Mystery Train (Jim Jarmusch, 1989)
Ayer volví a ver 'Mystery Train'.
Recuerdo que descubrí a Jim Jarmusch hace 5 ó 6 años, de la mano de Jonathan.
Ese mismo año, fui viendo una a una fui todas sus películas. Descubrir esa manera de sostener la cámara, esa manera de crear personajes tan vivos, esos (sí) silencios inestimables.
Es como si aquel año que empezamos a estudiar cine, cada uno se hubiera apropiado de un director. El mío era Godard, lo es desde hace tanto. Y Jim Jarmusch pertenecía a Jonathan, de tal manera, que le daba las gracias en los títulos de crédito de los cortos que grabábamos. Yo me puse celosa y empecé a darle las gracias a Godard. Agradecerle a Godard es pretencioso, agradecerle a Jim Jarmusch es algo maravilloso e irónico.
Es por eso, que hoy por hoy no me atrevería a hablar de Jim Jarmusch. Porque no es mío, aunque me encantaría que lo fuera, también.
Apoderarme de la incomunicación, de sus encuadres certeros, pasear por sus escenarios, desoladores, esa luz, por Memphis, buscar a Elvis, atreverme a hablar de los fantasmas y a hablar de esa soledad intrínseca, estar desterrado, ser desarraigado, caminar, pequeña maleta, encontrando historias en cada esquina.
Saber que sí, it's a sad and beautiful world.

Recuerdo que descubrí a Jim Jarmusch hace 5 ó 6 años, de la mano de Jonathan.
Ese mismo año, fui viendo una a una fui todas sus películas. Descubrir esa manera de sostener la cámara, esa manera de crear personajes tan vivos, esos (sí) silencios inestimables.
Es como si aquel año que empezamos a estudiar cine, cada uno se hubiera apropiado de un director. El mío era Godard, lo es desde hace tanto. Y Jim Jarmusch pertenecía a Jonathan, de tal manera, que le daba las gracias en los títulos de crédito de los cortos que grabábamos. Yo me puse celosa y empecé a darle las gracias a Godard. Agradecerle a Godard es pretencioso, agradecerle a Jim Jarmusch es algo maravilloso e irónico.
Es por eso, que hoy por hoy no me atrevería a hablar de Jim Jarmusch. Porque no es mío, aunque me encantaría que lo fuera, también.
Apoderarme de la incomunicación, de sus encuadres certeros, pasear por sus escenarios, desoladores, esa luz, por Memphis, buscar a Elvis, atreverme a hablar de los fantasmas y a hablar de esa soledad intrínseca, estar desterrado, ser desarraigado, caminar, pequeña maleta, encontrando historias en cada esquina.
Saber que sí, it's a sad and beautiful world.

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ResponderEliminarEu veño de ver a última de Godard no Cineuropa e fíxome moita gracia, boto de menos o intenso que sería tela visto contigo e a cantidade de cousas que teríamos dito só por discutir, e o indignada que estarías porque é a primeira peli este ano na que se marcha moita (PERO MOITÍSIMA) xente ós 20 minutos.
ResponderEliminarDígoo porque Godard é teu, como todos, e meu debe ser John Cusack.
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