Excision (Richard Bates Jr., 2012)

Ya solo en el reparto de 'Excision' hay tres ironías magníficas. En primer lugar escoger a Traci Lords, famosa actriz (ex)pornográfica para encarnar a la madre perfecta y sumergida en el catolicismo que es incapaz de entender las perversiones de su hija. En segundo lugar escoger a John Waters para interpretar al cura, siempre es un placer verle la carita. Y en tercer lugar la aparición estelar de ¡Leland Palmer! como director del instituto y fanático de Bush.

Lo que me gustó de 'Excision' es que no se pone ningún límite a sí misma, ningún "oh, no podemos mostrar eso, es demasiado". Eso está bien porque me gustan mucho las películas libres y desatadas y sobre todo cuando estas chocan con una forma equilibrada y perfecta que me perturba muchísimo. Lo malo de esto es que empecé a verla cuando estaba cenando, y que aún encima después de cenar me hice una bolsa de palomitas dulces y descubrí que era una mala idea, que es una película para ver con mucha hambre.

A priori todos los temas tratados me hacen la boca agua: la sangre y la carne, la adolescencia, la marginación, todo muy Carrie, pero en plan S.XXI, a lo loco. Sin embargo la protagonista está tan bien, tan lograda (aunque haga memoria no soy capaz de recordar a ni un solo personaje que mostrara abiertamente tanto ACNÉ), que me dio muy mal ambiente. Me produjo mucha repulsión y es la primera vez que no siento compasión por un personaje marginado sino comprensión por aquellos que la marginan! Y eso está muy bien porque es creíble, ya basta de chicas incomprendidas que son rechazadas por sus compañeros porque tienen las tetas pequeñas o porque se visten mal o porque llevan gafas. Pauline no es la víctima, la víctima lo son todas las personas que la rodean.


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