte esta mierda recién salida del horno? Bueno, la prefiero antes que volver a ver El callejón.

Recordad amigos, always look on the bright side of life.


23 de diciembre de 2013

The To Do List (Maggie Carey, 2013)

Aún existe gente en el mundo que no comprendre que el cine es un mecanismo para hacer realidad los sueños de aquellos que deciden contar una historia. Incluso cuando son pesadillas, incluso cuando relatan el infierno, en vivas llamas, y se queman con cada línea de trama, incluso eso son sueños que quieren espantar, demonios que exhumar, a fuerza de repetición.

Estaba pensando en esto al ver The To Do List, que es una mierda de película (lo siento, Miguel) pero es guay de ver solo por dos razones:

1. Aubrey Plaza
2. Años 90

Y es que The To Do List ocurre en los años 90 sin (absolutamente) ningún motivo más que el gran placer de sumergirse en una estética noventera. Pearl Jam, hombreras, flequillos abufados, bailes de fin de curso, virginidad, son cosas que existían en los 90 y que desaparecieron para siempre. Cosas que no aportan nada de nada a la trama de esta historia que me da rabia porque podría haber sido muy guay y no lo es en absoluto.







13 de diciembre de 2013

La jalousie (Philippe Garrel, 2013)

Creo que hay una enorme diferencia entre una Manic Pixie Dream Girl y una puta loca insoportable. Las Manic Pixie Dream Girls son preciosas, podrías pasar horas solo mirándolas, tienen tus mismos gustos musicales, bailan bien, les dan arrebatos pero luego vuelven a ti con las orejitas agachadas, son dulces y violentas a la vez, por lo que te engañan con esta sensación de es mía/no es mía que mantiene despierto el deseo. Sí, a veces tienen arrebatos depresivos, pero se lamen las heridas ellas solas después de montar una escenita (divertida, al fin y al cabo). Estas chicas son tan maravillosas porque no existen. Lo más probable cuando de locura se trate es que nos encontremos con Claudia, la protagonista femenina de La Jalousie.



Claudia tiene voz de camionero, los dientes amarillos de fumadora, no es lo suficientemente guapa como para querer mirarla fijamente más de 2 segundos. Primero te da por culo durante toda la relación, es celosa mientras ella se acuesta con otros, a veces le dan arrebatos y se echa a correr hasta llegar a tu casa gritándote que pensaba haberte perdido, así, sin razón. Luego de repente dice necesitar aire y luz y espacio y se larga. Luego vuelve, te hace creer que te quiere y después de una cena entre amigos coge sus cosas y te dice que te deja sin darte la más mínima explicación. Y así, sacándote el corazón con un sacacorchos, comiéndoselo y escupiéndolo después, se va acompañada por una risa perversa. Estas son las locas reales. Las locas con las que te encontrarías en el mundo, de decidir dejarte querer por una loca. Son personas tan insoportables, tan caprichosas, injustas, egoistas, que no las soportarás ni en las películas, a kilómetros de celuloide de distancia.

Casse-tête chinois (Cédric Klapisch, 2013)

El vestigio del encanto de L'auberge espagnole desapareció en cuanto la película se acabó. Seguimos viendo sus secuelas por esa morbosa curiosidad. Ver Casse-tête chinois es preguntar a la vecina cotilla del 2º qué fue de aquella chica que vivía en el 3º y que se casó con nosequién y luego se fue a vivir a nosedónde. Podríamos vivir sin esa información, pero en un momento de aburrimiento nos preguntamos qué habrá sido de todos ellos. Nos ponemos nostálgicos, tenemos ganas de buscarlos por facebook, ver sus fotos y olvidarnos después, una vez más. Y por eso fuimos a ver Les poupées russes, y por eso fuimos a ver Casse-tête chinois.

Creo que el único director que retomó una historia a lo largo de los años y hizo 3 obras maestras de ello fue Richard Linklater con su Céline y su Jesse. Eso sí tiene sentido. Un Novecento, como tratado de una historia que se desarrolla a lo largo de los años, tiene sentido. Pero otras secuelas solo tienen el propósito de hacer una bonita taquilla, satisfacer esa mínima y estúpida curiosidad de nosotros, los cotillas.


The Hunger Games (Gary Ross, 2012)

Siempre vi todo tipo de cine, sin hacerle ascos a nada. Sin embargo me falta un poco ese lado "blockbuster" y no por snobismo (no me importaría que cualquiera de las películas que me gustan fueran éxitos de taquilla, me gustarían lo mismito). No las veo porque me tienen, la mayor parte, una pinta horrorosa. Creo que prefiero amputarme un brazo antes que ver 10 minutos de El señor de los anillos. Echarme ácido en las pupilas antes de ver Crepúsculo. Volver a DiDi Hollywood antes que ver Harry Potter.

El caso es que con el estreno de la segunda parte de Hunger Games, a mis ojos mamarrachada adolescente como cualquier otra, me dije, ¿qué pasaría si viera la primera parte? Pues que he visto cosas peores en mi vida, y he estado, al menos durante una hora, bastante entretenida. Claro que le sobra mucho amor y le falta mucha sangre para poder decir que "me gusta". Le sobra mucha bondad y le falta mucho Battle Royale. Pero oye, sigo viva. Danza de la victoria: