The Reckless Moment (Max Ophüls, 1949)
Hoy he visto 'The Reckless Moment'.
Si hay algo que me ha interesado, más allá de algunas constantes del melodrama de la época que me suelen atrapar, como no tener que explicar nunca los no-límites de los sentimientos, o la encantadora libertad de no tener que explicar la absurdidad.
Decía que si algo me ha encantado es el personaje de Joan Bennett, que interpreta a una Madre.
Lucía se presenta como una de esas personas que parecen dispuestas a degollar a un pequeño gatito con tal de mantener a salvo a su familia (familia que apenas vemos, que es más un símbolo que personas que hablan, sienten o padecen).
Es apasionante la forma que tiene de contener esa parte de maldad y de bondad en su interior, su naturaleza es incierta, es fría y calculadora en su faceta social, y cálida y amorosa en su hogar.

Creo que si conocemos a esta mujer, si la hemos visto tantas veces en tantas películas es porque todas tenemos esta mezcla de bien y de mal, que no deja de arañarse a sí misma, que nos hace dulcemente crueles, que nos obliga a cometer error tras error tras error y también nos obliga a, de tanto en tanto, hacer las cosas bien. Que Joan Bennett no interpreta aquí a una mujer, sino a La Mujer.
Si hay algo que me ha interesado, más allá de algunas constantes del melodrama de la época que me suelen atrapar, como no tener que explicar nunca los no-límites de los sentimientos, o la encantadora libertad de no tener que explicar la absurdidad.
Decía que si algo me ha encantado es el personaje de Joan Bennett, que interpreta a una Madre.
Lucía se presenta como una de esas personas que parecen dispuestas a degollar a un pequeño gatito con tal de mantener a salvo a su familia (familia que apenas vemos, que es más un símbolo que personas que hablan, sienten o padecen).
Es apasionante la forma que tiene de contener esa parte de maldad y de bondad en su interior, su naturaleza es incierta, es fría y calculadora en su faceta social, y cálida y amorosa en su hogar.

Creo que si conocemos a esta mujer, si la hemos visto tantas veces en tantas películas es porque todas tenemos esta mezcla de bien y de mal, que no deja de arañarse a sí misma, que nos hace dulcemente crueles, que nos obliga a cometer error tras error tras error y también nos obliga a, de tanto en tanto, hacer las cosas bien. Que Joan Bennett no interpreta aquí a una mujer, sino a La Mujer.
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