Tagebuch einer Verlorenen (Tres páginas de un diario, G.W. Pabst, 1929)

Me encanta cómo el cine mudo diseccionaba los movimientos y parecía hacerlos eternos. Cómo se detenía en todo, sin prisa. Cómo se quedaba con cada mínimo gesto, y lo repitía, y lo reanudaba y lo retorcía. Cómo no temía excederse.

Pabst le devuelve la sonrisa a Louise Brooks.

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Photobucket

Comentarios

  1. http://vimeo.com/22389416

    ResponderEliminar
  2. Qué pinta más increíble. No sé quién eres, pero eternamente agradecida por esto :)

    ResponderEliminar

Publicar un comentario