4:30 (Royston Tan, 2005)
Ayer vi '4:30'.
Como todas las películas sobre la soledad, reina la quietud, el silencio y la oscuridad, como si no se pudiera sentir entre coches y entre gritos y entre velocidad y entre calles y entre luces.
Aunque parezca imposible no empatizar con una película sobre este sentimiento, 4:30 me deja fría y perdida. Quizás ahí resida precisamente el absurdo de intentar retratar la soledad. Que aunque sea capaz de verla reflejada frente a mis ojos, como un espejo, ésta no me va a acompañar. Yo seguiré en mi habitación, sola, cara a cara con ella.
Y no, nunca podré deterner el tiempo, sola.

Como todas las películas sobre la soledad, reina la quietud, el silencio y la oscuridad, como si no se pudiera sentir entre coches y entre gritos y entre velocidad y entre calles y entre luces.
Aunque parezca imposible no empatizar con una película sobre este sentimiento, 4:30 me deja fría y perdida. Quizás ahí resida precisamente el absurdo de intentar retratar la soledad. Que aunque sea capaz de verla reflejada frente a mis ojos, como un espejo, ésta no me va a acompañar. Yo seguiré en mi habitación, sola, cara a cara con ella.
Y no, nunca podré deterner el tiempo, sola.

As películas sobre a soidade non poden ir sobre a soidade a propósito, teñen que ir sobre ela sen querer... Como "7:35 de la mañana" (que agora pode votarse en Filmaffinity), que trata sobre a soidade do amor non correspondido.
ResponderEliminarE seguramente estou columpiándome co exemplo, pero non coa idea jajaja