-Lola, ¿tú a mí me quieres? -Pues claro que te quiero. -¿Seguro? ¿Por qué tengo esta sensación tan rara? -¿Qué sensación? -La sensación de que me estás tomando el pelo. -No digas tonteridas. Yo te quiero mucho, ya lo sabes. -Te quiero mucho. Te quiero mucho. Es curioso, ¿sabes? Porque decir te quiero mucho me parece muchísimo menos que decir simplemente te quiero. -¿Me quieres aunque sea mucho?