The Misfits (John Huston, 1961)
Marilyn Monroe fue esa maravillosa actriz de la cual uno no recuerda
exactamente si sus ojos fueron azules: recuerda el delicioso guiño de
sus ojos, el diseño ligeramente amargo de su brillante boca roja, el
famoso vestido carmesí de Niagara que se adhería a su piel como
una llama, la combustión interna de su garganta mientras la besaban...
No es poco. Un desatino criminal de los hombres que la rodearon -en sus
films y en la vida real- marcó su destino: exigirla que se mostrara,
además de encantadora, inteligente. ¡Qué insensata manía! Como si mostrarse simplemente encantadora no fuese en ella una prueba de sublime inteligencia.
Juan Marsé.

Juan Marsé.

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